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La esperanza de Antonio



"La esperanza es patrimonio de los hombres, cuando todavía sus almas andan ligadas a sus cuerpos".

Antonio Alamo Salazar
Antonio triunfó con todos los rigores y con todas las pautas que la fama le impuso. En estos años y, debido a mi intensa actividad literaria, me he carteado con su esposa y me he adentrado en el estudio de alguno de sus libros.

Era alcalde de la villa Jesús Juez. Antonio Álamo acudía como pregonero y yo era el invitado para cerrar aquella jornada con unas canciones de la tierra. Entre los asistentes estaba Felipe Calvo [1], por cierto, escandalizado por un poema que se me ocurrió hacer público aquel día. Yo recibí la noticia en el escenario, unos minutos antes de salir a escena. La alarma y el estupor se había corrido entre los asistentes, aunque nadie se marchó como habían prometido. Recuerdo que, Francisco de Celis [2] al que me unía una buena amistad, me había ayudado a reproducirlo en un colegio de monjas, unas horas antes. Lo habíamos repasado varias veces, para tratar de corregir en lo posible todas las faltas y creo que la reacción nos sorprendió a ambos. No se trataba de una poesía normal, lo confieso, pero tampoco buscaba la polémica. Era un tema llamado "De otros mundos", donde se hacía un recorrido en la figura de la amada a través de la muerte. De ese poemario inédito, sólo he presentado este tema a concurso y tuvo suerte: logró unos años más tarde el II Premio Internacional "Diego de Losada", en Rionegro del Puente (Zamora). Pero dejemos eso.

Parece que la actuación de Antonio nos devolvió la calma a todos. Era la primera vez que asistía a uno de sus recitales poéticos y era, lo supe cuatro meses después, al filo de la Navidad, la última. En los días posteriores a su muerte, el "Diario Palentino"[3], que él dirigía se llenó de esquelas y de lágrimas. A todos nos había conmovido la noticia. Yo escribía desde la oficina de San Salvador unas letras precipitadas. No decían nada de provecho. Se limitaban a hacer pública una noticia que ya conocíamos, la muerte de un poeta, sin asomo de nada... No suelo hacerlo, pero me he arrepentido muchas veces de haberle negado a Antonio Álamo un artículo en condiciones y que hoy, unos años después, trato de enmendar para Palencia. Si he de ser sincero, temo que ahora tampoco pueda conseguirlo, porque el tiempo ha borrado aquella cálida sonrisa. Sólo quedan sus palabras impresas (que es mucho, claro), que es todo para quienes tuvieron la oportunidad de compartir con él la vida. Quiero recordarle ahora que su periódico, el nuestro, no está recargado de artículos para su nombre, para su estampa de escritor, para sus hondos versos a esta tierra a la que dedicó su gran esfuerzo, sin olvidar nunca su infancia en Alba de Tormes y el estudio conciezudo sobre santa Teresa de Avila.

No voy a referirme a su carrera de maestro, ni siquiera a su título de periodista, ni a sus tareas en "La Voz de Palencia", ni al desempeño de la corresponsalía para diferentes medios y Agencias, ni a todos los cargos, que fueron tantos los que desempeñó, en diferentes Asociaciones y provincias...Voy a referirme, sencillamente, al hombre, al poeta. Su voz ha sido una constante afirmación. En sus versos estaba contenida la más grande admiración sobre Palencia.

"Sed ardorosa, para la que no ha faltado la hiel y el vinagre de promesas huecas" 
 ¡Cómo le duele a Castillasu Palencia! 
¡cómo pesasobre Palencia Castilla 
llevando la cruz a cuestas!

Pero sobre la luz de Antonio, casi lo dice todo José María Fernández Nieto: [4]

Si veis, tal vez, un corazón en offset
con sangre del diario y de emisora,
si veis, alguna vez, un tallo erguido
promulgando un capullo bondadoso,
si veis un paladín de la hermosura
intentando vencer con sus abrazos
no lo dudéis jamás: se llama Antonio.

Antonio estaba muy lejos de nosotros. Lo peor es que nosotros estábamos muy lejos de Antonio. Él habló de nuestras leyendas, de nuestros "rollos", de nuestros pantanos, pero siempre queda una laguna de cosas que ignoraba, por eso, precisamente, por los kilómetros. No obstante, dejó escrito:
"Lebanza es un lugar de auténtica maravilla en todas las estaciones del año".
"Vale la pena, pues, echarse geografía arriba, desde Palencia, para contemplar y vivir esa zona de excepción, donde el suelo castellano se presta a un pintoresco y caprichoso coqueteo".
Voy a tratar de poner fin a este pequeño recuerdo (más sabroso que aquellas letras esbozadas deprisa al amanecer de aquella negra navidad), con tus mismas palabras. Decías tú, Antonio:
"No se podía hablar de esperanza hace unos lustros. Estas gentes de nuestro campo son maestras en el entender y en captar la sal de las promesas; esta tierra es sabia en tales cosas". 
En el año 81, cuando yo remitía mis primeros artículos a su diario, me hablaron bien y mal de Antonio. De Antonio se podía hablar mal por una cosa: por decir la verdad, siempre tan molesta para algunos. Y se podía hablar bien de Antonio por todo pero, fundamentalmente, porque dijo la verdad con todas las consecuencias en un tiempo difícil. Y por eso triunfó en nuestro recuerdo.
Con todos los significados que el triunfo conlleva.
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(1) Felipe Calvo, era catedrático
(2) Francico de Celis, era párroco de Cervera de Pisuerga.
(3) Antonio habia obtenido más de 100 premios literarios, fundamentalmente poéticos y una Pensión de Literatura de la Fundación "Juan March". Había conseguido el Premio Nacional de Literatura con un trabajo sobre "Santa Teresa de Jesús". Era director del "Diario Palentino" y de la revista "Vida joven".
(4) Del libro de Fernández Nieto, "Galería íntima", premio Ciuda de Palma, 1971.

Antonio Álamo Salazar (Pozaldez, Valladolid, 1 de noviembre de 1921 - Castellanos de Moriscos, Salamanca, 23 de diciembre de 1981) fue un periodista, poeta y escritor español, cronista Oficial de Palencia y de Alba de Tormes (Salamanca) y Académico de número de la Institución Tello Téllez de Meneses desde el 20 de marzo de 1962. También fue Director del Diario Palentino - El Día de Palencia de 1977 a 1981.


Cuaderno de @Froilán

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Antonio Gamoneda: miro hacia las montañas, y ni allí hay libertad.


Aunque ovetense de nacimiento, muy vinculado a León, ciudad a la que llega siendo niño y donde desarrollará su obra, relacionada con el grupo poético de los 50.

Curiosamente, su padre, también llamado Antonio, es autor del libro "Otra más alta vida", publicado en 1919, uno de los pocos libros que había en casa en 1936 y que le marcará de algún modo en el barrio obrero donde vive entre la represión y la miseria.
En 1960 es finalista del premio Adonais de poesía con "Sublevación inmóvil" y sigue componiendo historias como "La tierra  los labios" (1947-1953), o el Blues Castellano (1961-1966) obra que será censurada.

Con "Libro frío" (1992) se consagra como uno de los poetas más importantes en lengua española.
Gamoneda es además, Premio Castilla y León de las Letras (1985), Premio de la Crítica en Castilla y León (2004), Premio de Poesía Iberoamericana (2006), Premio Miguel de Cervantes (2006) y Premio Quijote (2009).
Como comprenderán ustedes, no podíamos dejarle fuera de esta serie a la que seguiremos sumando en el tiempo que nos reste, si es que la vida nos da tiempo, nuevos e importantes nombres de nuestra literatura. Aquí les dejo ahora unos esquejes de su extensa y cuidada obra.

Historias de Antonio Gamoneda

Mi pensamiento es anterior a la eternidad pero no hay eternidad. He gastado mi juventud ante una tumba vacía, me he extenuado en preguntas que aún percuten en mí como un caballo que galopase tristemente en la memoria.
Aún giro dentro de mí mismo aunque sé que voy a caer en el frío de mi propio corazón.
Así es la vejez: claridad sin descanso.

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... Ah la morfina en mi corazón: duermo con los ojos abiertos ante un territorio blanco abandonado por las palabras.

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No hay salud, no hay descanso. El animal oscuro viene en medio de los vientos y hay extracción de hombres bajo los números de la desgracia. No hay salud, no hay descanso. Crece un negro bramido y tú interpones los estambres más tristes (bajo un sol incesante, en un cuenco de llanto, en la raíz morada del augurio) y las madres insomnes, las que habitan las celdas del relámpago, deslizan sus miradas en un bosque de lápidas.
¿Gimen aún los pájaros? Todo está ensangrentado. Sordo en el fondo de la música, ¿debo insistir aún? Hay vigilancia en los jardines interpuestos entre mi espíritu y la precisión de los espías. Hay vigilancia en las iglesias.
Guárdate de la calcinación y del incesto; guárdate, digo, de ti misma, España.

Canción de los espías

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Amor

Mi manera de amarte es sencilla:
te aprieto a mí
como si hubiera un poco de justicia en mi corazón
y yo te la pudiese dar con el cuerpo.
Cuando revuelvo tus cabellos
algo hermoso se forma entre mis manos.
Y casi no sé más. Yo sólo aspiro
a estar contigo en paz y a estar en paz
con un deber desconocido
que a veces pesa también en mi corazón.

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"Soy el que comienza a no existir y el que solloza todavía.
Es horrible ser dos
inútilmente".

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Geología

Algunas veces salgo hacia las montañas
a mirar a lo lejos.
Piso unas lomas donde tierra vieja
se pone hermosa con el sol y veo
subir la sombra por los cuestos.
                                                        Ando
mucho tiempo en silencio.

Pero hay días que ando por estas lomas,
y miro hacia las montañas,
y ni allí hay libertad.

Y me vuelvo. Yo sé bien que es inútil
buscarla como a una llave perdida,
y que también es inútil
mirar al fondo de mi corazón.

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He llegado por fin, este no es mi lugar, pero he llegado.

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Dijeron de Gamoneda
 "Su poesía está cargada de simbolismo y es capaz de dotar de sentido a la palabra".
Víctor García de la Concha, director de la Real Academia de la Lengua.

