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De aquellos mares, estos sueños


Alfonso Pascal Ros, premio 2012 a la Creación Literaria por el Gobierno de Navarra.


VII

Mi ventana favorita es esa
que no tiene importancia
y se abre como todas
para dar pena en su sitio.
Por esa ventana también te amo.
Como un hombre sentado,
tampoco alcanza nada
que no puedan lograr otros cristales.
Tiene la anchura de tu y yo
y la misma altura
pero no la de uno solo.
Sabe encogerse entonces,
cuando nota no sé como que alguien falta
o que hay alguien asomado
que no sabe mirar por ella.
No necesita un patio
que le conceda validez.
Ni siquiera necesita
que un muro la contenga.
Aunque está en el aire,
sin una red debajo,
podemos confiados
asomarnos sin caernos.

XII

Como hombre atormentado
cambia de golpe los poemas
que escribe de golpe.
Cree que así cambia su vida
y el sino que la rige.
Temblándole la mano
donde escribió odio escribe amor
tratando inutilmente de evocarlo.
Sobre un nombre que borra escribe otro
para afirmar que el primero está olvidado
y sólo el nuevo cuenta.
Cambia un verso o más
y el título que llevan esos versos.
Sabe que lo logrado así
es seguir con su tormento
y contradecir la nueva aspiración.

Al fin y al cabo
esas palabras que ha quitado
las sentirá pronto en otro sitio
si no lo siente ya.

El atormentado desea romper eso
que vive más tiempo con él.
Es el hombre
que sólo rompe unas palabras
porque ignora
el modo de romper con su dolor.


Volúmen 505 de la Colección Adonáis
15 de Octubre de 1993







Ver también en nuestro blog: Principio de Pascal, el hombre
Sección del autor en Curiosón:  Cuaderno de Alfonso

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Un hombre ha terminado de escribir



  • IV Premio de Poesía Ciudad de Pamplona, 2010

Cuando se abrió la plica que guardaba el nombre del autor de este libro, los miembros del jurado que lo habíamos considerado el mejor de los presentados al IV Premio "Ciudad de Pamplona", nos llevamos una alegría al descubrir que por primera vez el ganador era un poeta de la tierra, un pamplonés de 45 años, con una amplia trayectoria literaria a sus espaldas y, sobre todo, con una probada vocación poética, refrendada con valiosos premios y publicaciones.
Un hombre ha terminado de escribir es un libro sabiamente compuesto, en que la variedad de personajes y situaciones que por él desfilan, resulta armonizada por la elección para todos ellos de una estrofa original y maleable: poemas de doce versos endecasilábicos, con rima sonante arromanzada.
Que nadie se asuste. el lector disfrutará a un tiempo de la diversidad y de la armonía compositiva, todo ello al servicio de una visión aguda y múltiple de nuestro tiempo, expresada en un lenguaje accesible y certero. Un libro con muchas facetas. Un retrato colectivo de un mundo, en el que todos, de una u otra forma, podemos sentirnos retratados.

Jesús Munárriz


  • Por mucho que se mira y se compara
Por mucho que se mide y se compara,
que se mide las manos, da lo mismo.
Todos más altos que él, con mejor coche,
más famosos, delgados y atractivos.
Todos con mejor sueldo a fin de mes
dándoselas de ricos, bien vestidos,
todos con rubia al lado y secretaria
de medianoche a tres, todos más listos.
Donde encontrarse pronto con alguno
peor que él, mejor si es conocido...
Para ser como yo te haría falta
clase y saber estar, se pone digno.

  • Y qué decir de los que llevan puesta
Y qué decir de los que llevan puesta
desde primera hora una sonrisa,
una palabra amable para todos,
para todos que tal y buenos días.
Y qué decir de los que no se cansan
jamás de trabajar y andar la vida
haciendo tanto bien sin hacer ruído,
contangiando sus ganas y alegría,
mediando en discusiones, soportando,
y disculpando errores y caídas.
Y qué decir de los demás mortales
contando a duras penas otro día.

  • Suele morir de día, acostumbrado
Suele morir de día, acostumbrado,
pone en blanco los ojos, los sentidos
mientras baja la diestra a la cintura
con el sol a la espalda, el alma en vilo.
Afronta así las luces como un duelo
contra mí, contra tí, contra sí mismo,
que si el mundo amanece contra él,
aburrido otro día de haber sido
el que barre después de cada fiesta,
cuando nadie lo espera lanza un grito;
¡la manzana podrida, para otro!
¡Quedamos donde quieras, con padrinos!

