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Los céntimos de Fontaneda

En la correspondencia que mantienen nuestros pueblos con la familia Fontaneda en los albores del pasado siglo, se encuentra también una buena muestra de la historia del comercio en aquellos tiempos.

Froilán de Lózar 


El 25 de abril de 1924, desde Fontaneda se le remite una carta a Don Vicente Llorente, que regentaba en Vañes una tienda de comestibles, anunciándole que ya disponen de jabón “toral” en trozos de 460 grs. Y que la caja de cien se la cederán al precio de cincuenta y siete pesetas. “Mucho celebraré verme favorecido por sus gratos encargos”·
Ese mismo año, desde La Venta Urbaneja, se pide a la empresa les confirmen si tienen treinta sacos de un producto que necesitan, “para telegrafiar a Isidro, el carretero de Cervera, que vaya y se los carguen”.
Ya con anterioridad, en una carta fechada en la Abadía en el mes de Noviembre de 1918, Raimundo Blanco responde a alguna misiva del empresario aguilarense en la que le cita las 890 pesetas recibidas en valores declarados. “Me extraña diga en la suya que le envíe lo antes posible el pedido de alubias; digo esto porque no hay ya alubias en casa y entendí a mi cuñado que no se las podía ceder a usted al mismo precio que las primeras y se las vendió a otro”.
En la misiva se da cuenta de un error “al cargar en la factura, en vez de 16 pesetas, como usted dice, veinte, según lista que tengo yo a la vista”.
Uno lee las cartas, las relee, se detiene sorprendido ante las preocupaciones que los errores de los contables de aquel tiempo provocan en los comerciantes de estos pueblos. No hemos de pasar por alto tampoco el momento que viven aquellas gentes, para quienes unos céntimos reclamados injústamente  –según se desprende por las cartas– tanto daño implicaban.

En Octubre de 1918, Manuel Gómez, de San Salvador de Cantamuda, remite una carta a Fontaneda para recordarle que se le cobran cuatro arrobas y media de fideos y al abrir la caja sólo encuentra media.

En Agosto de 1923, el vecino de Areños, Ceferino Diez, escribe indignado a los hijos de Eugenio Fontaneda: “En este momento recibo la suya por la cual he recibido grandes molestias, por cuanto estoy segurísimo que no le debo cinco céntimos, pues tiene que ser un error muy grande suyo, puesto que hace doce años que no le compro”.

Ya en 1912, a Gregorio Duque, vecino del mismo pueblo, se le venía reclamando una cantidad que según sus cuentas no adeudaba y se le sirvieron dos fanegas de garbanzos un real más caro del precio convenido.

Por esas mismas fechas, al vecino de Camasobres Francisco García le reclaman ocho pesetas, cuando, asegura, no le debe nada y siempre le ha pagado al contado. El hombre parece tan seguro que invita al empresario a que pregunte al público por su criterio, emplazándole para el día de la Feria de Cervera.

Una historia intensa y sorprendente que iremos puliendo y ampliando en sucesivas ediciones.

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"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  Editorial Aruz, 3ª Edic, Julio 2014
Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
Gremio de Editores de Castilla y León, Octubre de 2011

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En el corazón del viejo Camino de Santiago

El Viejo Camino de Santiago, Ruta de la Montaña, es en la actualidad una realidad digna de descubrir, a su paso encontrarás un excelente patrimonio, enmarcado en una portentosa naturaleza. 


En el año 813, un ermitaño, llamado Pelayo, observó una extraña lluvia de estrellas sobre uno de los altozanos del bosque llamado Librodón, en un lugar de Galicia conocido como Solovio, comarca en el que el ermitaño hacía su vida en soledad entregado a Dios. Raudo y veloz el ermitaño fue en busca del obispo Teodomiro -obispo por entonces de la que hoy es la actual localidad de Padrón- para contarle el extraordinario suceso que acaba de acontecer en dicho lugar. Hasta allí se acercó el obispo junto al ermitaño, encontrando para su enorme sorpresa en aquel mítico lugar el sepulcro del Apóstol Santiago.