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"La muerte es la obsesión central de su obra que hoy goza de una espléndida plenitud de expresión. En estos últimos años, su poesía alcanza una gran libertad rítmica y en ella conviven la finitud de la vida humana y la conciencia de los límites de la lengua. No solo conviven sino que estos dos conceptos se fusionan. La tradición de la poesía española se continua en la escritura de Antonio Gamoneda cada vez más honda, y cada vez más abarcadora con su incorporación de términos rurales y de disciplinas científicas.

Juan Gelman, poeta argentino

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Quien no lo haya visto recitar en público se habrá perdido un auténtico ritual de lustración atmosférica, habrá perdido la oportunidad de asistir en directo a un acto de creación entendido como una válvula de escape por la que los miedos y el dolor se escapan para estrellarse en la misma frente del espectador.

Andreu Navarra Ordoño


© Imagen: Antonio Gamoneda por FM Aduriz 

Páginas consultadas:
wukipedia
milan.cervantes.es/
www.cervantesvirtual.com/
el-placard.blogspot.com.es/
edant.clarin.com/
www.babab.com/

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Donde se quiebra la mirada de un nosotros



Apágame tu beso mordido por tus labios,
enciéndeme este tacto con tu poros, con tus lívidos suspiros,
reviéntame ese elixir de tu carne en mis costados,
acósame de nuevo mordiéndome la sombra,
que encima de tu sombra
estará mi boca buscándote la boca.

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“¿Te dije que hoy tenías mi amor hasta las nubes?".

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Pones el pecho: tú pecho o mi pecho,
¡no importa!; nuestro pecho.
Ni el aire ni el cielo escucharán latidos,
pero la misma sangre contemplará la luz
que hace brillar a nuestros ojos.

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Te contemplo… Y admiro, embebido,
las líneas de tu imagen y la sombra
que ataja la expresión más permanente.

Hacia tus ojos miro. Sobre tus manos bebo.
El trigo derrama tu corazón al viento
y espigas tu mirada en espera de la mía.

Y te contemplo, como el ave mira al aire
y le da un beso con sus alas
para que le abra paso con su alma.

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¡Cuídese usted de mí y de mi boca,
y de mis brazos y mi tacto y de mis ojos,
pero sobretodo de mis besos!

De mi libro: Hilada a mi corazón la quiero.

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¿De qué besos estás hecha, pedacito de dulzura,
que no acabo nunca de saciarme?

De mi libro: Hilada a mi corazón la quiero.

..........

Leo sin ataduras tu rostro:
naces siempre de un beso
y en sinfonía de sonidos.
Lo que tú no hablas, lo escucho.
Lo que tú no dices, lo miro.
Y eres, entonces, más linda
que todas las palabras
que emergen de mi pecho.

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Escucho que el paisaje es una voz endurecida
donde se quiebra la mirada de un nosotros.
Y yo creo en nada,
solamente en el pájaro y su senda,
en su vuelo hacia el encuentro de un pétalo
que hace temblar a la mirada,
porque el cielo se escribe con tus ojos.

(Del libro: Niños de la calle)

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Un día de estos, en tu boca,
no cualquiera, en tu boca,
en ese beso ardiente,
no sé por qué, pero en tu lengua,
quiero decir, que no en cualquiera,
sino en tu boca,
diré que todavía
me sabes a ese sueño
de gloria y fantasía.

..........

Me gusta perder la libertad a veces:
que me estrujes, me aprietes con tus brazos,
me fuerces con tus ojos, me trinches con tus labios.
Entonces mi libertad me sabe a tu lengua,
y me hago nube y voy volando.

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Al levantarme aquella madrugada
imaginé un diminuto sol sobre tu piel despierta,
y me dediqué largas horas  a mirarle
para ver como salía del oriente y se ocultaba por tu espalda.

........

Vestido de sorbo de café, de mi alrededor de hechizo,
busco tiempo, y me descubro idéntico azul
-pudor de algún abrazo, de alguna palpitación que me domina.
Quiero ser... y corro: descanso constelado.
Me pongo la corbata de palabra circunstancial
para que resalte mi destino,
para descifrar parvadas, o líquenes en mi memoria,
o adorados buques sobre mi sobra estridente.
Te veo... Y es entonces que el rubor se me cuela a la camisa,
abro el alba, cocino un pan de beso y aleluya,
incorporo el amanecer a la cuchara del azúcar.
Te veo y despiertas... Te miro... Te quiero.
Y en eso se me pasa todo el día.

..........

Usted me instaura, me zozobra, me aja,
me desempolva, me restituye, me reajusta,
me torna y difumina.

¡Mire usted cómo me gusta,
que yo amoldo mi ser a su caricia!

..........

Me escapo hacia tus párpados abiertos
-¡Ay, ese cielo de aves y perfumes!-.
Juntas todas tus miradas y las pones en mi taza a que las beba,
y me encierro adentro de tus párpados abiertos.
Me abrazas… y te abrazan mis ojos entreabiertos.
La mesa entibia un té de manzanilla que ha visto brotar su flor de entre los musgos.
Levantaré tus brazos. Los dormiré conmigo.
Los miraré junto a la flor y entre los musgos.
¡Ay, esos brazos de aves y perfumes!
Cerraré los ojos para escaparme hacia los tuyos.
¡Ay, esos brazos de párpados abiertos!

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Nacido en la ciudad de México. Con estudios en Antropología Social y una Maestría en Sistemas de Computación. Como escritor inició su carrera a finales de 2005 y desde entonces ha publicado más de 20 libros.

Para saber más, en nuestro blog
Un manifiesto en la voz del mexicano Salvador Pliego | Curiosones invitados

Bajarse libro gratis:
Salvador Pliego

Imagen: Revista Literaria Pluma y Tintero

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Benito Pérez Galdós: A quién le importa qué yo prefiera la sopa de arroz a la de fideos...


Benito Pérez Galdós 
(Las Palmas de Gran Canaria, 10 de mayo de 1843-Madrid, 4 de enero de 1920)


Galdós está considerado como uno de los mejores representantes de la novela realista del siglo XIX, hasta el punto de ser propuesto por estudiosos de este género como el mayor novelista español después de Cervantes. Desde 1897 fue académico de la Real Academia Española y llegó a estar nominado al Premio Nobel de Literatura en 1912.

De tal modo ha influído y perdurado su obra que en 1993 Pedro Ortiz-Armengol, diplomático y Presidente de la Asociación Internacional de Galdosistas, viaja a Estocolmo para intentar aclarar la negativa de la Academia sueca a admitirle como aspirante al premio. El Secretario Permanente de la misma,  Erik Axel Karlfeldt argumentó en su día  los "supuestos miles de telegramas" recibidos para impedir la entrada en la misma de este español de oro.

Como de su vida y obra hay numerosas entradas en la web y no es nuestra intención volver a mencionarlo aquí, vamos a recoger un compendio de opiniones y relatos diversos que nos acercan desde otra dimensión a este autor tan recordado y acaso vilipendiado por el éxito de Electra a primeros del siglo XIX, lo que vino a ser un alegato contra los poderes de la Iglesia y contra las órdenes religiosas que la servían" en un momento histórico en el que en España, tras los avances liberales del periodo 1868-1873, crecía de nuevo la influencia de los intereses políticos del Vaticano. Ello parece ser el impedimento principal para que este gran autor fuera reconocido como Nobel por la academia sueca.

Notas, escritos y opiniones

El Correo de Zamora se hace eco en 1929 de la quema de los Episodios Nacionales de Pérez Galdós en auto de fe por el alcalde del pueblo a instigación del párroco, cuando en realidad los ejemplares se encuentran en la Biblioteca de aquel ayuntamiento de Villarrín. El redactor del Día de Palencia, se muestra sorprendido porque no ve la rectificación a la falsa noticia  en ninguno de los periódicos que se hicieron eco de ello.
Sólo La Luz de Astorga habla con el párroco de Villarrín de Campos para aclarar que todo se trataba de una invención malévola.
Una invención malévola, recogido en las hemerotecas de prensa.


