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Camino de Las Tuerces


Las Tuerces y el Cañón de la Horadada siguen siendo un gran reclamo turístico del Norte de la provincia. Así se demostró una vez más el 14 de mayo de 2013 con la celebración del Geolodía, una actividad con la que se pretendía acercar a la sociedad tanto la geología como la profesión del geólogo.



Una excursión por el complejo kárstico y el entorno del río Pisuerga, organizada por la Asociación Argeol (Reserva Geológica de Las Loras), en colaboración con la Sociedad Geológica de España, que reunió a unas 120 personas.



La ruta comenzó en la localidad de Mave y se dirigió hacia el espectacular Cañón de la Horadada. Una excursión de 6 kilómetros en la que participaron personas de todas las edades procedentes de la comarca de Aguilar de Campoo, además de Palencia, Burgos, Cantabria, Asturias y León. «La ruta la hicimos en grupos y pidiendo a los participantes que tuviesen especial cuidado ya que íbamos a recorrer un entorno natural protegido», señala una de las guías Karmah Salman.




Durante el recorrido fueron explicando a los excursionistas aspectos muy curiosos que algunos desconocían, como las explotaciones de lignito que existieron en la zona, cómo se crearon Las Loras, todas las alteraciones que se han producido con el paso de los años en el macizo calizo, la erosión realizada por el río Pisuerga, etc.



El itinerario les llevó hasta Villaescusa, donde efectuaron una pequeña parada en su teleclub. Posteriormente ascendieron a Las Tuerces para ver las bellas formaciones producto de la erosión. Allí se les habló sobre la historia geológica, los fósiles y la interesante fauna y flora de la zona.


Reportaje: José Luis Estalayo
Ver más temas relacionados en nuestro blog Orígenes.



De la sección de la autora en "Curiosón": "Una mirada al pasado" @MRedondo2016

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El Camino Natural del Románico Norte

En Julio de 2014 se hacía público el proyecto para la creación del Camino Natural del Románico Norte. A últimos de ese mismo mes era el turno de explicar a los alcaldes, presidentes de las juntas vecinales, Centros de Iniciativas Turísticas, empresas de turismo rural, etc., de la Montaña Palentina una iniciativa a la que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente financia con unos 900.000 euros y que promueve la Diputación de Palencia.
La nueva ruta era presentada en las Naves de Picos de Alar del Rey por parte del subdirector general de Fomento del Desarrollo del Medio Rural, Antonio Flores, y el entonces presidente de la Diputación de Palencia, José María Hernández.

«Es un proyecto con el que se quiere favorecer el desarrollo rural y dinamizar toda la comarca. Fue una iniciativa que estaba pendiente desde hace tiempo y que la Diputación de Palencia ha promovido, gestionando los permisos, los terrenos, etc.», concretó el subdirector general de Fomento del Desarrollo del Medio Rural, Antonio Flores.
También explicó que las rutas podrán ser utilizadas para senderismo, cicloturismo e incluso paseos a caballo y que serán de fácil acceso, por lo que podrán ser también utilizadas por personas discapacitadas.


  • Tres itinerarios

El Camino Natural del Románico Norte, con unos 66 kilómetros, utiliza senderos antiguos, vías y cañadas reales que se adecuaron con el fin de poder ser utilizadas. Une el Canal de Castilla con la Montaña Palentina, y enlaza también con el Sendero Histórico  o GR-1 y la Ruta cicloturista de las Cuencas Mineras.
El camino se estructura en una ruta principal y dos secundarias. Esa vía vertebradora será la Ruta del Carbón de Cok. La primera ruta tiene su arranque en la Dársena del Canal de Castilla en Alar del Rey y finaliza en San Cebrián de Mudá, donde enlaza con el GR-1 o Sendero Histórico. La segunda, sale desde la localidad de Santibáñez de Ecla, a partir de la Ruta del Carbón de Cok, hacia la localidad de Olmos de Ojeda y el Monasterio de Santa Eufemia de Cozuelos, recorriendo 14 kilómetros.
Finalmente, el tercer itinerario con más de 22 kilómetros también ofrece al visitantes un camino por algunos de los templos más bellos del Románico Norte. Nace en Perazancas de Ojeda  y finaliza en Dehesa de Montejo. Una recorrido circular, que tiene su origen y final en la Ruta del Carbón Cok.
Transitarán por once municipios de la Montaña Palentina y afectarán de forma directa a veintidós localidades.





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"Una mirada al pasado" @MRedondo2015


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La huella romana de Monte Bernorio

Con la última excavación del castro de Villarén se ha certificado que alrededor del "castellum" existía también un asentamiento civil.
Estamos acostumbrados a hablar del castro de Monte Bernorio y la presencia de los cántabros en él, de su necrópolis, de su forma de vida, etc. Todo gracias a 18 arqueólogos, historiadores, estudiantes y expertos de las universidades de Oxford y Frankfurt que han realizado ya varias excavaciones...


Un grupo que está dirigido por Jesús Francisco Torres y Martín Almagro, bajo la batuta de la Universidad Complutense y el Instituto de Estudios Prerromanos y de la Antigüedad; y que cuenta con la colaboración de la Diputación -que les ha subvencionado con 9.000 euros-; los ayuntamientos de la comarca y la Junta Vecinal de Villarén de Valdivia.