Desde ese mismo momento tan trascendental para la historia de la cristiandad, el peregrinaje hacia la tumba del Apóstol fue una realidad constante. Una de las rutas más populares, en aquellos albores del peregrinaje a Santiago de Compostela, era la Ruta de la Montaña, hoy conocida como Viejo Camino de Santiago, también como el Camino Olvidado. En nuestra provincia, dicho recorrido transita por las localidades de Aguilar, Cervera, Santibañez, Guardo... Hoy dicha ruta ostenta un excelso patrimonio que es de visita obligada.


Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez




Una serie de Eduardo Gutiérrez para © Curiosón
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Subí al árbol



Cuando en Tierra de Campos hay que subir, o se sube al cielo o se sube al árbol. Ni más, ni menos. Y si la morena del alma subió al cielo y el mozo quiere llorarla, busca el árbol uno, a solas, en tierra de campanarios, y sube. Sobre la rama, en el aire, despegado de la tierra, se siente más en el cielo, junto a ella. Testigo, el viento, que lleva el suspiro a la aldea.

Subí al árbol,
subí al árbol,
hasta la rama más alta,
y allí me puse a llorar
por mi morena del alma.
Gloria en el cielo,
llanto de un alma en la tierra.

Imagen: Ascenso al Mayo en Lores
Del libro "Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".
Froilán de Lózar
Editorial Aruz, 3ª edición, 2014






Felipe Calvo, humanista palentino. 
Ensayos y escritos en "Curiosón".

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Abad ausente, provisor presente (1659)

A las 9 de la mañana del domingo 12 de enero de 1659, en la Sacristía de la Colegiata de San Miguel de Aguilar de Campoo el arcipreste, don Simón de Terán, estaba vestido y preparado para oficiar la celebración de la misa mayor, acompañado por el canónigo don Pedro de Terán y por el licenciado don Pedro Diez de Llantarón, presidente del Cabildo y comisario del Santo Oficio de la Inquisición.Mientras, en la plaza pública de la villa el provisor de la Audicencia Abacial de la Colegiata, don Toribio Rodríguez de Cosío Barreda, se preparaba, escudado por el corregidor, el alcalde mayor de apelaciones de los estados del marqués de Aguilar y varios de sus ministros y alguaciles, para proceder al arresto y prisión de algunos de los prebendados de la Colegial.



De este modo, armados y ayudándose los unos a los otros, entraron en el templo eclesiástico. Allí, con gran alboroto y -poco temor a Dios- y a la inmunidad, fueros y privilegios de la iglesia llegaron hasta el altar mayor y la sacristía donde encontraron, como ya se ha dicho, al arcipreste revestido y saliendo a decir la misa dominical. Una vez dentro, y poniendo en ejecución las órdenes dadas por el provisor, se cometieron ciertos atropellos contra varios prebendados, actuando con furia y enojo y con una violencia poco acorde con esos muros sagrados. Al arcipreste le dieron golpes y le arrastraron de sus vestiduras hasta romperle el alba y la casulla de que estaba revestido, mientras le gritaban todo tipo de improperios. Al presidente del Cabildo, por reprochar a los asaltantes unos comportamientos tan indignos, le dieron muchos golpes y empujones, desgarrándole el manteo y la loba [1] y arrancándole algunos faldillas del jubón, un tratamiento muy similar al otorgado a don Pedro de Terán, al menos en principio. Sin embargo, a este canónigo, tras su resistencia, se le amenazó con las espadas, le sacaron a la iglesia y le acorralaron junto al altar de Santo domingo, donde le agarraron y le llevaron preso a la casa del corregidor primero y a la cárcel pública después, sujetándole a la pared con grilletes.

Ante tales abusos un grupo de prebendados, de los que se hallaban presentes en el Coro de la Colegiata preparados para los oficios, decidió intervenir en defensa de sus compañeros de Cabildo. Esta solidaridad corporativa provocó que el provisor y las autoridades civiles que le acompañaban tratasen con violencia y apresasen a los canónigos Andrés González, Francisco Calderón de la Barca, Juan  Muñoz Ruiz de Amaya, Juan García de Guadiana y Antonio Ruiz de Cabria.
La irreverencia y la injuria cometidas contra estos hombres de la iglesia fue de una enorme magnitud, tan grande que creó un ingente revuelo en la villa de Aguilar, donde difícilmente las conversaciones pudieron girar en torno a cualquier otro aspecto... [2]

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[1] Es un sinónimo de sotana, que utilizaban eclesiásticos y universitarios en sus hábitos.
[2] Archivo Parroquial de San Miguel de Aguilar de Campoo (Pleitos II, doc.28, f.1.