    • Sobre Galdós y su obra
    "La primera idea de Galdós fue contar para todos las historias de la Historia".
    Ricardo Gullón, en uno de sus estudios (Galdós, novelista moderno), define así la intención del escritor canario.
    "Mi amor es secreto, misterioso y oculto, como las perlas, que además de estar dentro de una concha están en el fondo del mar. [...] No tengo celos más que de mi publicidad; odio de muerte a todo el que descubra y propale mi secreto."
    Así se expresa el personaje de lord Gray, en el Episodio Nacional Cádiz. Una vez más parece que los personajes hablan por su autor, según observación del galdosista Manuel Herrera Hernández, de la Asociación Internacional de Hispanistas).
    • Escritores y Académicos sobre Galdós y su obra
    Cuando empezó a escribir la segunda serie de los Episodios -el primero de ellos está fechado entre junio y julio de 1875- Galdós era un novelista joven dedicado a la tarea de imaginar apasionadamente un tiempo muy anterior a su propia vida. Lo que para Goya había sido experiencia inmediata, para Galdós exigía un esfuerzo no solo de documentación, sino de una empatía que saltara por encima de las fronteras del tiempo.
    Antonio Muñoz Molina, El país de Galdós, "El País", 10 sep 2011
    Una novela inédita de Galdós, Rosalía -según el título que le ha dado su descubridor-, fue presentada en sus dos terceras partes en el Coloquio Internacional de Literatura Hispánica, que ayer finalizó sus trabajos en Santander, por el propio autor del hallazgo, el profesor noteamericano Alan E. Smith, de la Universidad de New Jersey.
    Descubierta una novela inédita de Pérez Galdós, "Rosalía", Juan G. Bedoya, "El País", 6 sep de 1981
    Galdós, 'santo de la paciencia madrileña', retrató una ciudad 'imposible de reducir a tópicos', hecha de 'mujeres invencibles' que viven 'el acertijo humano de Madrid'. Como Fortunata y como Benigna, un 'ángel de cornisa' que 'vence a la vejez y la miseria en los vertederos con su gran poder onírico'.
    Carlos Fuentes elogia el Madrid de las mujeres de Galdós y Reyes, por Miguel Mora, "El País", 23 Oct 2001.
    ¿Fue el autor de los Episodios Nacionales un escritor nacional? O sea, al intento más o menos consciente de revelar a la «nación española» su propia historia, ¿correspondió la imagen social de «escritor nacional», esto es, la de un escritor de una comunidad histórica e institucionalmente definida por encima de las contradicciones sociales, profundas o superficiales que, en su utilización más corriente, el concepto de nación oculta?
    Jean François Botrel, Biblioteca Cervantes
    La España oficial, fría, seca y protocolaria, ha estado ausente en la unánime demostración de pena provocada por la muerte de Galdós. La visita del ministro de Instrucción Pública no basta. El pueblo, con su fina y certera perspicacia, ha advertido esa ausencia en la casa del glorioso maestro, en las listas de pésame donde han firmado ya los hijos espirituales de D Benito, los legítimos descendientes de la duquesa Amaranta, de Gabrielillo Araceli, de Sólita, de Misericordia y del doctor Centeno. Estos hombres y estas mujeres de España no podían faltar en el homenaje al patriarca. Son los otros los que han faltado. Y, ya a última hora, se ha querida remediar el olvido con un decreto lamentable, espuma de la frivolidad oficial, ejemplo doloroso de cómo pueden cegarse, en las esferas del Poder, los manantiales de la sensibilidad.
    La muerte de Galdós (1920) de José Ortega y Gasset
    En el aspecto sentimental, Galdós nunca quiso contraer matrimonio, si bien se le atribuyen multitud de romances, como el que vivió con la escritora Emilia Pardo Bazán. Ésta llegó a ser una de sus más sinceras confidentes y colaboradoras. A finales del XIX, pasó largas temporadas en Santander, ciudad en la que organizó interesantes tertulias frecuentadas por lo más granado de la cultura. De ese modo, transcurrieron sus años más gozosos hasta que, en 1912, abandonó la política y sus escritos, aquejado de arteriosclerosis y de una ceguera progresiva. Arruinado y víctima de la enfermedad, falleció el 4 de enero de 1920. Más de 20.000 madrileños acompañaron su féretro hasta el cementerio de La Almudena, en homenaje a este inmenso escritor de la literatura universal.
    Juan Antonio Cebrián "Magazin del Mundo".
    • Amores, amoríos y rumores en la vida de Galdós
    Una hipótesis conocida de Freud atribuye al seductor crónico la búsqueda desesperada del personaje materno y el intento de recuperar a la madre en cada mujer. Por otro lado, se ha insinuado que Galdós fue un Don Juan. El verdadero Don Juan no es el hombre que hace el amor a las mujeres, sino el hombre a quien las mujeres hacen el amor. Pero Galdós no fue un Don Juan. Fue un mujeriego y también un hombre interesante, es decir, un hombre de quien las mujeres se enamoraban por su atractivo físico, su afabilidad y su fama que despertaba atracción en las mujeres. En aquella sociedad machista del siglo XIX, Galdós no era el hombre fascinador, el Don Juan, que atrae a las mujeres, que las seduce, las abandona y las sustituye por otras en una incansable experiencia de amor.
    Manuel Herrera Hernández, Miembro de Número de la Real Academia de Medicina de Santa Cruz de Tenerife, Asociación Internacional de Hispanistas, Biblioteca Cervantes
    • Pensamientos y obras de Benito Pérez Galdós
    Presencié, confundido con la turba estudiantil, el escandaloso motín de la noche de San Daniel —10 de abril del 65—, y en la Puerta del Sol me alcanzaron algunos linternazos de la Guardia Veterana, y en el año siguiente, el 22 de junio, memorable por la sublevación de los sargentos en el cuartel de San Gil, desde la casa de huéspedes, calle del Olivo, en que yo moraba con otros amigos, pude apreciar los tremendos lances de aquella luctuosa jornada.  Los cañonazos atronaban el aire... Madrid era un infierno.
    B. Pérez Galdós, Memorias de un desmemoriado, cap. II. 1865.
    Entré en la Universidad, donde me distinguí por los frecuentes novillos que hacía, como he referido en otro lugar. Escapándome de las cátedras, ganduleaba por las calles, plazas y callejuelas, gozando en observar la vida bulliciosa de esta ingente y abigarrada capital. Mi vocación literaria se iniciaba con el prurito dramático, y si mis días se me iban en "flanear" por las calles, invertía parte de las noches en emborronar dramas y comedias. Frecuentaba el Teatro Real y un café de la Puerta del Sol, donde se reunía buen golpe de mis paisanos.
    B. Pérez Galdós, Memorias de un desmemoriado, cap. II.
    ... Imagen de la vida es la Novela, y el arte de componerla estriba en reproducir los caracteres humanos, las pasiones, las debilidades, lo grande y lo pequeño, las almas y las fisonomías, todo lo espiritual y lo físico que nos constituye y nos rodea, y el lenguaje, que es la marca de raza, y las viviendas, que son el signo de familia, y la vestidura, que diseña los últimos trazos externos de la personalidad: todo esto sin olvidar que debe existir perfecto fiel de balanza entre la exactitud y la belleza de la reproducción...
    Benito Pérez Galdós (1897): La sociedad presente como materia novelable. Discurso de entrada en la Real Academia Española.
    ...Siento cierta repugnancia a entregar al público la vida privada. Nunca me han gustado los interviews ni la intrusión de los reporters en el hogar doméstico. Me parece a mí que los escritores, valgan lo que valieren, deben poner entre su persona y el vulgo o público como una muralla de la China, honesta y respetuosa (…) Las confianzas con el público me revientan. No me puedo convencer de que le importe a nadie que yo prefiera la sopa de arroz a la de fideos".
    Carta de B Pérez Galdós a Leopoldo Alas, fechada el 8 de junio de 1888.

    • Benito Pérez Galdós - La Sombra (1871)
    Vivía en el cuarto piso de un endiablado caserón, de donde nunca salía, a no ser que asuntos urgentes le llamaran fuera de la casa. Esta era de tal condición, que, en otro siglo menos preocupado, la fantasía popular hubiera puesto en ella todas las brujas de un aquelarre.
    En la época presente no había más bruja que una tal doña Mónica, ama de llaves, criada e intendente. La habitación del doctor parecía laboratorio de esos que hemos visto en más de una novela, y que han servido para fondo de multitud de cuadros holandeses. Alumbrábala la misma lámpara melancólica con que en teatros y pinturas vemos iluminada la faz cadavérica del doctor Fausto, del maestro Klaes, de los sopladores de la Edad Media, del buen marqués de Villena y de los fabricantes de venenos y drogas en las Repúblicas italianas.


    Imagen: Mundo Gráfico, 1915

    Fuentes Consultadas:
    Wikipedia
    Hemeroteca Diario El País
    Hemeroteca Diario El Mundo
    Real Academia Española
    Biblioteca Cervantes

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    Ibn Gabirol: se extingue un místico

    ...


    "La paciencia cosecha la paz y la prisa, la pierde".


    Muere en Valencia, a mediados de 1058, el poeta y filósofo hispanojudío Salomón ibn Gabirol, al que los escolásticos conocían como Avicebrón. Nacido en Málaga hacia el 1020, en su niñez emigró a Zaragoza, donde se formó, gracias al mecenazgo de Yequtiel ibn Hasan.
    Algunos estudiosos intuyen que, posiblemente, Gabirol fuera el más grande poeta medieval hebreo.
    La naturaleza y el amor están presente en sus poemas, donde los biógrafos adivinan un deje de amargura causada por su trágica vida. Una alusión constante a su fealdad, a su baja estatura...
    Su mejor trabajo fue "El Pozo de la vida", donde intenta explicar el propósito del hombre.
    La fecha de su muerte no es firme. Algunos aseguran que murió en 1058 asesinado por un rival, sin dejar constancia de esposa o familia.
    ”Mirad, he dedicado mi vida a la búsqueda de la verdad mientras otros la han desperdiciado con el amor”.

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    Un Baroja en el punto de mira



    El fraude de la vida de Pío Baroja


    Eduardo Gil Bera, se adentra en 2001 en el género biográfico, con una “biografía no autorizada” de Pío Baroja.
    No se trata de un plagio ni de una falsificación. Un autor poco conocido, Eduardo Gil Bera, presentó una biografía sobre Pío Baroja en Barcelona, que según las fuentes consultadas, se convirtió más bien en un acto de defensa propia. El autor, flanqueado por su editor, Joaquín Palau y el filósofo Félix de Azúa, que lo definió como un escritor profesional que vive retirado y que desarrolla su actividad al margen de los grupúsculos literarios, expuso entre otras cosas: "La vida de Baroja contada por él mismo es un fraude de principio a fin. Todos tenemos tendencia a presentarnos mejor de lo que somos para que nos quieran, pero Baroja se presentaba como un hombre bueno, un héroe moral, honesto e incorruptible. Y todo esto, construído con mentiras". "Cuando me puse a escribir, no pretendía que la verdad resplandeciera, ni revolucionar el santoral, ni quedar como un especialista en Baroja para que me inviten a los cursos de verano de "El Escorial". "¿Cómo se construye un prestigio en este país? -se interrogó. ¿Cómo puede ser que un hombre que era un nazi convicto, un totalitario por instinto, un convicto de odio hacia el género humano, pueda ser difinido como antitotalitario y liberal?" Y añadió: "Baroja no me ha hecho nada. ¡Lo juro!.Según sus propias confesiones, el método utilizado para realizar la biografía fue ceñirse a la misma sorna que preside el libre. "Si él decía que nunca había puesto los pies en Aranda de Duero, seguro que había estado".

    Baroja o el miedo
    EDUARDO GIL BERA
    Península. Barcelona, 2001. 
    445 páginas.

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    Una representación de la tribu


    Por Manuel Lozano


    ME ARROJO DONDE TUS MUERTES


    ¿Por qué no saludar a los muertos, a los increíbles decidores desde el silencio? ¿Por qué invocarlos hacia su lugar de retiro (óxido, clavos, monótona larva) para desgajar el vestigio de abrumante invisibilidad?
    Para los muertos que llevamos dentro, como soñó Valéry. Para Dabove y Bloy y Gide y Nerval y Llull y Apolonio de Tyana y Macedonio y Silvina Ocampo y Olga Orozco que me amaban en sus jardines nocturnos, con sus rachas de alucinación, lamiéndome zarpas de fuego. "Me arrojo adonde los muertos", me repite (bajo aquella oración profana) un Georges Bataille rehén de su éxtasis.
    Supongamos que no dejen de deslumbrar, de deslumbrarme. Supongamos que me abandonen, de nuevo, al primer desierto con un plato vacío. ¡Las apariencias! ¡El hambre arrastrando a sus traidores! ¡Las sombras cegadoras saludando al que ya no soy! ¡Carcajadas en el vacío del patinador!
    De nuevo él: "Ahora mi deseo sólo tiene un objeto: lo que hay más allá de esas mil figuras y la noche."

