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Barrio y Mier, Anexo (y V)

Anexo al ensayo 
"La Aventura política de Matias Barrio y Mier"


Froilán de Lózar

"
Antonio Balbuena nació el mismo año que Matías, el 29 de Octubre de 1844 (último de nueve hermanos) de una familia montañesa rural, en Pedrosa del Rey, entre Guardo y Riaño, “lugar donde nadie podía ser vecino sin ser noble” –como él mismo escribiría después.

Estudió latín en Riaño y en 1859 ingresa en el Seminario de León, donde obtiene un brillante expediente en los tres cursos de Filosofía y Teología. 

Publica versos en el “Eco de León”, “El Esla” y “El anunciador”. En 1865 deja el seminario y llevado por su vocación periodística funda “El Fénix” y “Pero-Grullo”. En 1867 se traslada a Madrid para estudiar leyes en la Universidad Central. Valbuena se descubre en los periódicos como monáquico carlista, polemizando desde “La Libertad”, “El Imparcial”, 
“Las Novedades” y “La Nueva Iberia”.

En 1870 se traslada a Vitoria. En el verano de 1877, al regreso del segundo exilio, dirige en Bilbao “La Voz de Vizcaya”, que las autoridades acaban suprimiendo. A finales de 1878 comienza a colaborar en el periódico carlista “El siglo Futuro”, de Nocedal, y durante cinco años escribe la celebradísima sección "política menuda”. En 1883 hace el gran descubrimiento de los ripios. Y alcanza su mayor prestigio y popularidad al colaborar en los “Lunes del Imparcial”, periódico liberal, polemizando con M.Silvela.

Les he trasladado a ustedes la historia de este leonés, por la gran cantidad de datos que le acercan al nuestro: Estudia Filosofía y Derecho. Pasa por las mismas universidades, entre ellas, la Universidad libre de Vitoria, la primera del País Vasco, levantada en el siglo XVI, donde sólo se enseñaba Derecho, Filosofía y Teología y de la que Matías fue Rector. Defiende desde la prensa las lecturas carlistas, las mismas que Barrio y Mier defenderá desde el escaño. Procede de una familia montañesa y cuando definitivamente se retira a Pedrosa, entrega sus obras a beneficio de su pueblo. "Don Antonio de Valbuena —escriben Juan Pedro Aparicio y José Mª.Merino en “Los Caminos del Esla”— es el hombre que todo lo tuvo, inteligencia y dones, y murió pobre como los santos”. En 1922, para ayudarle en su penuria, la Diputación le nombrará “Cronista Oficial de León”.[22]

Y por citar alguno más, conscientes de que nos olvidamos de otros muchos, citaremos a Blasco Ibáñez, fundador del diario republicano “El Pueblo”, y autor entre otras obras de “La barraca” y “Cañas y barro”.

El cuentista vasco Antonio de Trueba (1819–1889) rescatando en sus relatos el ambiente rural. 

Luis Coloma (1851–1914) jesuíta y defensor de la Restauración Borbónica. El novelista Manuel Fernández y González (1821–1888), autor de “Los desheredados”. El anticlericalista Jacinto Octavio Picón (1852–1923) y José Ortega Munilla (1856–1922), cubano de nacimiento y periodista influyente de su tiempo, padre del filósofo José Ortega y Gasset. Nos alargaríamos demasiado de la función que en este momento pretendemos, si abordásemos todas y cada una de las personalidades que vivieron en su tiempo; que pensaron, escribieron y gobernaron en nuestro país, antes de que él ocupara las aulas o defendiera las ideas de su partido desde la oposición. Pero es obvio que, lo mismo que nosotros recibimos el pensamiento y nos sentimos influídos por los autores de nuestro tiempo, nuestro político y jurisconsulto, por su enorme capacidad de trabajo, conociera también y juzgara muchas de las obras de los autores que atrás he mencionado.