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Alberto Corada (Aguilar de Campoo), es licenciado en Historia por la Universidad de Valladolid, donde realizó el máster Europa y el Mundo Atlántico. Poder, Cultura y Sociedad. Es autor, además de "Un beaterio en la Castilla del siglo XVIII", "Vida y muerte en San Lázaro de Aguilar de Campoo",  "El valle de Gama en el siglo XVIII y "Un enclave de los duques de Alba en la Montaña Palentina" entre otros.

Alberto Corada
Aruz ediciones, 2016
colección de historia montaña palentina


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El románico naciente de San Salvador


La primera vez que visité Nogal de las Huertas, en busca de la que está considerada la primera edificación que marca la senda del románico rural palentino, este bloguero no esperaba encontrar tan emblemático templo en el estado que atestiguan las fotografías que acompañan a esta publicación. Había leído en algún lugar, o eso creo recordar... que sobre dichos restos se iba a acometer algún tipo de restauración, cuanto menos para consolidar algunas de las partes que aún quedan en pie de lo que fuera este antiguo cenobio. Tal vez... me hice excesivas expectativas, pero es lo que hay... y eso que dicho monasterio está en un paraje increíble, a escasos kilómetros de la ilustre localidad de Carrión de los Condes.

Se puede considerar que Nogal de las Huertas se sitúa en el centro provincial. Desde mi pueblo natal, Guardo, se llega fácilmente por la CL-615, en el cruce de la Serna nos incorporaremos a la carretera P-241, dicha carretera nos dejará en Nogal de las Huertas, a escasos minutos de atravesar la Serna y a solo unos dos kilómetros de esta localidad, si no me equivoco. Ya en el pueblo, nos encontraremos la iglesia de San Cristobal, en su interior guarda unos interesantes retablos, que merecen la pena su admiración.


Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez




Una serie de Eduardo Gutiérrez para © Curiosón
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La más bella canción de la naturaleza

La más bella canción de la naturaleza lleva de sub-título este fotogénico y bien construido libro ("Montaña palentina", Aruz ediciones, 2016) del escritor palentino Froilán de Lózar. Para quienes hemos pasado muchas horas en tantos pueblos como él cita en su libro, para quienes tenemos en nuestros mejores sueños escenas de la Montaña palentina, para quienes hemos tenido casa allí y hemos amado por igual amaneceres y atardeceres, este libro es todo un canto, como bien reza el subtítulo.




El libro describe las localidades de la Montaña palentina, incluye una foto especial de cada una de ellas, y una rápida semblanza con toponimia incluida.

Triollo, San Salvador de Cantamuda, Salcedillo, Rebanal de las Llantas, Foldada, Mave, Villanueva de la Torre, Cardaño de Arriba, Camporredondo, Valcobero, Alba de los Cardaños. En fin. Cada nombre tiene una resonancia distinta, una fecha diferente, un verano único e irrepetible en nuestras vidas. A todo ese conjunto que llamamos Montaña palentina le debemos muchos gramos de días felices. Y a veces no encontramos la manera de pagar, quizá por eso escribimos libros, tan entregados a los amores por nuestra Montaña palentina como el de Froilán, quizá por eso volvemos una y otra vez allí con cualquier excusa.

No nos encontramos ni entre quienes quisieran que sólo estuviera atractiva para cuando ellos la visitan, obviando que el vivir en la Montaña palentina requiere mucho de amor por ella para sobrellevar tantas adversidades y ausencias clamorosas (como las de un Hospital, qué menos, o mejores vías de acceso en los crudos inviernos); pero tampoco entre quienes sólo ven posibilidades de rendimiento económico y nada de poesía.