    Buenos Aires, principios de enero de 2003

     SE ANUNCIA UNA POSESION


    Si miré los pliegues de la sed o escarbé entre burbujas el veneno de mi raza, quiero decir el veneno de las crías que pulsan el estrago pero también el balbuceo de mi inscripción en el mundo, que me custodie la peste. Así es la orden. Así es el vaho de sangre que deberá levantarse de las tumbas y quemar los dulces restos.
    ¿Entrarás como ladrón en la noche? ¿Serás el padre temido, la madre que vomita el desenlace? Escarcha en la cicatriz del mediodía. La música continúa su ignorado destino de sustancia desencajándose en los panales de la fiebre más pura con que erigir una tormenta.
    Estatuas en el lecho de hierro. Frío en la piel del malhechor: estas semillas contienen las respuestas del desierto. Entonces ruedan los dados en la feria, adquieren el esplendor de los débiles. Este vitral sin fondo es mi entrada a la noche. ¿No ves como flotan -exactamente- estas córneas de mi profanación?

    TEOFANIA


    Con el cansancio de tus siervos, eliges la noche. Nadie edificará su morada en medio de los rastros de esta doncella. ¿Ración de vanidad que añades a las telarañas de esta boca? Hierve, exhorta a las piedras tu indiferencia y las palabras sucias. Con el diminuto tesón de las hormigas, eliges la noche.

    TESPIS


    La casa apacible quedó sepultada por las ruinas del grito. Has vuelto dividido con la noche que danza en la furia del áspid, que escarnece las bocas de tu melancolía.
    Huecos y dientes arrastrados hasta la proa de un gemido. ¡Lloras en esta cena de cenizas! Bajas al muerto, al único, a la inventada criatura con gotas de blanquísimo temblor.

    Después toqué el umbral y era de vidrio. ¿Por qué debo mirar tan lejos mi arco iris?

    Villa Santa Lucía de Siracusa, enero 2003
    *Derechos registrados 




    Cuaderno de Manuel Lozano en nuestra revista Pernía
    @Edita y dirige, Froilán de Lózar

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    La novela de Peridis


    Tras "Esperando al rey" llega ahora para nuestro deleite "La maldición de la reina Leonor", santo y seña de un estilo de escritura muy singular del escritor José María Pérez, 'Peridis'. 




    Con esta su segunda novela histórica consigue deleitarnos y hacernos soñar con la serie de novelas de Peridis.
    El humor, (de retranca de caricaturista), el amor (imposible, que da así una chance al deseo), el poder, (seco, sin erótica ni retórica), la locura, (y sus diques), y la piedra, sobre todo la piedra, (como metáfora de los sueños), navegan también en esta nueva novela histórica, y que habla mucho de la provincia de Palencia, de su pasado.

    Piedras hermosas como las del Monasterio de San Andrés de Arroyo, que han esperado siglos para entrar en una novela del siglo XXI. Hay un momento en la novela en que la reina Leonor le dice al arquitecto Ricardo: «Vos no sois un maestro arquitecto, fabricáis ensueños con piedra». Creo que ahí se aloja el sentimiento que recorre al viajero cuando se topa con la piedra hermosa de un puente romano, de una catedral, de un claustro románico, de una espadaña. Que la mirada recorre los siglos. Y esa es la virtud de la novela de Peridis, un viaje a nuestra historia, pero con los sueños por bandera.
    De hecho, John Elliott, el prestigioso historiador de Oxford y de Cambridge ha escrito:

    «Lo que Peridis demuestra es que hay veces en que la novela histórica consigue captar la realidad mejor que las obras de los historiadores profesionales atados por sus documentos». 

    Para a continuación añadir: «Gracias por enseñar deleitando». ¡Qué razón tiene Elliott! El hispanista británico y autor de "Haciendo Historia" (2012) dejó escrito en ese libro que trataba de transmitir «la clase de recompensas que ofrece el estudio del pasado y transmitir algo de los gozos que puede producir escribir historia».

    Dejo una muestra de esta última novela de Peridis: «Esas pirámides de aire que festonean los ventanales son jaulas de sombra donde anidan los sueños de las vidrieras cuando amanece. El diente de sierra que circunda la portada de la sala es el espejo de las horas del día desde sus comienzos hasta el declinar del sol».

    Esta tarde presentamos "La maldición de la reina Leonor" en Palencia, en el Teatro Principal. Cita para el vecino ilustrado. Hablaré de esto. Y parodiando a Elliott, de los gozos que produce leer historia bien novelada.


     
    De la sección del autor en "Curiosón": "Vecinos ilustrados" @Aduriz2016
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    Tita Merello, aquella Graciela Oscura


    En esta noche de capricho y de fandango
    no sé con qué me van a hablar a mí de tango (...)
    No quiero hacer jamás alarde de mi rango
    pero no sé con qué me van a hablar a mí de tango (...)
    "A mí no me hablen de tango"

    J. M. Contursi-J. J. Paz



    Manuel Lozano


    Hoy, Buenos Aires, está un poco más solo. La inolvidable Tita, nuestra Bette Davis, nuestra Anna Magnani, nuestra María Félix, acaso nuestra Billie Holiday, pero también nuestra "tigra del corazón" como la vio Leda Valladares que asistió anonadada y ferviente a su encuentro con Victoria Ocampo, partió hacia una región seguramente más intensa .

    El torpe periodismo y sus endebles manipuladores obscenos poco memoran el alto alcance creativo de Tita. Siempre las mismas fechas, los previsibles lugares de la muerte y el bajo vuelo, suspenso en la ceguera lucrativa...

    A fines de los 60´s, Tita grabó -"dijo", con excepcional irisamiento, endiablada y con filo de cuchillos- un tango escrito por los no menos recordados Ulises Petit de Murat y Astor Piazzolla: "Yo soy Graciela Oscura". Esa curiosa canción, que nunca alcanzó el merecido reconocimiento (como tantísimas cosas en este mezquino país), a pesar de haber sido interpretada magistralmente antes por Egle Martin, en este caso acompañada por Astor para el film "Extraña ternura" (1964)[1], dice:

    "Yo soy Graciela Oscura,
    al mundo entré descalza
    forzando la puerta falsa,
    de[2] padres desconocidos.
    Yo soy un montón de trapos
    acunados[3] por los sapos
    que croan en los baldios...
    Yo soy...
    Yo soy Graciela que crece
    entre manos que castigan,
    entre voces tan amargas
    como las agrias ortigas.
    Yo soy Graciela, la chica,
    que juega con las hormigas
    en las tardes doloridas.
    Yo soy...
    Yo soy Graciela crecida
    con los besos zaguaneros,
    con las caricias, tatuajes,
    que abren torpes senderos.
    Yo soy Graciela, mal nombre
    en las calles del recuerdo,
    en brazos del primer hombre.
    Yo soy...
    Yo soy Graciela Oscura,
    pero en cuartos enviciados.
    Un motín de bocas duras
    me dicen nombres prestados.
    Yo soy Graciela Oscura...
    Yo soy Graciela Oscura...
    Oscura...
    Graciela..."

    Admitamos, por un instante, la representación alegórica del tango como un janus bifrons: sin lugar a dudas, el lado femenino del dios trazaría el rostro de Tita. Una caravana de personajes versátiles y alucinatorios diseñan, mientras tanto, lo que se da en llamar -eufemísticamente- trayectoria artística. Pero debajo de ellos subyace siempre un fuego terso y perseguidor: aquél que sitúa al hombre en la vida que se sueña[4] y se construye permanentemente en un continente de extremadas mutaciones. Crónicas de la dicha, de esplendores y de furia. El éxtasis nos funda en la mirada del mundo, nos refracta en la producción de su mirada del mundo. Ella lo dirá, alguna vez, de esta manera: "(...) Mi mejor personaje es el mío. Una actriz dramática se llora a sí misma cuando interpreta a un personaje teatral."

    Por eso, Tita hace refulgir como pocos los soles de la oscuridad desde esos arrabales que, como bien advierte el tango, "hoy reinan en todo el mundo" . Y muestra el abierto, trágico corazón del hombre.

    Manuel Lozano
    Buenos Aires, a 26/28-XII-2002

    ________________

    [1] Film dirigido por Daniel Tinayre, la banda sonora estuvo a cargo de Lucio Milena, Ulises Petit de Murat y Astor Piazzolla. Algunas de sus canciones pasaron a integrar el álbum "Astor Piazzolla, Egle Martin", de 1969. El mismo año del estreno del film, Tita Merello registró Graciela Oscura con el conjunto del pianista Carlos Figari.
    [2] Respeto la licencia poética de Tita Merello: cambia la preposición original "con" (presente en la interpretación de Egle Martin) por la "de", que presupone el viraje de un mero "acompañamiento" de padres ignotos a un ostensible origen desamparado.
    [3] En la versión de la Merello, los "trapos" son los acunados. En la de E. Martin, la primera persona del singular.
    [4] ¿Acaso no nos lo recuerda Gérard de Nerval al comienzo de su Aurelia: "El sueño es una segunda vida. Jamás pude atravesar sin estremecerme esas puertas de marfil o córneas que nos separan del mundo invisible."?

    Enacoré

    ¿Adónde, pero adónde bailaste la muerte de la incertidumbre con máscaras nevadas? ¿En qué ciudades se alzó el cautiverio de tu viejo linaje? Cómo chirridos de dientes me anunciarías la sed. Debo recobrarme, cerrar las puertas humedecidas por la medianoche. (Glaciares, estacas y el atribulado escondiendo la madeja huyen de estos ojos.) Anhelas la sombra de los pilares cobijando tu pena, llagando ese infierno con gotas de misericordia. Vuelven los chacales, ¿no lo sabes aún? Y acontecen las crías. Y el niño desentierra la cruz de sal confiada al lánguido olvido que no oye. Y me traspasan de espinas en la fiesta. Y muchos son los siervos. Y la respuesta salta de boca en boca. Y el vuelo es un ardor abierto en la herida de todos. Y el agua nocturna alcanza la preciosa sangre manando desde el fin.