@Revista Pernía, Nueva Época, 2010. Edita y Dirige: Froilán de Lózar







Ver también en nuestro blog: Principio de Pascal, el hombre
Sección del autor en Curiosón:  Cuaderno de Alfonso

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Principio de Pascal, la obra




Alfonso Pascal Ros
Premio a la Creación Literaria
Gobierno de Navarra, 2012


Últimos telegramas desde Vilna I(Vienes en mis pensamientos)

Quiero morirme antes que tú. Te quiero.
Cuando acabe la guerra yo te llamo.
Esto se llena
de matasietes que nos hacen miedos.
Historia que jamás pedirá cuentas
como si a padre y madre jalearan
por trabajar de sol a sol un día
y otro.
Jefe elegido a dedo de otro a dedo,
que para quien se vende siempre hay precio
y no vale una bala si es que vale.
Fusilan al amanecer como si nada.

Últimos telegramas desde Vilna (III)
(10 días de Julio)

Ni está ni se le espera.
Igual de hipócrita que el fuego amigo
y un alto el fuego navideño.
O cuneta o legión. Y eligió delatarnos.
Cómo, nos preguntaban, se vuelve de una guerra.
Ser poeta no deja ser más cosas.
Parece que el dolor habla por él
si siempre los mejores son los otros
(con su pan se lo coman).
Iluso que esperaba que si uno de los nuestros
si arriba no se hiciera de los suyos,
no se vendiese,
y lo hace en cuanto llega.

Cuando el equipo mete gol, el portero
no se abraza con nadie.

A mi padre

Digo Alfonso dos puntos,
poeta cuando escribe y sólo entonces.
(...)
Tanto esfuerzo, joder, para quedarme
en poeta local sin pretensiones.
(...)
Si poeta oficial para más señas,
que me vengan a mi y ahora con esas,
y que lo que faltaba, además zurdo,
si como el toro bueno ante el castigo
aún me voy más arriba y no reculo.
Que solos los porteros también lloran.








Ver también en nuestro blog: Principio de Pascal, el hombre
Sección del autor en Curiosón:  Cuaderno de Alfonso

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Principio de Pascal, el hombre


Con su permiso, hoy quiero hacer un alto en el camino, para participarles otra buena noticia que tiene que ver con los amigos que, desde otras tierras nos comunican y alientan con sus versos.

El Gobierno de Navarra ha dejado en mi buzón un nuevo libro con el que ha premiado la obra de mi gran amigo y colaborador Alfonso Pascal Ros.

Prologado por otro hombre de letras, Jesús Munárriz, al que el poeta elogia, afirma que "Principio de Pascal", es un homenaje al padre muerto, al Pascal de sesma, a los pascales de Perú, ahora de Pamplona; un guiño al Pascal más famoso, el de Clermont.

Alfonso Pascal, el de Barañain, es un tio franco, generoso, amigo de sus amigos, entregado como bien puntualiza Peralta, a una trayectoria cada vez más personal y segura, al que necesitamos oir de vez en cuando y a quien pasado un tiempo sin su esencia, enseguida le decimos, como él nos dice al comienzo de este libro:

Y con la misma voz que te marchaste 
esperaba dijeras
que volvías...

Félix Maraña, dice en la posdata de este mismo ejemplar,  que "la poesía de Pascal desvela con claridad, incluso descuido, las entrañas de su hacedor". El miedo a coronarse en ese circo o circuíto al que te aupan, al que te añaden tus compañeros de trabajo, cuando quisieras escribir algo que trascendiera las fronteras de tu propio mundo pero hacerlo al mismo tiempo sin que se te notara, como el propio Alfonso ya lo expresaba en su libro "los Vinculos del verdugo" (1993),

Admito sin embargo, que la vida
se me mantiene a fuerza de escribir. 
Es peligrosa esta fatal costumbre 
de vivir arrastrando una amargura.

Yo admito todo lo que se dice de Alfonso, pero me entrego con deleite a cuanto expone, porque lo hace siempre a corazón abierto. Esto es lo que hay y así lo canta. 

Nota:
El proximo sábado, en la sección "Revista Pernía" degustaremos tres poemas de este nuevo libro de Alfonso Pascal Ros.
Artículo publicado por el autor de este blog en su sección "La Madeja" de "Diario Palentino"

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Felipe II, el Largo




Alfonso Pascal Ros
De Reyes de un Reyno, Pamplona, Diario de Navarra, 2008. Reeditado el mismo año.




Felipe, "El largo" (1316-1322) Dinastía Capeta
Un rey que no quiso conocer su reino


Hitos:
1316. Felipe II el Largo (1294-1322), rey de Navarra (1316-1322) y rey de Francia como Felipe V.
1318. Separa del trono a Juana, hija de Luis, para imponer la línea masculina.
1319. Presta juramento en París como rey de Navarra.
1322. Muere Felipe sin descendencia y le sucede su hermano Carlos I el Calvo.