Hay una foto en el libro que me atrapó. Es de un lugar hoy despoblado, Valsurbio, la localidad de la provincia palentina situada a mayor altura, (1500m) y que «nunca dispuso de luz eléctrica ni de un acceso por carretera», pero que en 1842 llegó a tener 94 habitantes. En la foto se ve la espadaña de una iglesia derruida, piedra y ramas de árboles. De Valsurbio, dice el autor, «los más románticos tratan de buscarle una explicación a este lugar que vuelve a la naturaleza, quedando como un recuerdo del paso del hombre». Es cierto. Si nos aseguramos que en el futuro existan románticos, (lo que representa apostar por la conversación, que alienta los sueños y junta a las gentes) sentaremos las bases para que exista esa bella canción llamada Montaña palentina. También escribiendo libros que se atreven a llamarse Montaña palentina. La más bella canción de la Naturaleza.





De la sección del autor en "Curiosón": "Vecinos ilustrados" @Aduriz2016
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135 años de Diario Palentino

Diario Palentino acaba de cumplir 135 años, 135 años que son de todos porque son parte de nosotros, un retrato continuo de los palentinos (y de las palentinas, como diría el cursi) y de nuestra evolución, de nuestros muchos sinsabores y de algunas alegrías, generalmente más escasas. Asomarse a las páginas de nuestro periódico es pasearse diariamente por nuestra geografía, por sus inquietudes y sus vicisitudes.



Tengo el honor de haber puesto mi humildísimo granito de arena en su sección de opinión durante veinte de esos años, viendo cada vez que me acercaba a la redacción cuánto esfuerzo ponen a diario sus profesionales para sacar adelante una de las instituciones locales y provinciales con más solera y más querida por los ciudadanos. Es inevitable hacer llegar mi felicitación por el cumpleaños a todos los amigos que allí dejé.

Con su trabajo, en ese retrato continuo de Palencia que decía al inicio, uno contempla la belleza de nuestra provincia, de norte a sur, y el esfuerzo cotidiano por salir delante de los ciudadanos, que a veces tiene más de ejercicio de supervivencia que de vivencia. Cuando llegan estas épocas del año a mí me entran unas ganas enormes de alabar las bellezas de los pueblos del norte, de esa recóndita montaña palentina, tal vez porque para meseta ya tuve bastante en mi infancia y juventud. Durante un instante siento ansias de mudarme a Brañosera, a La Pernía, a Valdivia…

Pero se me pasan enseguida, vivir allí es para súper héroes hechos de una madera especial, con unas dificultades especialmente grandes, para héroes, ya digo. La nuestra es una provincia de llegar, ver y escapar. Es bellísima, pero las distancias, las carreteras, los servicios, los hospitales, supermercados, tiendas, todo eso que llamamos calidad de vida, quedan muy lejos. Estamos configurando nuestra provincia en el vacío, así que enseguida se me pasan esas ganas y simplemente me las aguanto hasta la siguiente escapada. Eso, estamos haciendo una provincia de escapada, de “tente mientras cobro”, de oración del funcionario: “Señor, que aguante sin romperse hasta el próximo turno”.

Y eso que la actividad parece frenética a pesar de que la primavera es solo un solemne recuerdo y un etéreo deseo y las heladas ya han empezado a dejarnos su hosco saludo matutino. En las páginas de Diario Palentino uno no deja de encontrarse con maratones, jazz, encuentros de vehículos clásicos, celebraciones, inversiones… la vida, en definitiva, que sale a nuestro paso cada día.

Y sin embargo Palencia se muere, como todo el interior de España. No, amigos oyentes, no voy a volver a machacar sus estimados oídos con esta cantinela de la despoblación ya repetida otras veces, aunque sigue siendo dolorosamente verdad. Hoy, sin embargo, quiero resaltar el reverso de esta moneda, cómo otros, mucho más ricos que nosotros, más prósperos, más habitados, más industrializados, con futuro, con vida, reclaman del Estado más dinero, más inversiones, más actuaciones, más implicaciones, más compromisos. Los más ricos, quieren más, lloran más y encima nos insultan, nos amenazan y nos desprecian… y con la colaboración de políticos, suyos y nuestros, a los que no voy a calificar porque quiero salir de casa tranquilamente, lo van a conseguir.