    Fotografía de Annemarie Heinrich

    Manuel Lozano
    New York, noviembre de 2001
    ©* Derechos registrados.
    Pernía digital, 8 Enero 2003-Edita y Dirige: Froilán de Lózar




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    Los dichos del maestro Correas

    Catedrático de Griego, Hebreo y Caldeo en la Universidad de Salamanca, a fines del siglo XVI y comienzos del XVII, este insigne humanista vivió en continua pugna con los gramáticos contemporáneos por intentar modificar la ortografía. Algunos observadores de esta obra deducen que aquel rechazo "dieron ocasión a que la barbarie volviera a entronizarse en las escuelas en el siglo XVII".
    Pero llama la atención de los mismos las excelentes versiones de "El Enquiridión", de Epicteto y  La Tabla, de Cebes.  El primero dedicado al Conde Duque de Olivares y al decir de los críticos, la traducción de la Tabla de Cebes, excede en fidelidad a las de Jarava y Ambrosio de Morales.
    Parece que la Universidad de Salamanca le hace corrector de imprenta, a la que lega sus libros, entre otros, los manuscritos inéditos de su Arte de la Lengua Española Castellana, que escribió en 1625 y publicó en 1903 el Conde de la Viñaza, y su Vocabulario de refranes y frases proverbiales (1627).
    En el vocabulario de refranes, de los que dejo aquí un buen ramillete, (algunos, les advierto, polémicos), se encuentran recopilados más de 25000 paremias y se considera una verdadera joya.  
    Curiosamente, la Real Academia hizo constar la recepción de los tres volúmenes de Correa en el acta de la sesión celebrada el martes 7 de Noviembre de 1780, siendo secretario entonces de la misma D. Manuel Lardizábal y Uribe.



    ―A asno lerdo, modorro arrierro.
    ―A asno tonto, arriero modorro.

    ―A asno tocho, arriero tonto.
    (Quieren decir que a uno mal corregido, darle otro que sea horma de su zapato, que le dome y corrija, que el necio por la pena es cuerdo. Dícese también recuero por arriero.)

    ―A aquel que esperar puede, todo a su tiempo y voluntad le viene.

    ―A el diablo parte, cuando el rabo va delante.
    (Contra la desorden.)

    ―A ese paso llevaos mi muía.
    ―A ese precio vendimiado es lo mollar.

    ―A eso me atengo, que es lo cierto.
    (Cuando se escoge lo mejor. Atenerse es hacerse del bando del que se espera que ganará en juego o será superior en otra cosa, y atravesar y apostar por él.)

    ―A esotra puerta, que ésta no se abre.
    (Cuando no responde un sordo u otros.)

    ―A escudero pobre, carbón de cañuto.
    (Por ironía, porque el carbón de cañuto se gasta mucho y dura poco.)

    ―A escudero pobre, taza de plata y cántaro de cobre.
    (Porque le dure.)

    ―A escudero pobre, mozo adivino; o rapaz adevino.
    (Que le pone dificultades en lo que le manda; que no hallará lo que le envía á buscar.)

    ―A espalda vuelta, no hay respuesta.
    (Que al que huye no hay que responder; y que a los que en nuestra ausencia murmuran de nos, no hay que responder ni darnos por ofendidos, y es cordura no hacerlo; ni tomarlo á venganza y ley de duelo.)

    ―A ésta no la toco, a ésta no la toco, y todas se las comió.
    ―A éste le dio, a éste no le dio y todos se los comió.
    ―A estudio que enseñan de balde.
    ―A este perro, echalle un cencerro.

    ―¡A ellos!, ¡a ellos!, e iban huyendo.
    (Entiende que decían esto los que huían.)

    ―¡A ellos, padre! Vos a las berzas y yo a la carne; y si os sentís agraviado, vos a las berzas y yo al jarro.
    (Parece que esfuerza al padre para que den en los enemigos, y dispara en otro propósito. Llaman los griegos a esta manera de hablar paruponoija, aprosdóqueton, figura retórica que denota lo que no se esperaba.)

    ―A ira de Dios, no hay casa fuerte; o cosa fuerte.
    ―A ida y venida por casa de mi tía.
    ―A «idos de mi casa» y «¿qué queréis con mi mujer?», no hay responder.

    ―A Iglesia me llamo.
    (El que huye de la ley del rey.)

    ―A oreja de amiga, tras largo de viga; por cervatana, dice el Comendador; mas no hace sentido ninguno.
    (Quiere decir que a la mujer no se la ha de descubrir ningún secreto, sino aquello que se pueda decir en tanta distancia como el largo de una viga, y que lo puedan oír todos y no importe ser sabido y público.

    ―A hora mala no ladran canes.

    ―¿A honor de qué santo?
    (Cuando no agrada hacer alguna cosa.)

    ―A hombre sa, cullera de pa.

    ―A hombre sano, cuchara de pan.
    (Tomado del catalán.)

    ―A hombre medroso, todo le espeluza y nada le ayuda.
    ―A hombre mezquino no le des rocino.
    ―A hombre rico, capirote tuerto.
    ―A hombres buenos, picheles llenos.
    ―A obra pagada, brazos quebrados.

    ―¿A honra de qué santo?
    (Cuando no se tiene por bien hacer algo.)

    ―A otra puerta, que ésta no se abre.
    ―A otro perro con ese hueso, que éste ya está roído.
    ―A otro mercado vaya, do mejor se le venda su hilaza.
    ―A olla bien guisada, ¿quién la hará mala cara?
    ―A olla que hierve, ninguna mosca se atreve.
    ―A un asno bástale una albarda, o jalma.
    ―A un hombre cuerdo, atalde un necio al pie y darle un alandre.
    ―A un ladito, como faltriquera.
    ―A un loco, otro. A un bellaco, otro.
    ―A un ciego mal se puede mostrar el camino.
    ―A un traidor, dos alevosos.

    ―A un ruin, otro ruin.
    (Quiere decir que para rogar y acabar algo con una persona baja, es menester otra de su calidad, porque si es mayor y de autoridad, suelen ensancharse y no corresponder con el debido respeto y razón.)

    ―A un ruin, ruin y medio.
    ―A una asna, una albarda la basta.
    ―A una boca, una sopa.
    ―A una que acierta, diez yerra.
    ―A unos da Dios ovejas, a otros orejas.
    ―A unos mucho, a otros nonada.
    ―A uso de iglesia catedral, cuales fueron los padres, los hijos serán; o cual fueron los padres.
    ―A uso de Toledo, que pierde la dama y paga el caballero; o a fuer de Toledo.
    ―A la araña hurtó la rueca el diablo, porque saque la tela del rabo.

    ―A la ahijada, molérselo y maquilalia; y a la madrina, sin maquila.
    (En lugar de «hacérselo», se puso «molérselo», porque sonaba deshonesto.)

    ―A la hierba y a la paja, de noche la guadaña.
    (El asturiano que riega de por sí las espigas de día, por no perder grano, y después la paja, que no importa ser de noche cogida. Parece que estos dos hizon (sic) por alegoría, que cada uno se contente con la suya, moza o vieja, y deje la mujer ajena.)

    ―A la hierba de tu prado, de noche le echa el guadaño.
    (Asturiano.)

    ―A la iglesia se ha de ir de voluntad; a la guerra, de necesidad; y al convite, ni de necesidad, ni de voluntad, porque de ordinario se saca de él qué confesar.
    ―A la oveja flaca nunca la falta roña y sarna.

    ―A la una, que bien, que mal, en cada casa comido han.
    (Esto es lo ordinario, y es manera de consolarse los que tienen poco con que proveerse.)

    ―A la loza, tan presto va la vieja como la moza.
    (A comprar escudillas y platos.)

    ―A la larga, el galgo a la liebre mata.
    ―A la luna, el lobo al asno espulga.

    ―A la luna de Valencia.
    (Véase quedar á la luna de Valencia; estar o quedarse.)

    ―A la luz de la candela, toda rústica parece bella.
    ―A la naranja y al hidalgo, lo que quisiere; á la lima y al villano, lo que tuviere.
    ―A la noche arreboles, a la mañana habrá soles.

    ―A la noche y con aguacero, no es bueno traer sombrero.
    (El asturiano llama aquí sombrero la vela de la nave.)

    ―A la noche convida, y a la mañana porfía.
    ―A la noche putas, y á la mañana comadres.

    ―A la noche, chichirimoche; a La mañana, chichirinada.
    (Contra los inconstantes que cada día mudan parecer y no están en la palabra que dan.)

    ―A la sierra, ni dueña ni cigüeña.
    (Que nunca en ella se hallan.)

    ―A la sierra se sube la buena mujer.
    (Que se retira y no asiste a la puerta de la calle.)

    ―A la zarza aguda, nunca la falta mala ventura.
    (Contra trefes condiciones.)

    ―A la justicia, mentira, y a la verdad, noticia.
    ―A la de lo amarillo, no es menester edillo.
    ―A la dicha que habéis, padre, ahorcado habéis de morir.
    ―A la dicha que, padre, habedes, ahorcado moriredes.
    ―A la fin loa la vida, y a la tarde loa el día.
    ―A la fe que quiere seso gobernar al loco y necio.
    ―A la garganta del perro échale un güeso, si le quieres amansar presto.
    ―A la galga y la mujer, no la des la carne a ver.

    ―A la gallina, apriétala el puño, y apretarte ha el culo.
    (Quiere decir que si aprietas tú el puño en dalla de comer, no pondrá. Apretar la mano es escasear.)

    ―A la bestia cargada, el sobernal la mata.
    ―A la viuda del rey habelda mancilla.

    ―A la boda de D. García, lleva pan en la capilla.
    (Que nadie tenga confianza en hacienda y provisión ajena, por rico que sea el otro; sobre este finge dislates.)

    ―A la boda del herrero, cada cual con su dinero.
    (Entiende va; en las aldeas adonde no hay más de un herrero y todos lo han menester, van a su boda a ofrecerle.)

