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Sobre la Patria

No se nace anarquista, ni fascista, ni comunista. No existen estos genes en el genoma humano...
El intento de A. Hamon es interesante, pudiendo permitir clarificar ideas sobre los socialistas-anarquistas como individuos, y no como simpatizantes de una corriente política e incluso eliminar clichés reproducidos a lo largo de los años.
Esperamos que este análisis ayude a comprender un poco más a los socialistas-anarquistas de antaño; favorezca la reflexión del por qué un individuo se inclina más por una tendencia política que por otra y finalmente, encontrar posibles respuestas del por qué se aleja de ésta.

Chantal López y Omar Cortés




A. Hamon

¿Debemos decir, con Aristófanes o Eurípides, “donde yo vivo bien, es mi patria”? ¿Debemos pensar, con Merlin Coaccaio que “no tenemos otra tierra que la que llevamos pegada a los zapatos”? ¿Debemos opinar con Paul-Louis Courier, cuando escribe: “la patria es donde se está bien; si soy feliz en Roma, es claro que soy romano”?

Siendo así, esto constituye la negación absoluta de la patria, tal como comúnmente la entendemos. No hay solidaridad, sino cuando el interés personal lo reclama; la colectividad no juega ningún papel. El individuo es solidario de otros, en tanto que en sus intereses está el serlo; y no lo es, si estima que le conviene no serlo. Obra siempre con arreglo a sus intereses personales, sin tener en cuenta los intereses de los otros miembros de la colectividad. Ninguna razón patriótica le obliga a tener esto en consideración, porque, dado este concepto de la patria, el individuo es él mismo su propia patria; obra según sus propias miras y no las de otros. La noción de territorio, de comunidad cualquiera con otros individuos no existe; el interés individual lo avasalla todo.

Su patria es donde se encuentra bien, la lleva detrás de sí en la suela de sus zapatos. Hoy es romano, mañana será inglés, al otro día alemán o francés, según su interés. No hay necesidad que abandone una región determinada para este cambio. Basta que obre según su propio interés, sin cuidarse del interés de los individuos vecinos.

.../Según la imprecisa noción que se puede tener de la patria, es patriota aquel que está convencido de la superioridad de su patria sobre la de otro; aquel que ama a su patria hasta la muerte y que, por lógica consecuencia, odia las otras patrias. Como justamente ha escrito Voltaire, “ser buen patriota, es desear que su patria se enriquezca por el comercio, y sea poderosa por las armas. Es desear el mal a sus vecinos”.  Ser patriota es desear su patria grande y fuerte, es decir, más grande y más fuerte que las patrias vecinas. Si hay ruptura de la unidad territorial y formación de una nueva unidad, ser patriota es desear el desquite para recobrar la antigua unidad, tan convencional como la nueva; el desquite para satisfacer ese algo indefinido e indefinible que se llama honor. Así el desquite es la guerra con su luctuoso cortejo, sus ruinas innumerables, sus crímenes horribles.

.../ Como lo ha escrito Francois Coppée, “nuestro deseo de un desquite, es absurdo en el fondo”.

¿No es absurdo, en efecto, ver a los patriotas de todos los países alimentar esta sola idea de desquite? No existe ninguna patria que a través de los siglos no haya sido modificada, no haya sido vencida. Todos los patriotas de todas las patrias deben, pues, o abrigar el deseo de quedar victoriosos, reparando el desastre de pasadas injurias, en cuyo caso se dará el espectáculo de una eterna guerra y de una eterna preparación a la guerra, resultando absurdo y contrario en absoluto a la razón humana.

El inglés odiando al francés, el escocés al inglés, el francés al alemán, el italiano al austriaco, y todos preparándose para el día en que se destruirán, se incendiarán, se robarán… ¡He aquí el bello ideal, el ideal del patriotismo, de aquellos que proclaman la guerra como necesaria, de aquellos que se erigen en sostenes de la paz armada! Verdaderamente, ante tal ideal, ¿no podríamos repetir con el ilustra Johnson, que “el patriotismo es el último refugio de un malvado”?

__________

* Tercera Edición. Traducción J. Martínez Ruiz. Digitalización KCL.
  Conferencia dada en la C. T. F. de París, y en reunión pública en Nantes.



En 1895, Hamon publica un estudio de los anarquistas de la época: "La psicología del anarquista-socialista".
Es también autor de "Los hombres y las teorías de la Anarquía" (1893), "la patria y el internacionalismo" (1896), "Una fracción anarquismo al socialismo" (1896).

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