Repasando sus discursos, uno advierte que, salvo en contadas ocasiones, Matías apenas interrumpe a los compañeros, sacrifica su vida en aras de la política carlista y defiende en su exposición las ideas que le marcan desde niño, además de sus padres, su tío materno, Celestino de Mier [23], dean de la catedral de Toledo, ciudad donde cursa el bachillerato.
________________

[22] Villanueva Lázaro, José María:  “La Cantabria Leonesa”, editorial Lancia, 1990



[23] Siendo muy niño sus padres lo llevaron a Toledo donde residía el hermano de su madre, Celestino de Mier, deán de la Catedral. Allí realizó los primeros cursos de primaria y el bachiller en Artes.
Existe un Expediente de Limpieza de Sangre, el número 1053, sobre don Celestino. El él se encuentran partidas de bautismo y otros datos sobre la familia en 1800. Seguramente en las Actas Capitulares de estos años en los cuales fue dean y canónico se hallen más datos de su actividad en la Catedral de Toledo.





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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Barrio y Mier, Anexo (IV)

Anexo al ensayo "La Aventura política de Matias Barrio y Mier"


Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 




Con 49 años muere el autor de “La Regenta”, Leopoldo Alas Ureña “Clarín” (1852–1901) a quien en 1878 le niegan una cátedra por sus ideas liberales y republicanas. 



En 1856 nace en Santander Menéndez Pelayo   que será un referente constante para su generación y las venideras por el estudio de la historia y la bibliografía literaria española. El fisiólogo José Gómez Ocaña[19], un año después de su muerte, le califica de “celta subbraquicéfalo”, haciendo alusión a su memoria prodigiosa. Formó parte de varias Academias, en algunas de las cuales desempeñó importantes cargos y sus trabajos constituyen la más seria aportación de la época de la Restauración al conocimiento de la historia de España. 

Entre sus obras podemos citar: 
  • “La ciencia española”, (1876), reivindicación de la existencia de una tradición científica en España. 
  • “Horacio en España” (1877), análisis de las traducciones de Horacio.  
  • “Historia de los heterodoxos españoles” (1880-82), donde estudia la tradición cristiana a través de la historia de España.
Al hacer referencia a las Cortes del 71, además de la cita que hace de don Cándido y don Ramón Nocedal, escribe que “el liberalismo tuvo decididos impugnadores en la minoría católico-monárquica, o sea, carlista, fuerte y compacta en aquel Congreso más que en ninguno y dirigida   por   un   jefe   habilísimo y   nada   bisoño   en   achaques parlamentarios (Nocedal) alcanzó señalados triunfos contra el liberalismo hasta el punto de obtener como consecuencia forzosa de la libertad de asociación que la Constitución proclamaba el restablecimiento de las Comunidades religiosas”. [20]


Brillante fue, en aquellas Cortes -en la opinión de Manuel Senante- la campaña de la minoría carlista contra el liberalismo. En ellas estaban los Nocedal, padre e hijo, Aparisi Guijarro, Carbonero y Sol, Barrio y Mier; Martínez Izquierdo, después obispo de Salamanca, Gabino Tejado, Sánchez del Campo, Vinader y otros muchos hasta casi 70.[21]



_____________

[19] Gómez Ocaña, José: Estudio biográfico de cinco sabios españoles, Madrid, 1913
[20] Senante, Manuel: “Constante lucha de la verdadera España contra el liberalismo”, en Cristiandad, revista quincenal, año II, núm. 26, pp 183-186, Barcelona-Madrid, 15 de abril de 1945
[21] Senante, Manuel, ibídem





Cuaderno de @Froilán
De la sección del autor "La Madeja", para "Diario Palentino" y Globedia.

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Barrio y Mier, Anexo (III)

  • Matías era siete años más joven que Rosalía de Castro, romántica también; viajera por Castilla, al decir de Julio Llamazares (Tras os montes)[17] que, aunque viviera en varias ciudades castellanas, añoró siempre su Santiago de Compostela, su tierra, sus “Cantares gallegos”, sus “Follas novas”.




Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 



Nace Matías el mismo año que el gran poeta de Valladolid José Zorrilla (1818-1893) da a conocer su obra teatral cumbre, Don Juan Tenorio, la única que, al decir de los críticos y literatos, ha resistido el paso de los tiempos.