También gracias a ellos conocemos ahora que el castro celtibérico tuvo posteriormente una ocupación romana -ubicada en el castellum, fortaleza- y que también había a su alrededor una población civil que ocupó y aprovechó las infraestructuras de los cántabros para construir sus propias cabañas.

«Hemos investigado los niveles superiores ya que nos han dado mucho trabajo, sabíamos por otros años que en los inferiores había estructuras de la Edad del Hierro, pero hemos certificado que en los superiores hay una fuerte ocupación romana», explica Francisco Torres que concreta que «son estructuras de cabañas pequeñas que consideramos -a falta de los análisis- servían de habitaciones para la población civil que acompañaba al destacamento militar que había en el castellum, ya que hemos encontrado cerámicas, restos de fauna, etc., y se nota una diferencia con el de las capas inferiores que hemos visto en otras catas».

Lugar estratégico

Y es que según esos estudios los romanos habrían habitado Monte Bernorio entre los siglos I a.C y I d.C. Ellos aprovecharon las estructuras de los cántabros para la cimentación de sus muros e hicieron la acrópolis del Bernorio que servía como fuerte romano para controlar el territorio, ya que se trata de un sitio estratégico desde donde se divisa toda la comarca. «Creemos que aquí habría un destacamento militar, al igual que había en Camesa-Rebolledo o en Herrera, aunque habrá que excavar el castellum», concreta uno de los directores de la excavación.

Otro de los lugares que se ha estudiado durante la campaña arqueológica de septiembre ha sido la necrópolis. Pese a estar devastada por los furtivos y los arados, sí que es cierto que se ha confirmado que pertenece a la Edad del Hierro.

«La cuarta excavación ha sido muy exitosa ya que Monte Bernorio es una fuente inagotable y siempre nos da mucha información. Nos ha sorprendido ese nivel de ocupación romana, ya que no esperábamos que además de la presencia militar también hubiese una población civil alrededor», indican los arqueólogos.

Otras prospecciones. 

Además de estudiar Monte Bernorio, el grupo está realizando otras prospecciones en la comarca, unos estudios que están dando unos resultados muy interesantes, ya que se han descubierto asentamientos de la época Calcolítica -Edad del Cobre, anterior a la Edad del Hierro-.

Una vez más la Montaña Palentina demuestra que su pasado está aún por descubrir para ello se necesita una partida más importante con el fin de llevar a cabo una actuación de mayor envergadura, tal y como explica Torres: «Monte Bernorio es un yacimiento que requiere más inversiones porque cada vez vemos que es más complejo y se necesita más gente, material, tiempo y análisis. El equipo ha demostrado su compromiso y creo que es el momento de pedir a las autoridades un esfuerzo».





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La ruta de los blasones

En la villa realenga de Aguilar de Campoo existen 115 escudos que demuestran el gran auge de la localidad en los siglos XVI y XVII.


Marta Redondo Moreno

"Érase una vez una villa realenga ubicada en Castilla La Vieja, donde los hidalgos y los nobles acompañaban en las batallas al señor que vivía en lo alto del lugar, en el castillo desde el que dominaba tierras que antes fueron habitadas por pueblos cántabros que lucharon contra la ocupación de los romanos.
Una bonita villa rodeada de dorados mantos de trigo y verdes bosques en los que se podía cazar; con muralla, judería, iglesias, monasterios y casonas flanqueadas por grandes testigos en piedra que daban buena muestra de la grandeza de sus habitantes.
Siglos después, esa villa, Aguilar de Campoo, sigue conservando parte de su legado como el castillo, los templos románicos y parte de sus murallas y puertas y también muchos blasones y escudos que para sus vecinos pasan ya casi desapercibidos pero que dan buena muestra de la belleza de la localidad.

La población conserva todavía más de un centenar de blasones, la mayoría de ellos en muy buen estado. Además, en sus pedanías también hay registrados otros cincuenta. Recientemente, Toño Blanco, un vecino de Aguilar de Campoo ha recopilado en un libro editado por el Ayuntamiento de la villa galletera una lista de los más destacados escudos aguilarenses.


En Aguilar de Campoo en la actualidad están catalogados 115 blasones. Algunos se repiten en varias casonas nobiliarias. El más antiguo data del siglo XII y se ha localizado en el brazo de un guerrero, que aparece en un capitel exterior de la iglesia de Santa Cecilia. Según explica el autor, «creemos que se trata del escudo en piedra más antiguo de España y que pertenecía a los Lara».

Además en su libro Toño Blanco habla de una treintena de apellidos originarios del municipio, inexistentes ya la mayoría de ellos, como Aguilar, Campoo, Puñama, Habatos y Ureña, entre otros. También concreta que «el apellido más común era Mier de Terán y muchos de los blasones que me he encontrado tienen apellidos cántabros como Cos, De Celis, Soto, Cossío y Ceballos».

Entre los blasones más llamativos están dos ubicados en Barrio de Santa María, donde hay un escudo doble con los apellidos Villegas y Monroy-Lorenzana que data de 1660 y otro en la iglesia que está policromado. En la villa llama mucho la atención el ubicado en el nº 30 de la calle Modesto Lafuente, también son dos escudos juntos de 1603.