    ―A la boda vengo, como dicen.
    ―A la boda del horno perdió Mariquita el bollo.

    ―A la boca que yerra, nunca pan la fallezca.
    (Es común en todos errar.)

    ―A la bota dalla el beso después del queso.

    ―A la borracha, pasas.
    (Cuando se da lo desproporcionado, como pasas a la borracha, que más las quisiera hechas vino.)

    ―A la borrica arrodillada doblar la carga.
    (Es cargar al que no puede llevar.)

    ―A la vuelta del sol, caga el buey en el timón.
    (Que a la tarde ya está cansado.)

    ―A la buena, júntate con ella, y a la mala, ponía la almohada.
    (Para visita de cumplimiento y no más trato con ella.)

    ―A la burla, dejarla cuando más agrada.
    (Porque no se torne en veras.)

    ―A la burra preñada, cargarla hasta que para, y a la parida, o después de parida, cada día.
    (Dicen que es mejor servirse de ellas, porque con el ejercicio tienen mejor parto y crían mejor; y hasta en las mujeres es bueno trabajar, como se ve en las labradoras. Otros dicen: A la preñada, hasta que para, y á la parida, cada día; y falta burra, yegua ó mujer, porque también lo ' entienden del ayuntamiento de casados, y lo tienen las dueñas por provechoso para tener mejor parto.)

    ―A la cara sin vergüenza, todo el mundo es suyo.
    ―A la cárcel, ni por lumbre.

    ―A la cárcel me voy.
    (Un señor preciábase de decir las hazañas que había hecho en la guerra, y una vez se alargó á más de la verdad, y puso por testigo á un su escudero, el cual dijo que no fué ansí, y por eso púsole en prisión. Unos días después dijo una gran mentira, y atestiguando con el dicho escudero, él, por no aprobarla, dijo: A la cárcel me voy;  y ansí se aplica y dice cuando se oyen decir mentiras y jactancias vanas.)

    ―A la casta, Dios la basta.
    ―A la casta, pobreza la hace hacer soeza.
    ―A la cabeza, el comer la endereza.

    ―A la cabecera tiene la bota; cada vez que se vuelve, moja la boca.
    (Que rebulle.)

    ―A la que a su marido encornuda, ay Señor y tú la ayuda.
    ―A la que uno no contenta, lo mesmo es dos que cincuenta; o no bastan dos ni cincuenta.
    ―A la que quiere ser buena, no se lo quita la mi vigüela.
    ―A la que quiere ser mala, poco aprovecha guardarla; o por demás es guardarla; o por demás será guardarla.
    ―A la corta o a la larga, el galgo a la liebre alcanza.
    ―A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
    ―A la codicia, no hay cosa que la hincha.

    ―A' la cuca, que es verano.
    (Lo que a la mosca.)

    ―A la creciente en la mar, á la llena en el puerto, porque el quinceno no te haga tuerto.
    (Quiere decir porque la llena de la luna, que es al quinceno, no se levante borrasca y te anegues.)

    ―A la par, alazanes.
    ―A la par es negar y tarde dar.

    ―A la pared mea quien te amansará.
    (Dicese a la moza soltera brava, que en casándose, el marido la hará amansar.)

    ―A la pata llana.
    (Sencillamente, con bondad.)

    ―A la pe te espero, compañero.
    (Véase Tri, tri.)

    ―A la puerta estaba el cojo, y la tuerta le bizca el ojo.
    ―A la puerta del rezador, no tiendas tu trigo al sol.
    ―A la puta, el hijo la saca de duda.
    ―A la puta y al juglar, a las veces les viene el mal; o a la puta y al rufián.
    ―A la puta y a la trucha, do no cataros la busca.
    ―A la puta que más esperare; o para el puto que más te esperare.
    ―A la preñada, se ha de dar hasta que para, y á la parida cada día, y á la que no pare, hasta hacerla concebir para que venga a parir.

    ―A la preñada, hasta que para, y a la parida cada día.
    (Queda declarado en el otro, á la burra. Entiéndelo del ayuntamiento de los casados; y en prueba de ello me dijo una honrada matrona, que enviudando recién preñada, tuvo recio parto por faltarla la junta de marido, lo cual no la sucedió en otros partos antes.)

    ―A la primera azadonada queréis sacar agua.
    ―A la prueba buen amar; o a la vista buen amor.
    ―A la tercera, que es buena y valedera.
    ―A la tercera, que Dios me la prometa.

    ―A la trucha y á la puta, do no catares la busca.
    (Destrocado de como va poco antes, está mejor.)

    ―A la vasija nueva, dura el resabio de lo que se echó en ella; o queda el resabio.

    ―A la vaca cadañera, ponerla presto la pega.
    (Porque no la mamen mucho y se enflaquezca y muera; pega es lo que ponen a las tetas porque no pueda mamar el becerrillo.)

    ―A la vaca harta, la cola la es abrigada.
    (Adelante hay otro: La vaca harta, de...)

    ―A la vejez, aladares de pez.
    ―A la vejez, viruelas.
    ―A la vejez estudiar, para nunca acabar.

    ―A la vieja que no puede andar, metella en el arenal.
    (Es ayudar a la dificultad.)

    ―A la villa voy, de la villa vengo; si no son amores, no sé qué me tengo.
    (Prosigue en cantar: Andome en la villa, fiestas principales, con mi ballestilla de matar pardales.)

    ―A la mal casada déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
    ―A la mal casada, miralda a la cara.

    ―A la mala labrandera la estorba la febra.
    (A la mala costurera.)

    ―A la mala costumbre, quebrarla la pierna o la cabeza.
    ―A la mala hilandera, la rueca la hace dentera.
    ―A la mano de Dios, mortero de piedra.
    ―A la mano de Dios, mortero de palo, o mortero de piedra.
    ―A la madrasta, el nombre la basta.
    ―A la madrina, arrimalla á la pila.
    ―A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
    ―A la mañana los montes, y a la tarde las fontes.
    ―A la mañana puro, y a la tarde sin agua.
    ―A la mañana el blanco, y el tinto al serano.

    ―Alá me leve Déos, donde hache dos meos.
    (Gallego.)

    ―A la miel del modorro.
    (Cuando muchos se llegan y se aprovechan de lo de otro, como descuidado de guardallo).

    ―A la miel, golosas; y al aceite, hermosas.
    (A la miel, golosas, se dice cuando acuden muchos a cosa que les lleva el deseo a participar de ella.)

    ―A la mosca, que es verano.
    (Dicen esto por los que se van libres de amo.)

    ―A la moza andadera, quebralla la pierna y que haga gorguera.

    ―A la moza y a la parra, alzalla la falda.
    (Conviene alzar los pámpanos a la parra, para que madure bien la uva antes de vendimias).

    ―A la moza golosilla, no es menester seguilla.
    ―A la moza que ser buena, y al mozo que el oñcio, no les puede dar mayor beneficio.
    ―A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.

    ―A la moza, con el moco, y al mozo, con el bozo.
    (Los has de casar.)

    ―A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
    ―A la moza mala, la campana la llama; y a la mala mala, ni campana ni nada.
    ―A la muerte no hay cosa fuerte; o casa fuerte.
    ―A la muerte, no hay remedio cuando venga, sino tender la pierna.
    ―A la muerte de mi marido, pon la cera y pabilo.
    ―A la muerte, tender la pierna.
    ―A la muela, se ha de sufrir lo que a la suegra.
    ―A la muía, freno en gula.
    ―A la muía con halago, y al caballo con el palo; o al revés.
    ―A la mujer, empreñarla y besarla, y lo demás hasta que para.

    ―A la mujer y a la gallina, tuércela el cuello, y darte ha la vida.
    (Que la mujer esté sujeta; la gallina haráte más provecho comida.)

    ―A la mujer y a la picaza, lo que dirías en la plaza; o lo que vieres en la plaza.
    (Dirás, no tus secretos.)

    ―A la mujer y en la carta, lo que dirías en plaza.
    ―A la mujer y a la vela, tuércela el cuello si la quieres buena.
    ―A la mujer y al caballo y a la mula, por el pico les entra la hermosura.
    ―A la mujer loca, más la agrada el pandero que la toca.
    ―A la mujer bailar y al asno andar y rebuznar, faltando quién, el diablo se lo ha de enseñar.
    ―A la mujer barbuda, de lejos me la saluda, con dos piedras, que no con una.
    ―A la mujer brava, la soga larga; o dalda la soga larga.
    ―A la mujer casada y casta, el marido la basta.
    ―A la mujer casada, no la des de la barba.

    ―A la mujer casera, el marido se la muera.
    (Suelen parecer caseras algunas mujeres casadas y ser alabadas sus caserías y granjeos; la cual luce porque gana y lo gobierna el marido, que allega la hacienda y lo cumple todo. Las otras, con envidia o prudencia, dicen: «Pocas gracias, si el marido se lo lleva a casa; muérase el marido y quede sola y entonces veremos si es casera; antes no se alabe, que no lo sabemos.  Este es el sentido de este refrán, no el que le dio el Comendador, que es que se sabrá valer por sí. Lo cual no es culpa en ella ser casera, para condenarla a que se la muera el marido; que antes con él lo será mejor y lucirán y criarán bien sus hijos. No lo entendió Matara o Mallara.)

    ―A la mujer casta, su marido la basta.
    ―A la mujer que tal sueño sueña, coces y palos y golpes en ella.
    ―A la mujer primeriza, primero se la parece la preñez en el pecho que en la barriga.
    ―A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
    ―A la mujer mala, poco aprovecha guardarla.
    ―A la mujer romeriega, quebralla la pierna.
    ―A la ramera y a la lechuga, una temporada les dura.
    ―A la res vieja, álivialla la reja.

    ―A la ronda, rondadores, que no hay ley en los nombres.
    (Ansí los despide la cuerda, y es aviso para que las mujeres no se dejen engañar de las ternezas de los hombres.)

    ―A la llana de Castilla la Vieja.

    ―A la llana de Calvarrasa.
    (Calvarrasa es lugarejo cerca de Salamanca.)

    ―A la llana, Don Pascual.

    ―A la noria, a la noria.
    (Para reprehender á uno de grosero.)

    ―A la hija mala, dineros y casalla.

