
Angel Cabrera
Escribo porque escribo... y porque la vida me mata... ;)

Angel Cabrera
Escribo porque escribo... y porque la vida me mata... ;)
Historias curiosas de todos los tiempos. Es el mejor legado que yo hubiera recibido de alguien. Ustedes, los lectores y amigos de este blog, ya lo están disfrutando.

Curiosón es una expresión que no se halla según la Real Academia de la Lengua Española. Sin embargo su no reconocimiento no significa que no tenga desarrollo o que no se utilice. Incluso me atrevo a esbozar una definición, que para un grupo amplio de hablantes la reconocen sin más, pues de boca en boca se ha difundido su conocimiento. Diríamos que es “De sentido común”.

Trasladando a aquella época nuestras apreciaciones sociales de hoy, diríamos que constituían una rudimentaria sociedad donde la metalurgia se desarrolló y cultivó, como ahora y siempre, para armar guerreros, para satisfacer vanidades, para dar materia al arte y al útil, para el lucro del mercader.

La vida finalmente me dio la oportunidad de traspasar fronteras, primero Europa, luego América y así fui llenando mi cabeza de imágenes, olores, sabores y emociones. Cada una de esas nuevas aventuras venía siempre acompañada de un intento de acercarme al ser humano, al otro..

La farga, por lo que al personal se refiere, estaba algo más jerarquizada e incluía un funcionario, el administrador, que encaja muy bien, por cierto, en la peculiaridad regional. El forguer era el técnico; los escolans, que eran dos, atendían al horno; el maller cuidaba la forja, y el picamena, regulaba el agua en la rueda y en las trompas y picaba el mineral.

El aire de vainilla que cubre toda la ciudad llega también a Santa María, envuelta en legendarios mitos y sacras leyendas; por su claustro aún deambulan monjes premostratenses que desafían al duro invierno de la montaña y permanecen ajenos al devenir comercial y fabril del nuevo Aguilar.
3 comentarios en el blog:
Amigo Ángel, me ocurre algo parecido y aprovecho tu post para demostrar que hacemos alusión a lo mismo, con el recuerdo de un artículo que yo publiqué en prensa hace ya más de una década.
Gracías por abrir esta sección. Un abrazo desde Bilbo
El hombre es el motor del mundo. Sólo o coaligado con otros, el hombre inventa historias que estremecen, aparatos que impresionan, poemas que nos trasladan a otra dimensión diferente. El hombre y la mujer son los inventores de las máquinas. Y de las emociones. Muchas personas se han dejado alma y corazón a lo largo del tiempo intentando allanar el camino para los demás, buscando medicamentos para las plagas. Tanto hemos avanzado que se ha tomado como rutina el complejo acto de hacer latir un corazón de otro en tu pecho.
El hombre ha paseado por el espacio, ha llegado a las profundidades marinas, ha puesto en órbita satélites inteligentes que hoy ya comienzan a influir en nuestras vidas.
Pero la leyenda de la Biblia es una constante en la vida diaria. Caín y Abel, o el hombre contra el hombre; o el hombre contra su invento, matando indiscriminadamente animales, talando bosques, reivindicando patrias a través de la muerte, vertiendo residuos peligrosos a los ríos...
"El hombre contra el hombre: Ir al artículo completo"
Lo curioso, como tú dices Ángel, son las acciones del hombre, no el hombre propiamente dicho.
A fecha de hoy "esas acciones" brillan por sus pesimismo.
Un saludo
Gracias por la oportunidad Froilán, ha sido un verdadero placer y a un tiempo un auto-descubrimiento, no sé si bueno o malo. Pero es cierto, me siento un espectador, de mí mismo y de los que me rodean. Y para mí, nuestro compartamiento como humanos, colectiva o individualmente, es un absoluto misterio. Quizás el más interesante de todos.
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