Los más bonitos a juicio de Blanco son los que están en la calle Matías Barrio y Mier. Uno data de 1586 y en él están esculpidos los rostros de Juan de Mier y Terán y María de Tanguile. Un poco más abajo en la misma vía está el más grande de todos, que representa tres escudos con los apellidos Bustamante, Velarde y Villegas.


Muy admirados son también por su situación los emblemas de los Marqueses de Aguilar, que se pueden encontrar en sus antiguos palacios y en la Colegiata de San Miguel Arcángel, en la plaza España de la villa.

La mayoría data de los siglos XVI y XVII, el más moderno es de 1794 y se encuentra en la calle del Puente en la antigua casa que el Monasterio de Santa María la Real tenía en la villa. Además, hay uno muy curioso en una casa en la subida a Santa Cecilia, que llegó a Aguilar el pasado siglo y que pertenece al Gran Ducado de Luxemburgo.

Gran colección de blasones, dignos y nobles testigos en piedra a los que se podría dedicar una ruta turística.

Imágenes para @Curiosón de @José Luis Estalayo





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La barca de la "maroma"

El Centro de Iniciativas Turísticas de Herrera de Pisuerga está ultimando su proyecto de recuperación del antiguo paso fluvial mediante una embarcación en el Canal de Castilla.


El Centro de Iniciativas Turísticas de Herrera de Pisuerga continúa con su proyecto de recuperación y puesta en marcha de la barca de la maroma que en breve prestará servicio al público en general. La maroma era una soga que pasaba de un lado al otro del río, y que se ataba en una casa -de ahí su nombre- y a un árbol para que la gente pudiese pasar sin dificultad, salvando el agua.
La entidad está ultimando la adecuación de toda la infraestructura - embarcaderos, maroma y barcaza - que permitirá unir, a la antigua usanza, las dos orillas del río Pisuerga en la confluencia con el Canal de Castilla.

El  Proyecto de Adecuación de la Retención de San Andrés y su entorno. Conservación de la Senda Verde y recuperación de la maroma, presentado ante la Confederación Hidrográfica del Duero-Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente- y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; consiste en recuperar el sentido histórico de la maroma y su funcionalidad, siempre bajo la supervisión de las citadas instituciones.

Precisamente el CIT de la ciudad norteña ha realizado hace unos días unas pruebas de carga de la barca. Todo ello en condiciones adversas, coincidiendo con la reciente nevada y con la crecida del río Pisuerga.
«Accedimos al embarcadero de  la margen izquierda a través de la recién recuperada Senda Verde del Canal de Castilla. Sin mayores complicaciones recuperamos la barca que estaba en la otra orilla y después embarcamos en viaje de ida y vuelta sin ningún tipo de problema técnico, disfrutando de las sensaciones de cruzar el río en este ambiente invernal», han explicado desde la entidad turística. A pesar del éxito de la prueba, afirman que también estudian un sistema de mejora para «traer la barca cuando esté en la orilla opuesta».


La recuperación de este elemento histórico-patrimonial era una  vieja aspiración del Centro de Iniciativas Turísticas de Herrera de Pisuerga, que ya proponían en el año 2006, tal y como avanzó Diario Palentino. Un deseo que quizás pronto pueda ser una realidad, todo ello tras varios años de recopilación de información y estudio. Gracias a ese trabajo se pudo elaborar un proyecto que fue aprobado en 2013 por los organismos  competentes, y gracias al cual el pasado 1 noviembre se pudo botar el barco en aguas del Canal del Castilla.





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Los últimos campaneros de Aguilar

Hay profesiones y tradiciones que si no se pone remedio en poco tiempo desaparecerán. La de campanero es una de ellas, y en la actualidad los que suben a las torres de las iglesias para tocar las campanas suelen ser personas a las que les trasmitieron ese legado pero que no pueden pasar a nadie el testigo. Ese es el caso de los hermanos Manuel y Macario Diego. Los aguilarenses llevan más de 60 años recorriendo los 78 peldaños de la escalera de caracol -más otros 42 de una segunda escalera- hasta el campanario de la Colegiata de San Miguel Arcángel de la villa.




Ocho son las campanas que se pueden ver en la torre. Seis de ellas acaban de ser rehabilitadas en el taller de la familia Quintana de Saldaña, y lucen nuevos bajados, aunque hay dos pendientes de ser restauradas. Todas producen un sonido divino, y tienen su nombre: San Miguel, Sagrado Corazón, De ánimas (2), San Juan, Nuestra Señora del Rosario, La Prima y María. De bronce y aleación de plata, nacieron en 1900 en Santa Cruz del Tozo. Para su restauración se contaron con 18.000 euros, que fueron aportados por los vecinos, la Diputación y la Parroquia.

Toques

Macario y Manuel Diego suelen subir a la torre a diario, para los entierros, donde se realiza el toque de clamores, en el que se utilizan las dos campanas grandes y dos campanillos con cuerda.

Otra de las ocasiones en las que se pueden oír esas joyas de plata y bronce son los días de fiesta: San Isidro, Sábado de Pascua, San Juan, San Pedro, Navidad, etc., que es cuando se voltean. Una acción que exige un gran esfuerzo ya que las dos grandes pesan 850 y 750 kilos. «Para dar la primera vuelta se necesitan tres personas, y siempre alguien nos ayuda, luego ya sólo se da media vuelta», concretan los hermanos Diego.