Todo lo que se les ha dado hasta ahora no es suficiente, todo lo que se les ha dado hasta ahora ha impulsado su crecimiento e impedido el nuestro, todo lo que se les ha dado hasta ahora ha asegurado su progreso y limitado el nuestro. A pesar de lo cual hay entre nosotros mismos partidos políticos empeñados en que los pobres no somos justos con los ricos, en que los siervos no somos solidarios con los amos, en que los que han tenido que emigrar, castellanos como nosotros, por ejemplo, imponen su cultura por la fuerza. Como las neuronas se me están alborotando lo dejo ahí, señores, ustedes verán.

135 años representan muchos miles de fotografías, informaciones, análisis de Palencia hechos cotidianamente, es una minuciosa descripción de nuestros avatares a caballo de dos siglos, un retrato detallado de nuestra evolución. Enhorabuena a ese enorme equipo de profesionales que día a día nos lleva a casa todo cuanto sucede del Peñalabra al Cerrato.






Cuaderno de Pedro de Hoyos
Ver todos los artículos de esta serie en su cuaderno: "Es Palencia; es Castilla, oiga
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Evidencias de época romana en la montaña palentina

Siempre que se habla de yacimientos romanos en la montaña palentina nos acordamos de los impresionantes mosaicos conservados en la villa romana de La Olmeda (Pedrosa de la Vega). Sin lugar a dudas, es el principal yacimiento de época romana documentado y conservado en la provincia, aunque no es el único: la villa Possidica (Dueñas), La Tejada (Quintanilla de la Cueza) o Pisoraca (Herrera de Pisuerga), entre otros muchos ejemplos, son muestras claras del control romano de este territorio.



La aparente escasez de restos de época romana en el norte de la provincia contrasta con los numerosos asentamientos que se documentan en el centro y en el sur de Palencia, al tratarse de un entorno más favorable para los cultivos agrícolas. Sin embargo, las evidencias de Roma en el norte son más numerosas de lo que podíamos pensar en un principio, si bien la mayoría de los hallazgos se han producido de forma casual o como consecuencia de la realización del inventario arqueológico de la provincia, siendo muy pocos los yacimientos en los que se han efectuado excavaciones.
De esta manera, hay documentados una serie de yacimientos considerados como asentamientos rurales, sin que sepamos con precisión si se trata de villas, vicus, u otro tipo de establecimiento (ya sean alto imperiales y/o bajo imperiales); al menos cuatro campamentos militares (asociados a la conquista del territorio); una posible, aunque muy dudosa villa romana (Valsadornín); y una serie de los restos dispersos (miliarios, epígrafes, puentes, calzadas, evidencias de actividades mineras, tesorillo... etc), que nos indican una ocupación del territorio mayor de la que podía aventurarse en un principio.

La mayoría de los vestigios de época romana se localizan en el entorno de Aguilar de Campoo, algo que no debe extrañar debido a la posición estratégica de esta población como paso natural hacia Cantabria.


Jaime Gutiérrez, natural de Saldaña, es doctor en Historia por la Universidad de Valladolid, con una tesis acerca de una variedad de cerámica romana, denominada Terra Sigillata Hispánica Tardía, recuperada en la villa romana de La Olmeda. 



Jaime Gutiérrez Pérez
Aruz ediciones, 20136
colección de historia montaña palentina


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Historia de la minería del carbón en el valle de Redondo

Las explotaciones de carbón existentes en la Montaña Palentina muestran un amplio abanico de tipologías. A lo largo de nuestra historia podemos encontrar algunas minas vinculadas a grandes compañías. como las de Barruelo y Vallejo de Orbó. En un nivel intermedio aparecen otra serie de empresas de cierta entidad y con una dilatada historia, como las de San Cebrián de Mudá, Felipe Villanueva en Cervera, San Claudio en Castrejón, la Cántabro-Bilbaína en Santibáñez, San Luis en Guardo o Antracitas de Velilla. 





Finalmente, compitiendo en clara desventaja con todas las anteriores, se desarrollan pequeños focos mineros, con escaso capital, enclavados normalmente en lugares de difícil acceso y que no cuentan con adecuadas vías de comunicación. Debido a estas limitaciones, son minas que no pueden acceder a los mercados  en las mismas condiciones que las otras compañías. Por este motivo, sólo darán beneficios cuando los precios del carbón sean elevados y al haber y al haber una gran demanda de mineral.