    ―A la hija, tápala la rendija.
    (Que la quites las ocasiones de tu casa, y no la dejes al ejemplo en que vea lo que haces con tu marido. Rendija, es abertura para ver y poderse comunicar con quien gustare.)

    ―A las armas, moriscote, si las has de voluntad.

    ―A las obras me remito.
    (Cuando no se crean las palabras.)

    ―A las nueve, alza el rabo á la perra y bebe.
    (Hacen pulla de la consonancia.)

    ―A las nueve, échate y duerme, que á las diez ya dormiréis.
    ―A las nueve, desataca la perra y bebe; á las diez, desatácala otra vez.
    ―A las serpientes ponzoñosas y al malo, á todos los pongo en un grado.

    ―A las diez, deja la calle para quien es.
    (Que se recojan las mujeres que se sientan á sus puertas á las noches del verano, porque ya la calle es para rondadores.)

    ―A las diez durmiendo estés; o a las diez dormida estés.
    ―A las dos de misa, mujer y el manto arrugado no viene bien.
    ―A las fuerzas del amor, el que huye es vencedor.
    ―A las barbas con dinero, honra hacen los caballeros.
    ―A las burlas ansí ve a ellas, que no te salgan de veras.
    ―A las que sabes mueras, y él sabía hacer saetas.

    ―A las que sabes mueras, villano, que ansí sosiegas.
    (Otros dicen: ansí nos ciegas, o los ciegas.)

    ―A las que hilan.
    (Respuesta a pullas y dichos que pican de hembra, que es a las mujeres.)

    ―A las cosas deseadas todo tiempo es prolijo, como a las odiosas breve.

    ―A las cuatro en Borja.
    (Dícese cuando es tarde para las cosas. Borja es, junto á Ebro, confín de Navarra y Aragón; nació de concierto de hallarse allí a tal hora después de haber negociado su hecho en otro reino.)

    ―A las peñas vaya el mal.
    ―A las veces está la carne en el plato por falta de gato.
    ―A las veces, la cabra por el cuchillo bala.
    ―A las veces, la cabra bala por el cuchillo que la mata.
    ―A las veces, bala por el cuchillo la cabra.
    ―A las veces, cazar pensamos do cazados quedamos.
    ―A las veces, con tuerto hace el hombre derecho.
    ―A las veces, cuesta más el salmorejo que el conejo.
    ―A las veces, más vale el vino que las heces; y de contino más vale el vino.
    ―A las veces, miran más a las armas que a las barbas.
    ―A las veces, lleva el hombre á su casa con que llore.
    ―A las veces, ruin cadela roe buena correa.
    (Cadela, es perra en Galicia.)

    ―A las malas lenguas, tijeras para cortallas.
    ―A las romerías y a las bodas van las locas todas.

    ―Hale dado á comer sesos de asno.
    (Dícese del que anda embobado en alguna añción, o tan sujeto á la voluntad de otro que no sale de ella, dando a entender que es bobo como asno. Mujeres tratan y trataron tal hechicería necia.)

    ―A lisonjeros dichos, no prestes oídos.

    ―A lo escarramanado y a lo valiente.
    (Cuando uno va con figura de bravo. Escarramán, se finge ser un rufián en un cantar que de él hay.)

    ―A lo escrito me remito.

    ―A lonje le pone, dijo Lucía al odre; o se pone; o alionje; o ay home, dijo Marina al odre; o ay onje.
    (Estas variedades nacen de error y adelante va enmendado. Hay catango.)

    ―A lo uno y a lo otro.
    (Hacer a todo.)

    ―A lo de Dios es Cristo.

    ―A lo de Cristo me lleve.
    (Es como A lo escarramanado.)

    ―A lo caro, añadir dinero o dejarlo.
    ―A lo que puedes solo, no esperes a otro.
    ―A lo que puedes huir el rostro, gran simpleza es esperallo si es peligroso.
    ―A lo tuyo, tú.
    ―A lo mucho, mucho, no se me da nada, que eran verdes.
    ―A lo hecho, no hay remedio para no ser hecho.
    ―A lo hecho, remedio; y a lo por hacer, consejo.

    ―A lo hecho, ruego y pecho; o a lo hecho, brazo y pecho.
    (Poner buen tercero y dinero.)

    ―A lonje le pone, dijo Lucía al odre; o se pone.

    ―A los amos y a los enemigos, comellos y roellos.
    (Como que lo dicen mozos.)

    ―A los años mil, vuelve el agua por do solía ir; o vuelve a su carril.

    ―A los años mil, vuelve el año por su cubil.
    (Es lo que se dice que un tiempo tras otro viene con esperanza de mejoría, y a venir lo mesmo que pasó.)

    ―A los años mil, vuelve la liebre a su cubil.

    ―A los inocentes se aparece nuestra Señora.
    (Entiéndese por los buenos y santos, aunque vulgarmente lo aplican á hombres de poco saber, disbo sos (sic), y se debe reprobar y no usar en tal manera.)

    ―A los importunos pedidores, dallos de mano como a moledores.
    ―A los osados ayuda la fortuna; o favorece la fortuna.

    ―A los ojos tiene la muerte quien a caballo pasa la puente.
    (Habla de las puentes de madera y otras malas y sin acitaras.)

    ―A los niños y locos y beodo-, los guarda todos.
    ―A los ciegos, mudar el hito.
    ―A los de la Granja, naranja, y á los de la Fuente Ovejuna, aceituna.

    ―A los de las gallarruzas.
    (Esto es, á los rústicos. No crean con eso que lo entiendo.)

    ―A los de fuera, churruchada y media; a los de casa, churruchada basta.
    (Dijo esto el que repartía a cucharadas el ajo en una boda de labradores.)

    ―A los desdichados, se les hielan las migas entre la boca y la mano.

    ―A los bobos con eso.
    (Dícelo el que entiende la malicia.)

    ―A los párvulos se aparecen los santos.
    (Párvulos se toma aquí por las personas inocentes en santidad y niños en la inocencia, y por eso Dios los favorece. Decir á los bobos es necedad de vulgo y reprobada.)

    ―A los pies y al salto, Pascual javato.
    (A los pies y al soto.)

    ―A los pies que ofrecen.
    (Ironía de daño.)

    ―A los pies tuertos, darles zuecos.

    ―A los pies mera razón, y a la rueda la opinión.
    (Símil del pavo.)

    ―A los muertos dicen: quieres, y a los vivos: toma.

    ―A los chicos, aun de ruines no los hartan.
    (La razón es porque hablan de ellos por diminutivos: es un ruinillo, ruinejo, hombrecillo, bellacuelo, etc.)

    ―A nadar anadinos, patos y patinos; entrad vos, patón, nadaréis mejor.
    ―A nadie le pese que le digan ruin; pésele de serlo.
    ―A nadie faltan razones.
    ―A nadie descubras tu secreto, que no hay cosa tan bien dicha como la que está por decir; o que no hay cosa más bien dicha que la que está por decir.
    ―A navidad de Santa Lucía, crece el día un paso de gallina. De navidad a los Reis, tan mala vez.
    ―A nave rota, todo viento es contrario.


    @imagen: De Gonzalo Correas -  nopuedocreercom, en wikipedia.

    Para saber más:
    www.larramendi.es/
    wikipedia

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    Delmira Agustina, en un raudal potente y rumoroso



    Delmira Agustini
    ( 1886 - 1914 )
    ................................

    A finales del siglo XIX, en 1886, nace en Montevideo, en el seno de una familia burguesa descendientes de alemanes, franceses y porteños, Delmira Agustini que con 16 años publicará su primer poemario: "El libro blanco".
    Tres años más tarde aparecen "Cantos de la mañana" y "Los cálices vacíos" con lo que sorprende gratamente a la sociedad de aquel momento., elogiada por Rubén Darío y otros intelectuales de su tiempo. A los 22 años conoció a Enrique Job, relación que termina en matrimonio, un matrimonio que sólo dura veintiún días, aunque la pareja vivirá una truculenta relación con posterioridad a su ruptura, como extraños amantes, a escondidas, hasta que una tarde, nadie ha sabido explicarlo, él la mata y posteriormente se suicida.

    Boceto inconcluso    
    A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,
    -un silencio agudo y profundo como el acecho
    de un sonido insólito y misterioso-
    siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,
    por yo no sé qué tierras nunca vistas,
    en un raudal potente y rumoroso...

    Ceguera
    Me abismo en una rara ceguera luminosa,
    un astro, casi un alma, me ha velado la Vida.
    ¿Se ha prendido en mí como brillante mariposa,
    o en su disco de luz he quedado prendida?
    No sé...
    Rara ceguera que me borras el mundo,
    estrella, casi alma, con que asciendo o me hundo.

    Explosión
    ¡Si la vida es amor, bendita sea!
    Quiero más vida para amar! Hoy siento
    que no valen mil años de la idea
    lo que un minuto azul de sentimiento.

    Mi corazón moría triste y lento...
    Hoy abre en luz como una flor febea.
    ¡La vida brota como un mar violento
    donde la mano del amor golpea!

    Hoy partió hacia la noche, triste, fría...
    rotas las alas, mi melancolía;
    como una vieja mancha de dolor

    en la sombra lejana se deslíe...
    ¡Mi vida toda canta, besa, ríe!
    ¡Mi vida toda es una boca en flor!

    Vida
          Vengo a ti en mi deseo
          como en mil devorantes abismos, toda abierta
          el alma incontenible . . .
          ¡Y me lo ofreces todo! . . .
          Los mares misteriosos florecidos en mundos
          los cielos misteriosos florecidos en astros
          ¡los astros y el mundo!
          . . . Y las constelaciones de espíritus suspensas
          entre mundos y astros
          . . . Y los sueños que viven más allá de los astros,
          más acá de los mundos


    amediavoz.com/agustini.htm
    www.damisela.com/
    www.biografiasyvidas.com/
    wikipedia

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    La memoria del alma

    No suelo tener problemas a la hora de enfrentarme a la página en blanco, salvo cuando tengo que escribir de y sobre mi pueblo, Saldaña, localidad palentina “a un extremo de Tierra de Campos”, allí “donde empieza la sierra a ondular”, “donde nace la vega fecunda”.