Existen otros toques que ya no son habituales como el de arrebato, que se realiza cuando hay fuego o alguna catástrofe; el de nublo, que se hacía en verano para que no lloviese y evitar que se estropeasen las cosechas; el del Angelus, que lo utilizan actualmente las Hermanas Clarisas en su convento de Aguilar de Campoo; y el de entierro de niños, que hace más de veinte años que no se realiza. El toque de la misa diaria se suele hacer desde abajo, ya que va de forma automática, igual que el reloj de la torre que da los cuartos y la hora. «Antes los toques de entierro se cobraban, y uno sabía si se había muerto una persona con mucho dinero, porque se tañían cada hora», afirman.

Muchas anécdotas han vivido ambos durante los 60 años que llevan de campaneros. «En 1959, el día del Espíritu Santo, se saltó y acabó en el suelo una de las campanas, había tres vecinos abajo hablando, yo bajaba las escaleras de cinco en cinco y cuando llegué, ni se habían inmutado», recuerda Macario.

Manuel cuenta que hace unos años, en la fiesta de la Virgen de Llano, el día previo a la Romería cuando se sube la imagen a la ermita, se encontraba tocando las campanas y «de repente bajé y me di cuenta que me habían cerrado la puerta, cuatro veces recorrí las escaleras de caracol: del campanario a la puerta y vuelta. Después de dos horas, una vecina me escuchó y avisó, durante todo ese tiempo seguían sonando las campanas y la gente no sabía cuál era la razón».

Una tradición que se está apagando. «Nos gustaría que la gente joven se animase, que para algo las han arreglado y es una cosa bonita». Hasta los turistas se quedan asombrados cuándo ven el espectáculo del repicar: «En Navidad un visitante de Cataluña subió y me estuvo ayudando con un campanillo y marchó encantado», explica Macario, que junto a su hermano Manuel asisten a los que quizá sean los últimos días de un legado, que si nadie lo remedia dejará de sonar para siempre o se convertirá en una acción mecánica.





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Buscando el pasado romano de Aguilar

  • Las excavaciones realizadas por un equipo del "Imbeac" en la "Huerta Varona" han descubierto un conjunto de construcciones que datan desde el Alto Imperio Romano.

Una gran expectación causan algunas excavaciones que se realizan en nuestro entorno.  Muchos esperan que aparezca ese gran hallazgo que convierta a su localidad en un foco más atractivo desde el punto de vista turístico. Sin embargo, desenterrar el pasado no es tan fácil como parece y para saber más sobre el legado que nuestros antepasados nos han dejado, hay que investigar durante mucho tiempo para arrojar la suficiente luz y ver lo que hay realmente escondido.

Eso es precisamente lo que ha pasado con las excavaciones que se han realizado durante los meses de septiembre y octubre en la Huerta Varona de Aguilar de Campoo. Un yacimiento que ha creado grandes expectativas entre los vecinos de la villa, y que gracias a un equipo de diez técnicos y arqueólogos del Imbeac (Instituto Monte Bernorio de Estudios de la Antigüedad del Cantábrico), puede dar mucha información sobre el pasado romano de la localidad, un aspecto no muy conocido de la historia de la villa galletera, más famosa por su legado Románico y  Medieval.


«La excavación ha sido todo un éxito, hemos realizado varios sondeos para delimitar la magnitud del yacimiento, que ya podemos decir que es de grandes dimensiones», concreta el director del proyecto, Jesús Francisco Torres Martínez. De igual modo, afirma que «es evidente que es un yacimiento romano. En cinco de los seis sondeos hemos encontrado estructuras, por lo que podemos decir que se trata de un conjunto de construcciones».

Sobre su datación y los hallazgos encontrados indica que «se trata de un núcleo que estuvo ocupado desde el Alto Imperio, pasando por el Bajo Imperio e incluso la Alta Edad Media, hablamos de los siglos I hasta VI d.C.».

Se han encontrado muros y suelos acondicionados, además de restos de empedrados, téseras rústicas, cantos rodados y cerámicas, sigillatas de varias épocas y de gran calidad.

«Vemos estructuras típicas romanas e incluso podemos hablar de un complejo de varios edificios, al lado de la calzada romana que discurre paralela a la carretera de Burgos», asegura.

También quiere dejar claro  que no se puede hablar de una villa romana tipo La Olmeda, pues el yacimiento aguilarense es un poblamiento romano.

«De momento, lo que hemos visto puede ser una granja bien situada, pues los elementos encontrados son de gran calidad, con muchos edificios y talleres. Hemos descubierto  cosas muy curiosas como  fichas de vidrio para juegos, además de monedas que no podemos aún datar», desvela.

Una primera toma de contacto con el yacimiento de Huerta Varona, ya que el Imbeac presentará en breve al Ayuntamiento de Aguilar de Campoo las conclusiones de este primer estudio. Una campaña que se espera que tenga continuidad el próximo ejercicio para poder delimitar el recinto.

No se trata del primer estudio que se realiza de Huerta Varona, precisamente en el equipo que ha investigado el yacimiento está como codirector Antxoka Martínez, que junto al desaparecido Miguel Ángel García Guinea, realizó los primeros sondeos en el yacimiento hace doce años.

