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Las Guerras cántabras

En el excelente blog " Días de Sanabria ", que aconsejo visitar, se publicó hace mes y medio esta entrada que hoy comparto con los seguidores de este blog y que allí logró numerosas consultas como podéis ver en los comentarios. Está extraída de uno de mis últimos libros: "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", que va entrar ya en su tercera edición. Siempre encantado de compartirlo con ustedes.



“Nada se conocía arqueológicamente sobre estas guerras hasta hace poco. En los últimos años, gracias a las prospecciones arqueológicas de campo del investigador Miguel Ángel Fraile, del arqueólogo Manuel García Alonso y de nosotros mismos y de nuestro equipo en el territorio de los antiguos cántabros, se han ido descubriendo en el norte de la provincia de Palencia, al igual que en la actual Cantabria y en el norte de Burgos, una serie de yacimientos arqueológicos de excepcional importancia que nos están permitiendo documentar sobre el terreno dónde tuvieron lugar dichas guerras y cuáles fueron algunos de los principales teatros de operaciones de las mismas” [38].

Las guerras cántabras se produjeron entre los años 29 y 16 a.C. Parece que en el año 29 a.C. se dio una importante batalla en la meseta castellana, que va empujando hacia las montañas a los cántabros y a sus aliados. En la primavera del 26 a.C., decidido a terminar con las escaramuzas de los enemigos que bajan a tierras cerealista de la meseta habitadas por pueblos sometidos ya a Roma, llega Octavio Augusto, estableciendo su base de operaciones en Segisama (actual Sasamón, Burgos). Una de las columnas establece su campamento en San Pedro Cansoles, para adentrarse en Liébana, tomando como referencia las aguas del Carrión. Otra avanza en dirección opuesta hasta las cercanías de Reinosa y, primero por Castillería, luego por Camasobres, llegan a Piedrasluengas para sumarse a las tropas que están librando una gran batalla en Monte Medulio. El ejército romano quiere poner fin cuanto antes a estas guerras y envía siete legiones (70.000 soldados). Aunque los historiadores romanos justifican esta campaña para terminar con los saqueos, otras fuentes apuntan que su verdadero interés era el oro astur y el hierro cántabro. Plinio habla de un monte muy alto en la costa que era todo de hierro, refiriéndose, al parecer, a Peña Cabarga. Según el testimonio de los historiadores romanos, los cántabros se refugian en los lugares más ásperos y fragosos de Cantabria desplazándose desde los orígenes del río Ebro hacia el monte Vindio, que situado al poniente de Reinosa se extendía desde el puerto de Sejos y los montes de Brañosera en el extremo oriental, por el Pico Tres Aguas, Peña Labra y Peña Sagra, hasta Sierras Albas y Fuentes Carrionas por el occidente. Es de sobra conocida la frase que se les atribuye a los cántabros: “Primero llegarán aquí las alborotadas olas del mar que las soberbias y rapaces águilas romanas”.

Los habitantes de Pernía, como todos los cántabros, vivieron la epopeya de la resistencia contra Roma [39]. En el término de Celada de Roblecedo se habla de una guerra entre romanos y cántabros en el año 29 a. de C. y donde los pocos supervivientes trabajaron de esclavos en las minas de hierro que los romanos explotaban. En otros lugares, como los míticos montes Bernorio y Cildá, quedaron interesantes restos arqueológicos. Floro, historiador romano, refiere que después de esta batalla y antes que entregarse a los romanos, muchos de los supervivientes, celebrando un festín como si de un rito sagrado se tratase, se dieron muerte con el fuego y el veneno que extraían de los tejos [40]. De las guerras entre romanos y cántabros se conocen también las dificultades sufridas por los primeros para el aprovisionamiento surgidas de la naturaleza del terreno, así como la extraordinaria plaga de ratas que conocieron las legiones. Del lado cántabro, el temple de absoluto, que no sabe más alternativa que la libertad o la muerte, una alternativa que parece sublimarse hacia la síntesis con el canto de victoria de los crucificados [41]. Flórez aclara que con la intervención romana no se despueblan totalmente las montañas. Para el fin de la paz basta quitar las armas, emplazar fortalezas en sitios estratégicos y disminuir la población obligando a los más rebeldes a bajar al llano [42]. El historiador Dión Cassio habla de una rebelión posterior de los esclavos cántabros (19 a.C.), que acudiría a sofocar Agripa, el mejor general de Augusto, con lo más escogido de las legiones romanas. Las tribus cántabras no fueron definitivamente dominadas hasta el 16 a.C.

___________

[38] Peralta Labrador, Eduardo: “El asedio de la Loma” (Santibáñez de la Peña), Colección de historia montaña palentina, número 2, Cultura & Comunicación, 2008.


[39] La Montaña Palentina fue el hogar de cántabros como los tamaricos (Fuentes Carrionas), los bellicos (Peña Labra y Pisuerga) y los moroicanos (Aguilar de Campóo y Tuerces). 

[40] El tejo es uno de los árboles mágicos de los celtas. En las guerras cantabro-astures los que se refugiaron en el “Mons Medullios” prefirieron, antes de convertirse en esclavos romanos, suicidarse bien por la espada, por las llamas del fuego o por veneno, y esté veneno según “Silio Itálico” consistía en un brebaje de semillas de tejo. La importancia del tejo queda bien representada en las estelas de pueblos como los “vadinienses”, así como en el arte prerromanico asturiano. Se cuenta que el rey de los “Eburones” , (tribu belga), Catubolcus, antes de entregarse a los romanos decidió suicidarse con veneno de tejo. En Inglaterra y Gales dicen que el tejo hace huir al diablo, y tal vez sea esta la razón de la gran cantidad de tejos en sus cementerios. También se hacían las fiestas y bailes alrededor del tejo. También el tejo se ha usado como ‘conceyu de vecinos’ (lugar de reunión), y estos se convocaban con el toque de la campana de la iglesia, (si el tejo estaba al lado de la iglesia), o con el toque del tradicional cuerno, (si el tejo estaba sólo), como pasaba en Insierto (Mieres). Los ejemplos se multiplican: Bermiego y Pondrovella (Quiros), La Rebollada (Allande), Villamar (Salas), Tiñana (Siero), Cenero (Xixón), El Condau (Llaviana), Valle (Villaviciosa), Espinaréu (Piloña), Cardes (Cangues d’Onis), Valle (Ribesella),... 

[41] Martino, Eutimio; “Roma contra cántabros y astures”.1982 [42] Flórez: E.S.t.24, La Cantabria , pág. 161. 

Notas

Los comentarios se han recogido del blog de Xibelius: "Días de Sanabria", donde se publicó este capítulo el 13 de Marzo de 2011.-"Días de Sanabria"


Publicaciones:
Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería,  
Froilán de Lózar, Editorial Aruz, 3ªEdicc, Julio de 2014
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