    Me desplacé a Saldaña para presentar mi novela La noche inacabada (Ediciones ENDE), de la mano de Gerardo León – alcalde del municipio -, y de Javier Quijano, amigo que fue desgranando opiniones sobre lo que había sentido al leerla. Resultó un acto emotivo, por la presencia de amigos y conocidos y por celebrarse en un lugar que acercaba, sí o sí, recuerdos de mi infancia y adolescencia, llamando con fuertes aldabonazos a las puertas de la memoria, la del alma, donde están encerradas tantas y tantas emociones contenidas, difíciles de controlar en momentos como el vivido en la tarde noche del pasado viernes.

    Ver llena de amigos y conocidos la Sala de Exposiciones de La Casona, a pesar del temporal de lluvia y viento, que no cesó en toda la tarde, se lo debo a la magnífica organización del acto por parte del Ayuntamiento y al loable esfuerzo de Carmen Herrero, del departamento de Cultura y Turismo y amiga, para que resultara todo un éxito de asistencia de público. Gracias, gracias a todos, organizadores, presentadores y asistentes, por hacer irrepetible el 15 de abril de 2016, perpetuando en la memoria de mi alma todo lo acontecido, recordado y sentido durante sesenta minutos inolvidables.

    Pernocté en Saldaña, y la lluvia fue la “culpable” de que no añadiera más emociones a las ya vividas, impidiendo que recorriera rincones de la infancia, lugares, parajes donde la naturaleza se muestra sin recato, esplendorosa y bella. Otra vez será. Sí visité, luchando contra el viento y la lluvia, la Plaza Vieja, mi querida Plaza Vieja. Ella y yo lloramos juntos al contemplar cómo el “dios automóvil” invadía sus entrañas, desnaturalizándola, emborronándola, robándole belleza… ¿Hasta cuando? Hasta que el pueblo quiera, supongo; o hasta que llegue el día en el que la propia Plaza se plante y diga “hasta aquí hemos llegado, no me merecéis” y termine de perder el embrujo tornándose gris y obsoleta, memoria, sólo memoria, anclada en el alma de todos cuantos la amamos y defendemos, sí, pero tan sólo eso, memoria del saldañismo, ese saldañismo que resiste y persiste en el alma de tantos saldañeses a pesar del paso del tiempo.

    Otras entradas de Tomás en Curiosón
    Saldaña, donde empieza la sierra a ondular


    Tomás, en los capítulos dedicados a la vida del Escritor, se toma justa venganza, con la mirada piadosa de la distancia, del ambiente represor y castrante del mundo rural allá por los años cincuenta. El Escritor recuerda desde la atalaya de su Isla:”tiempo oscuro, invierno permanente que instaló el nacionalcatolicismo, cargado de días insulsos, insípidos, inodoros, monocromos, con la Formación del Espíritu Nacional resonando en sus oídos”.

    Blog de Pablo: Palabras


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    Mario Benedetti: cinco minutos bastan para soñar toda una vida


    (Paso de lo Toros, 1920-Montevideo, 2009)

    Argentina ha llenado el mundo de grandes e inolvidables voces. Mario Orlando Hardy Hamlet Brenno Benedetti Farrugia, más conocido como Mario Benedetti, ha sido una de ellas, con una producción literaria que se acerca al centenar de libros, algunos traducidos a más de 20 idiomas.
    En 1985, Joan Manuel Serrat graba en disco "El sur también existe" donde cuenta con la aportación poética y personal de Benedetti. 
    En los últimos años alternó su residencia entre España y Uruguay y entre las condecoraciones se cuenta la "Condecoración Francisco Miranda", que recibió de manos de Hugo Chávez, la más alta distinción de Venezuela a quienes se han distinguido por su aportación a la ciencia, la educación y al progreso de los pueblos.

    • Qué buen insomnio si me desvelo sobre tu cuerpo.
    • Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas.
    • Cinco minutos bastan para soñar toda una vida, así de relativo es el tiempo.
    • No vayas a creer lo que te cuentan del mundo (ni siquiera esto que te estoy contando) ya te dije que el mundo es incontable.
    • El amor no es repetición. Cada acto de amor es un ciclo en sí mismo, una órbita cerrada en su propio ritual. Es, cómo podría explicarte, un puño de vida.
    • De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.
    • Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.
    • Se que voy a quererte sin preguntas, se que voy a quererte sin respuestas.
    • Cuando los odios andan sueltos, uno ama en defensa propia.
    • Pedir perdón es humillante y no arregla nada. La solución no es pedir perdón, sino evitar los estallidos que hacen obligatorias las excusas. 
    • Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.
    • Cómo disfrutan en un bando y en otro los asesinos.
    • No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños. Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo, porque cada día es un comienzo nuevo, porque esta es la hora y el mejor momento, porque no estás solo, ¡porque yo te quiero!.
    • Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. 
    • Usted aprende y usa lo aprendido para volverse lentamente sabio para saber que al fin el mundo es esto en su mejor momento una nostalgia en su peor momento un desamparo y siempre siempre un lío...entonces usted muere. 
    • La muerte se está vengando siempre de nuestras vacilaciones; la vida se compone de 3 etapas, vacilar, vacilar y morir; la muerte en cambio no vacila frente a nosotros.
    • Nos resignamos al momento único y feliz. Preferimos perderlo, dejarlo transcurrir sin siquiera hacer el razonable intento de asirlo. Preferimos perderlo todo, antes que admitir que se trata de la única posibilidad y que esa posibilidad es solo un minuto y no una larga, impecable existencia.

    imagen vista en
    www.misimagenesnuevas.com

    Fuentes consultadas:
    wikipedia
    www.proverbia.net/
    www.lifeder.com/
    www.literato.es/
    akifrases.com/
    citas-celebres.euroresidentes.com/

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    El derecho a vivir


    El ser humano moderno está abundantemente dotado de derechos políticos. Tiene el derecho a la ciudadanía, siempre que sea virtuoso y no un Anarquista; puede elegir a sus propios gobernantes y carceleros; incluso disfruta, siendo parte de la mayoría, el privilegio de presenciar al gobierno actuar "en el nombre del pueblo".
    Este privilegio es una broma particularmente mala, porque las actividades del gobierno y los tribunales tienen por lo general el único propósito de intensificar el robo y el sometimiento del pueblo; es decir, el pueblo —en su propio y sagrado nombre— se condena a sí mismo a la dependencia y la esclavitud.

    Max Baginski


    El vacío y la farsa de los derechos políticos se vuelven totalmente evidentes cuando consideramos que todos ellos juntos no incluyen el derecho a vivir.
    El derecho a vivir — es decir, la garantía de la obtención de los medios de existencia, la organización de la sociedad de modo de asegurar a cada cual la base material de la vida y hacerla tan evidente como la respiración, —la sociedad actual no puede dar este derecho a las personas.
    El carácter bárbaro de las formas dominantes de existencia nunca es tan ofensivamente demostrado como cuando sometemos el derecho a vivir a una prueba crítica. Este derecho es atacado y anulado a diario de mil maneras distintas mediante la coerción, la pobreza y la dependencia. Es una cruel ironía justificar la existencia de la maquinaria asesina del gobierno, con sus brutales leyes imbéciles, en torno a que es necesario para "la protección de la vida y la propiedad".
    Entre las miles de leyes y estatutos no hay un solo párrafo que garantice a cada miembro de la sociedad el derecho a vivir. El tierno cuidado de la propiedad es de poca utilidad; pues es característica principal de una sociedad basada en la santidad de la propiedad que la gran mayoría no posea propiedad suficiente para así justificar la costosa maquinaria de la policía, los tribunales, los carceleros y verdugos.
    El derecho a vivir depende principalmente de la posesión y el poder consecuente. Pero como sólo una pequeña minoría está en posesión y control, el derecho a vivir sigue siendo una quimera en cuanto a la mayoría se refiere.
    El anarquismo considera al derecho a vivir como el eje de su filosofía. Lo considera cimiento indispensable de una sociedad que dice ser humana.
    Hoy en día el más necesitado, el hambriento y el sin techo no encuentra providencia alguna, ningún tribunal donde pueda apelar al derecho a vivir. Si fuera a reclamarlo, poniendo a prueba este derecho, pronto se encontraría en el asilo o en la cárcel. En medio de fabulosas riquezas, carece incluso de lo necesario para la sola existencia. Está aislado, abandonado. En un vistazo, a cada paso, ve plenitud de comida, ropa y comodidades, una milésima parte de lo cual le salvaría de la desesperación y la destrucción. Pero ni siquiera el más mínimo derecho a vivir le da el poder sobre las cosas, la carencia de tales le convierte en un paria social.
    ¿De qué le sirven los derechos a la ciudadanía, a "libertades políticas", o a su soberanía de un día como votante, cuando se le priva del derecho a vivir y se le niega el uso de las cosas que necesita?
    Cuando todo, todo lo esencial para la vida es monopolio de una determinada clase —garantizado por las leyes, los ejércitos, los tribunales y los estrados— es evidente que la clase poseedora dominará totalmente la vida, con el consiguiente sometimiento del resto de la gente.
    La demanda por el derecho a vivir es la demanda más revolucionaria de nuestro tiempo. Los privilegiados son conscientes de ello. Dondequiera que la demanda se exprese en serio, si va acompañada por la acción correspondiente, donde los desheredados recurren a la expropiación, a la huelga general, los guardianes del "orden" de una vez se dan cuenta de que la bandera de la revolución social se agita en el viento.
    ¡Ceterum censeo! Lo que hoy llaman hipócritamente "orden" debe caer y perecer para que el derecho a vivir pueda llegar a ser una dichosa realidad.
    __________


    El anarquista Max Baginski nace en 1864 en Barstenstein, cerca de Königsberg (Prusia Oriental) - actualmente Bartosyzce (Polonia), cerca de Kaliningrado (Rusia).- Su padre, zapatero socialdemócrata, luchó en la Revolución de 1848.
     En 1890 se convirtió en el editor de Der proletariado aus dem Eulengebirge (El Proletariado de las Montañas de las Lechuzas), el órgano de expresión del SPD de Silesia. En 1894, después de unos años en prisión por delitos de prensa, se instala en Chicago, donde edita y dirige varios diarios. En agosto de 1907, junto a Emma Goldman, con la que fundó la revista mensual Mother Earth, será delegado en el Congreso Anarquista Internacional de Amsterdam. Muere el 24 de noviembre de 1943 en Nueva York, víctima de una enfermedad degenerativa.

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