Fue entonces  cuando se notificó de forma oficial su existencia a los responsables de Patrimonio, ya que aunque los aguilarenses lo conocían e incluso algunos vecinos han encontrado diversos vestigios, no estaba registrado de forma oficial.





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El balcón derruido de la Ojeda

  • Artículo 46 de la Constitución española:
"Los poderes públicos garantizarán la conservación y promoverán el enriquecimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de los pueblos de España y de los bienes que lo integran, cualquiera que sea su régimen jurídico y su titularidad. La Ley penal sancionará los atentados contra este patrimonio"
  • Artículo 45, 2 de la Constitución española:
Los poderes públicos velarán por la utilización racional de todos los recursos naturales, con el fin de proteger y mejorar la calidad de la vida y defender y restaurar el medio ambiente, apoyándose en la indispensable solidaridad colectiva.

  • La iglesia de San Jorde, en las cercanías de La Vid de Ojeda permanece abandonada y es expoliada.
  • "Hispania Nostra" la ha incluido en la "Lista Roja del Patrimonio"



Marta Redondo
Periodista


Entre dos comarcas, el Boedo y la Ojeda, cuyas tierras han sido sustento de todos sus pobladores, ricas en cultivos, pero también muy ricas en patrimonio arquitectónico se encuentra un balcón que desde siglo XIII se levanta en un alto en medio de los famosos campos de Castilla, esos que tanto inspiraron a Antonio Machado.
En uno de esos paisajes bucólicos de la añeja Castilla se pueden descubrir restos de ese ilustre reino, unas tierras que han visto como en los últimos años sus habitantes se marchaban, abandonaban sus pueblos, sus campos y por ende sus monumentos.

Hace muchos años que la población de San Jorde no existe. El despoblado estaba en las cercanías de las localidades de Villabermudo y La Vid de Ojeda, a unos 5 kilómetros, y según explican los vecinos de la zona, pertenecía al Consistorio de Prádanos de Ojeda. Llegar hasta ese último rincón de la Ojeda, abandonado y olvidado no es fácil. Pero sin duda, los habitantes de la comarca siguen teniendo cariño a lo que queda de San Jorde, su iglesia, y guían amablemente a los curiosos que se acercan hasta allí.

Un ejemplo muy representativo de esa amabilidad de los vecinos de la zona es Agustín Vega. El poblador de La Vid recuerda cómo la gente de San Jorde se fue a Prádanos, a Herrera y a otros pueblos cercanos a vivir, y nos muestra lamentándose el terrible estado en el que se encuentra el templo que aún tiene valentía para erguirse y mostrar su belleza entre los campos verdes y ocres. «Es una pena porque era muy bonita la iglesia, pero la gente se fue y así se quedó», comenta Vega.

Historia y deterioro. 


Una de las personas que actualmente está luchando para que nadie se olvide de la construcción románica es otro hijo de la tierra de la Ojeda, Amando Vega. Desde hace tiempo viene investigando el abandono, «creo que fue a finales de los años sesenta, pero la iglesia en el año 1975 estaba en perfecto estado. En esa época no faltaron gamberros y ladrones oportunistas que forzaban sistemáticamente puertas y ventanas para ver que había».

Expolio que por desgracia cada vez es mayor y que se puede ver de año en año. «Hasta hace muy poco, se podían ver cinco canecillos, tres de los cuales están decorados aunque dado el estado de deterioro, solo se aprecia una figura humana con una especie de animal sin cabeza en sus brazos. El resto de los canecillos -situados en la fachada meridional- eran de tipo proa de nave y estaban sin decorar».

El templo, del siglo XIII, que estaba dedicado a San Jorge conserva su enorme y portentosa espadaña, su cornisa y tiene algunos canecillos que están muy dañados. En su interior existe una sencilla y troncocónica pila bautismal románica, que se han intentando llevar en alguna ocasión, además el techo está hundido. La imagen de San Jorge, del siglo XVI-XVII, se puede admirar en el Museo Diocesano de Palencia.

"Salvar San Jorde"


Pero Amando Vega y los vecinos de la comarca no están solos en el intento de luchar para que se pueda recuperar el templo. Desde hace poco, en una página web de la Montaña Palentina, creada por Froilán de Lózar, se ha iniciado una campaña para dar a conocer el problema e intentar poner remedio, bajo el nombre Salvar San Jorde. Del mismo modo, en la web de los Amigos del Románico -www.amigosdelromanico.org- también se ha creado un espacio en el que se puede comprobar el terrible estado del edificio.

Otra de las acciones que quieren despertar de su letargo a San Jorde es la que han realizado desde Hispania Nostra -www.hispanianostra.es-. Así la asociación que defiende la cultura ha incluido a San Jorde en La Lista Roja del Patrimonio. Un registro en el que se recogen aquellos elementos del patrimonio histórico español que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores, y desde el que reclaman su urgente recuperación.

Precisamente ahora que el Románico Norte es cada vez más visitado, se están recuperando muchos templos de la zona, y en un futuro próximo aspira a ser declarado Patrimonio de la Humanidad, una pequeña iglesia, la de San Jorde grita y pide su rehabilitación, desde su balcón silenciado de la Ojeda.