La relación entre política y literatura se estrecha durante el romanticismo, época a la que pertenece el político y escritor Francisco Navarro Villoslada (1818), que si bien, en un principio, arremete contra las ideas del carlismo, con posterioridad sería uno de los principales seguidores del integrismo y catolicismo defendido por estos, llegando a ser diputado por el partido tradicionalista y secretario del pretendiente carlista a la corona. Sus novelas le sirven para exponer sus ideas políticas, utilizando fuentes históricas:

Doña Blanca de Navarra (1847).    

Doña Urraca de Castilla (1849)
Amaya y los vascos en el siglo VIII (1877) [18]

El caso más cercano al orador que más adelante vamos a descubrir, lo encontramos en el conservador cántabro José Mª. de Pereda (1833–1906), diputado por el partido carlista en 1868, tres años antes de que Matías gane su escaño por el distrito de Cervera de Pisuerga. Como a nuestro paisano, las ideas políticas no le impedirán cosechar amigos entre sus adversarios ideológicos, como es el caso de Pérez Galdós, progresista, literato y poeta como él. Pereda fue académico desde 1897.   

Este escritor costumbrista, que sigue en muchas de sus obras el modelo literario de Ramón de Mesonero Romanos, defiende en sus novelas la postura más conservadora, católica y tradicional.
—El buey suelto, Don Gonzálo González de la Gonzalera, De tal palo, tal astilla [19]
________________

[17]  Julio Llamazares, en su viaje por el noreste de Portugal, diferencia de este modo al turista y al viajero: Turista es el que viaja por capricho y viajero el que lo hace por pasión.

[18] Navarro Villoslada, Francisco (1818-1895)

Amaya ó Los Vascos en el Siglo VIII : novela histórica. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Biblioteca del Apostolado de la Prensa, 1909.
Doña Blanca de Navarra : crónica del siglo XV. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Administración del Apostolado de la Prensa, 1923.
Doña Urraca de Castilla : memorias de tres canónigos : novela histórica original. -- Ed. facsímil. Novela Histórica Española. Madrid, Apostolado de la Prensa, 1928.
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

[19] El buey suelto : cuadros edificantes de la vida de un solterón. -- Ed. facsímil. Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1878. Don Gonzalo González de la Gonzalera / por José María de Pereda C. de la Real Academia Española. -- Ed. facsímil. 

Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, Imprenta y Fundición de M. Tello, 1879.
De tal palo tal astilla. -- Ed. facsímil. Clásicos en la Biblioteca Nacional. José Mª de Pereda. Original: Madrid, 


Imprenta y Fundición de M. Tello, 1880.
Fuente: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.





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Barrio y Mier, Anexo (II)

  • Aunque el motivo principal que me empujara a elaborar esta faceta política de mi ilustre vecino, fuera la de recordarle al cumplirse el siglo de su muerte, entendí conveniente reflejar también las reseñas de sus contemporáneos, artistas como él, comprometidos como Barrio y Mier en la política y la cultura de su tiempo.




Froilán de Lózar


El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos. 




Matías era veinte años más joven que la escritora Carolina Coronado, de pensamiento progresista, mujer que lleva su ideología al límite dando cobijo a algunos políticos en épocas difíciles. (1823-1911) Nació en el seno de una familia acomodada, pero de ideología progresista, lo que provocó que su padre y su abuelo fueran perseguidos. Tras mudarse a la capital de provincia, Badajoz, Carolina sería educada de la forma tradicional para las niñas de la época: costura, labores del hogar... pese a lo cual, ya desde pequeña mostró su interés por la literatura, y comienza a leer, robando horas al sueño, cualquier género u obra que puede conseguir. Por ello desarrolla una extraordinaria facilidad para componer versos con un lenguaje algo desaliñado e incluso con errores léxicos, pero espontáneo y muy cargado de sentimiento, motivado por amores imposibles, entre los cuáles destaca Alberto -de quien se duda si realmente llegó a existir. Sus primeros poemas datan de la temprana edad de 10 años.



