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El canal subterráneo de Orbó: un modelo de tecnología en la minería española del siglo XIX

El descubrimiento del carbón en el valle de Santullán,a mediados del siglo XIX, propició la aparición de una nueva localidad en torno a los yacimientos que la empresa Esperanza de Reinosa explotaba cerca de Orbó. Este asentamiento, origen del actual pueblo de Vallejo de Orbó, fue impulsado desde 1863 por el ingeniero Rafael Gracia Cantalapiedra.

Su sucesor, Mariano Zuaznávar, continuó su labor y además diseñó una obra singular en la minería de nuestro país: un canal subterráneo que al mismo tiempo permitía la evacuación de las aguas, la ventilación de las galerías y el transporte de los carbones por el interior de la mina. Esta infraestructura acuática, inspirada en otras similares realizadas en algunos países de Europa y en Estados Unidos, fue creada a 112 metros de profundidad y dotada de una longitud de 1.775 metros. El canal, inaugurado el 4 de marzo de 1884, no tuvo sin embargo una vida prolongada y terminó resultando un esfuerzo fallido que condicionó la posterior actividad de la empresa minera.

La obra diseñada, proyectada y dirigida por Zuaznávar consistió en una galería de 1.775 metros que, tras partir de la caldera del pozo Rafael, a 112 metros de profundidad, seguía rumbo suroeste y discurría por “un suelo compacto, resistente e impermeable compuesto de arcillas pizarrosas” [16]. El canal pasaba bajo un valle de pequeña pendiente y terminaba a escasa distancia de la línea de ferrocarril que unía Barruelo con Quintanilla de las Torres.

Sobre el desarrollo de las obras, Zuaznávar redactó una memoria pormenorizada, con planos incluidos, que “mereció del Gobierno de S. M. la concesión de una encomienda de Isabel la Católica para su autor, a propuesta unánime de la Junta Superior Facultativa de Minas”. Ni esta memoria ni el modelo a escala 1/10 del canal, que fue expuesto públicamente, se conservan en la actualidad. Sin embargo, la gran expectación que en la época originó una obra de tal magnitud hizo que autores de renombre recogieran descripciones, planos y dibujos a los que sí hemos tenido acceso. Gracias a los artículos escritos por Zuaznávar, Isidro Gil, Becerro de Bengoa, Malo de Molina o Román Oriol es posible recrear el desarrollo de las obras y el posterior funcionamiento del canal.

Después de convencer a la Junta de la empresa de la viabilidad del proyecto, Zuaznávar firmó el presupuesto el 18 de febrero de 1879 con un costo estimado de 30.000 duros. Para poder realizar el túnel-canal fue necesario construir cinco pozos auxiliares que permitiesen la salida rápida de las aguas. Según la documentación, “el primero dista 300 metros del Rafael y tiene 68 de profundidad; el segundo 220 del anterior y 58 de hondura, y respectivamente los demás 286 con 44, 300 con 29, 300 con 16. Este último dista de la boca del canal 370” [17].

Desde el pozo Rafael al pozo 1……...300 metros
Desde el pozo 1 al 2………220 “
Desde el pozo 2 al 3………285 “
Desde el pozo 3 al 4………300 “
Desde el pozo 4 al 5………300 “
Desde el pozo 5 a la boca………370 “ [18]

Zuaznávar estimó en 26 meses la ejecución del proyecto. La Estadística Minera de España informó brevemente del avance de los trabajos, señalando en 1881 que estaba “muy adelantada la obra de un canal (...) [cuya] inauguración espera verificar a fines de 1882 o principios de 1883”. Al año siguiente, en 1882, la misma publicación añadía que “continúan con actividad las obras muy pronto terminadas” [19].

Los preliminares de las obras comenzaron el 19 de marzo de 1879, los pozos auxiliares se finalizaron en octubre del mismo año y la galería iniciada en agosto se terminó el 15 de febrero de 1881 a las 20:30 horas, con el rompimiento del último tramo. La importancia de cumplir los plazos fijados para la construcción del canal venía determinada por el agotamiento de las reservas de las minas de montaña. Para seguir manteniendo los niveles de producción era imprescindible que la explotación en profundidad empezase cuanto antes. La rapidez en la ejecución de los trabajos fue posible, en parte, por al conocimiento que Zuaznávar poseía de la utilización de la dinamita [20]. Según recoge Becerro de Bengoa, en la construcción del canal de Orbó fueron empleados 1.228 kilos de dinamita en 8.500 barrenos y 6.228 kilos de pólvora en 32.000 barrenos [21].

______________

[16] Texto de Ricardo Becerro de Bengoa publicado en El Diario Palentino el 28 de mayo de 1884. 
[17] Texto de Ricardo Becerro de Bengoa en El Diario Palentino, 27 de mayo de 1884.
[18] El esquema con los datos está tomado del artículo El canal subterráneo de las minas de hulla de Orbó, escrito
por Zuaznávar y publicado en la Revista Minera de 1879 (p. 267).
[19] Citas de la Estadística Minera de 1881 (p. 122) y 1882 (p. 135).
[21] Texto de Ricardo Becerro de Bengoa en El Diario Palentino, 27 de mayo de 1884.



Fernando Cuevas
Aruz ediciones, 2015
colección de historia montaña palentina




NUESTRO PERIÓDICO

Montaña palentina: Belleza y Arte

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