El caso de San Jorde de La Vid de Ojeda no es el único que se ha incluido en la Lista Roja que ha creado la asociación que defiende el patrimonio cultural Hispania Nostra. Sólo en Castilla y León aparecen más de una veintena de iglesias, conventos, ermitas, palacios, fortines, castillos y monasterios que podrían ser destruidos. En el caso de la provincia de Palencia son cinco los monumentos que podrían desaparecer de no emprenderse acciones urgentes de rehabilitación.

Además de San Jorde, están incluidas en ese listado:

El Castillo de los Condes de Saldaña del que sólo quedan vestigios y según alertan desde Hispania Nostra corre peligro de «hundimiento total»; y el Monasterio de San Salvador de Nucales, en Nogal de las Huertas, declarado Monumento Nacional y sobre el que indican que «ha sido sistemáticamente expoliado».

También se encuentra en una situación de peligro: el Monasterio de Santa María de la Vega, en Renedo de la Vega que «está en ruinas y hace funciones de cuadra y pajar», y cerrando esa terrible lista se encuentra el Monasterio de Santa María de las Tiendas en Redigo de la Cueza.

En ese registro se puede encontrar una breve explicación de cada elemento, de su historia y de su estado actual. La Lista Roja del Patrimonio se actualiza periódicamente. Por ello desde Hispania Nostra solicitan a las asociaciones y entidades de defensa del patrimonio y a las personas interesadas que les faciliten toda la información sobre el patrimonio que se encuentra en peligro.





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Cenera emerge más de medio siglo después

  • Se cumplen este año las bodas de oro del embalse de Aguilar de Campoo.
  • Sin duda alguna, la peor experiencia de sus vidas para los ceneranos, tal y como explican algunos de sus vecinos, Tiqui Rojo, Rafael Paradelo, Antonio Rojo y César Varona, que cuando dejaron su pueblo tenían entre 10 y 20 años.

Marta Redondo

Ha pasado más de medio siglo desde que niños, jóvenes y mayores, tuvieron que dejar un hogar al que nunca volverían. Una bonita localidad que se encontraba en un fértil valle de la margen izquierda del río Pisuerga. Cenera era una de las cuatro localidades -junto a Villanueva del Río, Frontada y Quintanilla de la Berzosa- que quedó bajo las aguas del pantano aguilarense que precisamente este año está de aniversario al cumplirse las bodas de oro del llenado y desembalse del agua para regar los dorados campos castellanos.

La historia de esta localidad que por aquel entonces contaba con 200 vecinos se remonta centenares de años atrás, ya que los primeros documentos escritos que hablan sobre ella datan  del siglo XII, concretamente la Bula Pontificia concedida en Letrán por Honorio III en la que la autoridad papal señalaba las enormes mercedes que hizo el rey Alfonso VIII al Monasterio de Santa María la Real. Una localidad que era Ayuntamiento y al que pertenecían las pedanías de Matamorisca, Corvio, Matalbaniega y Villanueva del Río -desaparecida también bajo el embalse-, que en la actualidad forman parte del Consistorio de Aguilar de Campoo.


Los vecinos del municipo vivían en su mayoría de la agricultura y la ganadería, algunos acudían a las factorías de galletas de Aguilar para trabajar y también había herrero, albañil y molinero, entre otros profesionales. Contaba con tres barrios:  el de Arriba, el de Abajo y el Arrabal. También disponía de Escuela con Educación Básica, tenía estanco, ultramarinos y un edificio llamado La Venta donde los jóvenes iban a bailar y divertirse. Además, había una bella iglesia románica dedicada a Santa Eugenia, cuya portada se hallaba protegida bajo un pórtico, que fue desmantelado y llevado a Monzón de Campos, donde actualmente se conserva. Los que sí se conservan en su ubicación original son varios capiteles que cuando bajan mucho las aguas del embalse, como de forma extraordinaria ocurrió hace dos años con las obras en la presa, se pueden aún contemplar junto a buena parte del hastial oeste del templo.

 Las obras del embalse aguilarense se prolongaron durante diez años, desde 1953 hasta 1963, fecha en la que se culminó la presa y se inauguró de forma oficial con, entre otras autoridades, Manuel Fraga. Tras embalsar sus aguas durante el invierno, al año siguiente comenzó a dar servicio. Pero unos años antes, los ceneranos tuvieron que ir dejando sus casas.

Las expropiaciones comenzaron en 1957 por parte de la gestora de la Cuenca del Duero, en un largo proceso que se extendió hasta 1979 con el pago de los últimos terrenos de Renedo de Zalima. Tal y como se recoge en el capítulo Aguilar y La Requejada, los pueblos desaparecidos bajo los pantanos, en el número 3 de la colección Historia de la Montaña Palentina de Aruz Ediciones, a una familia compuesta por seis personas, con casa propia, que sembraba 2,9 áreas y que fijó su residencia en Aguilar se le abonaron 42.256,93 pesetas. Un precio que no pagaría jamás el dolor de tener que dejar su hogar, sus raíces y sus recuerdos.

Sin duda alguna, la peor experiencia de sus vidas para los ceneranos, tal y como explican algunos de sus vecinos, Tiqui Rojo, Rafael Paradelo, Antonio Rojo y César Varona, que cuando dejaron su pueblo tenían entre 10 y 20 años.