Digno hijo de su padre, Felipe el Hermoso de Francia, y digno hermano de sus hermanos, Luis I el Hutín y Carlos I el Calvo, y rey maldecido como ellos, se repite más de lo mismo con el nuevo capeto, y Felipe hace de su capa real un sayo, sentando precedentes de ley Sálica en el trono de Francia y usurpando el de Navarra, todo en detrimento de su sobrina Juana, hija de Luis I el Hutín.Sería porque la soberbia se le había multiplicado por su nueva condición que en 1317 remite misiva al gobernador de Navarra para convocatoria de Cortes y que se le envíen allí, a París, como si fueran recaderos, a diputados que le juren fidelidad para que él les jure ser su rey pero todo, eso sí, sin moverse de Francia. Y será que los navarros de entonces se calentaron y esperaron dos años a que se les pasase el calentón, contribuyendo a la calma las buenas maneras del nuevo obispo pamplonés, Arnaldo de Barbazán, porque fue ese tiempo, dos años, el que tardaron en dar la respuesta a su real carta y que sí, que vale, que le ponían en ruta a cuarenta y pico procuradores y al obispo para la jura y aunque era momento y oportunidad, llegados a tan singular presencia le tomaron juramento pero callaron sin echarle en cara que Juana representaba la sucesión directa y, aunque era niña menor de edad, una cosa era entronizarse como regente y otra como lo hacía él, Felipe, con el taburete de Navarra en propiedad y sin ampararle ningún derecho, porque si en Francia la ley Sálica valía desde entonces bajo el feliz argumento de que una mujer no hereda regir Francia, aquí no. Pero sería por no complicar más las cosas con líos de regencias, o por no hacer más sangre con la infidelidad de la estrangulada Margarita de Borgoña y la bastardía en entredicho de Juana, que silenciaron discurso de contrafuero y así siguió el monarca de Navarra dirigiendo a Navarra a larga distancia, carta va y carta viene, como la remitida para sostener a los de Viana en sus fueros, usos y costumbres, por ser fronterizos y advertirse alguna perturbación por la parte de Castilla.

Prueba de cómo se las gastaba Felipe el Largo, y de que mejor que el vulgo no le viera por aquí, fue la manera en que se manejó con los leprosos. Lepra y peste fueron grandes plagas en la Edad Media y los leprosos eran considerados infieles, castigados del cielo con la lepra por ser pecaminosos en los actos sexuales y de pensamiento, desgraciados que debían llevar la cabeza sin pelo y amordazada la boca, heréticos a los que se daba oficialmente por muertos aunque estuvieran vivos, muertos en vida, enterrándoles aparte cuando les daba por morirse de verdad, más que suficiente para que Felipe, en un periodo de hambruna, acusara a los leprosos de una conjura para hacerse con el poder, cuando lo único que reclamaban era vivir más dignamente, y de contaminar con sus labios el agua de los pozos y las fuentes de Francia, dictando edicto para que se les quemara vivos a todos por delito de lesa majestad, cumpliéndose en París el fuego en cientos.

Poco antes se había producido también la matanza de “pastores”, bandas de campesinos a los que se sumaban ladrones y prostitutas, mendigos y excomulgados que asolaron Francia por culpa del hambre y que se lanzaron a matar judíos, a los que Felipe ordenó proteger, que también hay textos que le señalan como buen rey para Francia, que unificó moneda, pesos y medidas, favoreció la labor de la Justicia y la liberación de siervos para reinar sobre un país de hombres libres y que si la emprendió con los leprosos fue porque no tenía como su padre un chivo que ofrecer a sus vasallos, que Felipe el Hermoso lo mismo descargaba culpas sobre los templarios, que sobre el Papa, que sobre los judíos.

Fuese como fuese, que según qué libros y para quién una visión u otra, tras varias fiebres altas y disentería falleció el Largo de muy larga enfermedad, quizá por haber bebido de aguas impuras, y para Navarra lo mejor que cabe decir es que en el reino y en sus fronteras durante este reinado no ocurrieron grandes cosas.




Alfonso Pascal Ros, nació en Pamplona en 1965. Colaborador en publicaciones de turismo sobre Navarra en la editorial Everest. Javier del Cura, dirigió su primera obra teatral breve (“El legado”) estrenada en la III Semana del Misterio de Obanos (2005). Froilán tuvo tiempo de llevarlo a los útimos números de la Revista Pernía y desde entonces la amistad ha ido creciendo entre ambos.


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