Posiblemente también contribuyese a su temperamento romántico la afección de catalepsia crónica que padecía, llegando a "morir" varias veces, lo que hizo que se obsesionase con la idea de poder ser enterrada en vida, hasta tal punto que embalsama el cadáver de su marido, negándose a enterrarlo e incluso dirigiéndose a el con el apelativo de "el silencioso". Incluso tiene varias "premoniciones" en las que anticipa el fallecimiento de sus hijos.[16]



Vive en el mismo tiempo que el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer. Seguro que llegó a conocer la frescura de aquellos versos suyos que hablaban de poesía:



Mientras la ciencia a descubrir no alcance

las fuentes de la vida,
y en el mar o en el cielo haya un abismo
que al cálculo resista,
mientras la humanidad, siempre avanzando
no sepa a dó camina,
mientras haya un misterio para el hombre,
¡habrá poesía!

___________________

[16] Fuentes:  Wikipedia, la enciclopedia libre, buscabiografías.com y libros de texto.





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Barrio y Mier, Anexo (I)


Froilán de Lózar

El presente texto no se incluyó dentro del libro publicado en 2008 por la "Institución Tello Téllez de Meneses". Como me parece interesante, lo he rescatado del olvido y os lo regalo en cinco capítulos.


Por las notas que se desprenden de sus discursos, además de “un sabio impar, un católico sin tacha y un caballero español del siglo de Oro” –como le califican los biógrafos, nuestro político, nuestro poeta, estuvo bañado de romanticismo. Cuando él inicia los estudios, el romanticismo en España ha tocado fondo (los historiadores calculan que nuestro romanticismo apenas dura dieciséis años (1834–1850), pero los efectos, como demuestran los escritos, alcanzan buena parte de su vida, y si entre sus virtudes, a las que él mismo hace alusión –como veremos en sus discursos– sin pretender, estimo yo, los aplausos o la compasión de quienes ocuparon los escaños, se habla de modestia y sencillez en fuerte contraste con la valía de su talento, debemos añadirle en alguna medida el pesimismo, el tedio, la frustración, como ausencia de una respuesta justa de quienes en aquellos años nos gobiernan, sin olvidar la pasión y la melancolía, todas ellas síntomas evidentes de un romanticismo que debió marcarle de algún modo.

Llegados a este punto debo añadir una reseña familiar, porque lejos de su talento me considero un autor romántico, ligado a la leyenda de la tierra que nos cobijó a ambos, bebiendo de sus fuentes, inmerso en la historia de los pequeños pueblos, que han visto cómo se iban modificando sus costumbres, cómo las nuevas formas políticas iban entrando lentamente, cómo entraba la técnica, acabando aquellas con sus fueros y abriendo esta última su ventana al modernismo, cediendo de esa manera buena parte de ese romanticismo que aquí se denotaba.

Quizá fuera su romanticismo lo que lleva a este nativo de Verdeña a no cobrar sus honorarios como abogado. Ya hubo otro paisano, Laureano Abad, nacido en Polentinos, bien instruído, católico, que sin los estudios y la sabiduría de Barrio y Mier alcanzó a base de lectura el conocimiento de las leyes, lo que llevaba a su despacho-escritorio, un rincón abotargado de libros y boletines oficiales, a muchas gentes de los pueblos cercanos en busca de solución y de consulta. Entre sus labores podemos citar la de secretario de Polentinos, Arbejal, Vañes, Valsadornil, donde, además, tallaba a los mozos y recababa datos para el Marqués de la Valdavia. Como Barrio y Mier, Laureano no cobraba sus honorarios o lo dejaba a la voluntad de sus clientes.

Se sabe que Matías murió en el campo abierto entonces denominado “Las Ventas del Espíritu Santo”, en el chalet de un cliente y amigo. Conoció ese amigo a través de un sacerdote, pues hallándose enredado en pleitos que no avanzaban, este le aconsejó que se pusiera en contacto con el bufete de Matías. Así lo hizo y poco después nuestro hombre desatascaba el expediente y ganaba el juicio. Barrio y Mier le pasó una nota diciéndole: “Mis haberes, son 500 ptas.: si le parecen excesivos rebaje lo que quiera”. El agradecido cliente le envió 2000 y, sabedor de sus problemas de salud, le cedió el chalet que poseía en las Ventas. [15]
_______________

[15] Diario Palentino, 25 de Junio de 1909




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