«Fue la peor experiencia de nuestra vida», señalan. Tiqui Rojo, que tenía diez años cuando llegó a Aguilar de Campoo, recuerda la impresión que le produjo su traslado a la villa galletera. «Era poco antes de Navidad y sonaban todo el rato villancicos y estaba todo lleno de luces, yo pensaba en mi pueblo donde había muchas veces que estábamos con el candil», destaca.

De igual modo, César Varona indica que lo que más recuerda es cuando volvía a Cenera. «Estudiaba en un colegio en Aranda de Duero, los vecinos me abrazaban y me decían que estaba muy guapo pues estaba blanco, al no haber trabajado en el campo». También Rafael Paradelo, hijo del que fuera maestro de la localidad durante muchos años, afirma que le impresionó mucho «cuando empezamos a ver cómo el agua poco a poco iba llegando cerca de nuestras casas, poco antes de irnos a Aguilar». Antonio Rojo es otro de los vecinos que se trasladaron a Aguilar. «Tengo en mi cabeza cada casa de nuestro pueblo, la iglesia, La Venta,  etc.». Precisamente ha elaborado un cuaderno con dibujos de todos los edificios de Cenera.

gran encuentro. Esa añoranza ha llevado a los ceneranos que actualmente siguen viviendo en la localidad que les acogió, Aguilar, a organizar un gran reencuentro que tendrá lugar el próximo domingo, día 8 de junio, jornada en la que se celebraba la fiesta del pueblo, las Pascuas de Pentecostés, en un lugar emblemático, el santuario de la Virgen de Llano, patrona de la comarca y cuya ermita se levantó junto al pantano.

Así, recuperarán su fiesta patronal -la otra estaba dedicada a Santa Eugenia-. Primero se celebrará una misa en la ermita a las 12 horas y posteriormente se llevará a cabo una comida de hermandad. Un acto al que está previsto que acudan más de 110 personas entre ceneranos, familiares y amigos.

«La idea surgió después de que Luis Robledo, un vecino de Salinas, realizase un vídeo sobre la historia de Cenera, eso hizo que surgiera la añoranza por nuestro pueblo y decidiésemos hacer un encuentro», concretan los vecinos. En la actualidad siguen vivas 78 personas nacidas en Cenera, de las cuales 33 residen en Aguilar de Campoo, el resto acudirá desde diversos puntos de la geografía nacional para demostrar que Cenera sigue viva en los corazones de sus vecinos.

Reportaje publicado en "Diario Palentino" el 1 de Junio de 2014.
Marta Redondo es periodista,  corresponsal del "Diario Palentino" en Aguilar de Campoo.


De la sección de la autora en "Curiosón": "Una mirada al pasado" @MRedondo2015

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Pueblos bajo los pantanos



Según recoge Froilán de Lózar en su libro "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería", su historia, sus pueblos y sus gentes (7), a la localidad se la cita como "Bañes" en el Cartulario de Liéba­na en 1001. En 1118 aparece en la documentación de Alfonso VIII como la villa de "Bannes" y en el Becerro de las Presentaciones de León es "Vanes". Algunos autores, como Roberto Gordaliza y José María Canal, creen que Vañes puede ser una palabra prerromana relacionada con ibai (río), siendo entonces ibai-ni-aitz, lo que se traduciría por "el lugar de la peña del rio", una peña que existía al lado del Pisuerga en el antiguo emplazamiento de la población.

Pascual Madoz, por su parte, señala a mediados del siglo XIX que la localidad per­tenecía al partido judicial de Cervera y a la Diócesis de León. Describe que la antigua población, que posteriormente fue trasladada al lugar en el que se encuentra en nuestros días, estaba a orillas del río Pisuerga y contaba con un clima sano, ya que "no se conocían más enfermedades comunes que los catarros". En ella moraban 104 almas repartidas en una veintena de hogares. Según el censo de población de 1877 del Gobierno Civil, Vañes era cabecera de un Ayuntamiento que incluía varios pueblos y que sumaba 599 vecinos. Tenía el edificio del Ayuntamiento, una escuela a la que por aquel entonces asistían 25 niños y una iglesia parroquial dedicada a San Salvador. Además, contaba con la ermita de Santa Lucía, situada a cien pasos al Este del pueblo. Detalla también Madoz que allí había varias fuentes de exquisitas aguas e innumerables minerales de carbón de piedra. La mayor parte de su terreno era montuoso poblado de robles, hayas y otros arbustos que se aprovechaban para construir cubas y toneles. 

De Lózar afirma que en el pasado siglo Vañes contaba con médico, un negocio de telas que fue trasladado a Urbaneja y dos tien­das de ultramarinos. Tenía además baile, donde se reunían los jóvenes del pueblo y donde tocaba un gaitero asturiano. Un relato que corroboran dos de sus antiguos habitantes, Fidel Ramos y Eutiquio Torres, ambos nacidos en Vañes. Afirman que era un pueblo grande y muy alegre, ya que había mucha mocedad, "sobre todo porque había mucha gente traba­jando en la construcción de los puentes de la zona". Vivieron su niñez en un Vañes que estaba ubicado en la otra orilla del pantano y que en sus últimos tiempos -en los años treinta del pasado siglo- habitaban unas cincuenta personas. Dicen que en el pueblo había tres barrios: La Barriada y los barrios de Arriba y Abajo, dos cantinas, un buen molino y una tienda de ultramarinos, además de maestra y cura. La gente vivía de la ganadería de vacuno y del cultivo de centeno, trigo, patatas, guisantes y cebollas. También gozaba de buenos recursos piscícolas, truchas y cangrejos abundaban en el río Pisuerga, además de cinegéticos, con la caza de liebres y jabalíes. Los domingos y festivos había tiempo para el baile, que se hacía en el edificio de la Casa Concejo, "entonces no había orquestas, se tocaba la pandereta y el tambor".



Marta Redondo Moreno
Editorial Aruz
Colección Historias de la Montaña Palentina
Julio de 2009


(7) De Lózar, Froilán: Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería. Su historia, sus pueblos y sus gentes, Cultura & Comunicación, Palencia, 2008.





De la sección de la autora en "Curiosón".
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El sendero histórico

El ‘GR-1’ es un eje de comunicación que une el Mediterráneo y el Atlántico desde hace siglos. Transita por Salcedillo, Brañosera, Herreruela, Vañes, Cervera, Triollo y Cardaño.




Marta Redondo
Periodista




El Camino de Santiago es sin duda la ruta más conocida de España. Un sendero espiritual y turístico que recibe todos los años a miles de peregrinos que van en busca de Santiago y del fin del antiguo mundo. De igual modo hay otras sendas que no son tan famosas aunque están siendo muy frecuentadas en los últimos años. Para muchos hay un recorrido alternativo todavía muy poco conocido y que coincide en algunos puntos con el Camino de Santiago.

El sendero histórico GR-1 es un camino que ha servido durante siglos como eje de comunicación entre el Mediterráneo y el Atlántico, y que cada vez está ganando más adeptos. Una ruta entre Ampurias (Gerona) y Finisterre (La Coruña) que tiene como objetivo fundamental abrir un corredor que una el mar Mediterráneo con el océano Atlántico.

Recorrido de este a oeste que transita por tierras de Cataluña, Aragón, Navarra, Álava, Burgos, Cantabria, Palencia, León y Galicia. Como pasa por Santiago de Compostela, sirve también para realizar el Camino de Santiago en línea recta.

Dividido en 43 etapas, varias de ellas hacen parada en el norte de nuestra provincia por tres de las comarcas más bellas: La Braña, el Valle de Castillería y la Ruta de los Pantanos, en pleno corazón del Parque Natural de Fuentes Carrionas, Fuente Cobre-Montaña Palentina.

Ancestral ruta que atraviesa toda la Montaña Palentina de este a oeste, entre el Collado de Somahoz en Salcedillo y el Collado de la Cruz Armada en Cardaño de Abajo, generando un eje de paso entre los cuatro valles más importantes: Rubagón, Pisuerga, Ribera y Carrión, recorriendo bosques de roble y haya, ríos, vegas y montañas y contemplando un patrimonio histórico que junto al Románico hace de estos pueblos, rincones de una riqueza cultural única.

La distancia del recorrido por la Montaña Palentina es de 65.500 metros con una duración de 5 jornadas. Los senderos de Gran Recorrido están señalizados mediante unas marcas características consistentes en una raya blanca sobre otra roja y que se suelen pintar sobre troncos de árboles, piedras o muros o sobre soportes específicos. Existen diversas variantes de estas marcas para indicar continuidad, cambio de dirección o dirección equivocada.

Se trata del otro gran camino palentino que todos en algún momento deberían recorrer para disfrutar de los paisajes y la naturaleza, además de su gran patrimonio y paisanaje. 

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Marta Redondo Moreno es licenciada en Ciencias de la Información, especialidad Periodismo -2000- y Máster de Estudios Europeos -2001- por la Universidad Pontificia de Salamanca. También tiene estudios de Ciencias Políticas por la Universidad Nacional a Distancia -UNED-. La periodista palentina, que reside en Aguilar de Campoo, inició su carrera como periodista fuera de su tierra natal en Madrid. En el año 2003 volvió a su tierra para hacerse cargo de la Delegación de Diario Palentino en Aguilar de Campoo. Desde entonces cubre todas las informaciones de la parte oriental de la Montaña Palentina. También ha participado en el libro número tres de la Colección de Historia de la Montaña Palentina con un trabajo sobre los pueblos desaparecidos de los pantanos de Aguilar y Requejada, que inspiran éste trabajo.



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Una mirada al pasado, una serie para Curiosón de Marta Redondo

Marta Redondo Moreno es licenciada en Ciencias de la Información, especialidad Periodismo -2000- y Máster de Estudios Europeos -2001- por la Universidad Pontificia de Salamanca. También tiene estudios de Ciencias Políticas por la Universidad Nacional a Distancia -UNED-. La periodista palentina, que reside en Aguilar de Campoo, inició su carrera como periodista fuera de su tierra natal en Madrid. En el año 2003 volvió a su tierra para hacerse cargo de la Delegación de Diario Palentino en Aguilar de Campoo. Desde entonces cubre todas las informaciones de la parte oriental de la Montaña Palentina. También ha participado en el libro número tres de la Colección de Historia de la Montaña Palentina con un trabajo sobre los pueblos desaparecidos de los pantanos de Aguilar y Requejada.

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