Este artículo supone una aproximación a la historia de este último tipo de explotaciones y permite comprobar su evolución en paralelo a las oscilaciones de los mercados carboneros, alternando periodos de laboreo y cierta producción con otros de total abandono. En general, son explotaciones de poca envergadura, que cambian de manos en numerosas ocasiones y tienen un escaso peso en el contexto general de la minería nacional. Sin embargo, para la vida diaria de las familias de los valles de nuestra montaña son de vital importancia, pues permiten completar los ingresos de su economía, basada en la ganadería de subsistencia.

Hemos querido analizar la evolución de las minas ubicadas en el valle de los Redondos, en la cabecera de la cuenca carbonífera del Pisuerga, como ejemplo de este tipo de minería de escasas relevancia económica y que nunca sale en los libros de historia.  Más allá de sus limitadas dimensiones, creemos que deben ser estudiadas como una pieza fundamental en la evolución de la sociedad de la comarca durante más de un siglo.

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Fernando Cuevas Ruiz, natural de Barruelo de Santullán, licenciado en Geografia e Historia por la Universidad de Salamanca, uno de los mayores expertos de la minería en la provincia.
Juan Maestro, profesor de educación secundaria, autor de la serie Paseos por la Tecnología Popular, publicados en "Diario de León".






Fernando Cuevas y Juan Maestro
Aruz ediciones, 2016
colección de historia montaña palentina




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Monasterio de Santa Cruz de la Zarza


Llegar a Ribas de Campos desde la capital de la provincia de Palencia es realmente fácil, de verdad, no es necesario ningún artilugio tipo "gps" que te vaya amenizando el trayecto, como si de guía turístico del viajero se tratara, para llegar a este emblemático lugar de la Tierra de Campos Palentina. Simplemente, hay que tomar la carretera nacional 611, dirección a Santander, dejando a un lado la autovía de la Meseta, y dirigirse por una serie y curiosas rotondas, que te llevan directamente a Fuentes de Valdepero, siguiendo en dirección a la población de Monzón de Campos. Allí, en Monzón, a escasos tres kilómetros, tomaremos la provincial 984, que nos lleva directamente a Ribas de Campos.

Pero ¡ojo!, a escasos tres kilómetros, como apareciendo de la nada, salta la primera sorpresa. A tu izquierda, dentro de una finca particular dedicada al negocio de la vaquería, observas, ¡atónito!, una espectacular iglesia, que en la lejanía ya parece ostentar un marcado estilo del tardo-románico con toques de transición al gótico más palentino, tristemente abandonada. Además, nada más apearte del coche, percibirás el olor característico que desprenden dichos animales, que no deja lugar a dudas del sitio en el que te encuentras ni de la actividad mercantil a la que se dedican los moradores y dueños de dicha finca.

Mi asombro fue de tal magnitud ante tan espectacular cenobio, que no pude más que dirigirme hacía la hermosa iglesia... y fotografiarla... lo que se puede. El estado en que se encuentra es lamentable, pero igual de lamentable es que no encuentres a nadie por los alrededores que me ofrezca alguna referencia sobre la soberbia iglesia en cuestión. Mi primera intención, mientras imagino tiempos pasados mejores del lugar, seguramente antes de que sucumbiera al paso del tiempo dicha incomensurable belleza de Tierra de Campos, es recurrir a mi móvil, tecleando en el buscador de Internet: "Finca Santa Cruz de Ribas de Campos" -como así la denomina el letrero ubicado a la entrada de la finca-, y al poco, ahí están, lentas... muy lentas, pues parece que la tecnología también abandonó el lugar, pero ahí están... las pocas referencias que aparecen en la red sobre este monasterio abandonado.

Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez




Una serie de Eduardo Gutiérrez para © Curiosón
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La consagración de un friso

En un reducido agreste peñón, bajo el que corre un manantial, se alza un templo mágico y de especial descanso para el espíritu. Joya humilde del románico palentino, el templo de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, es un itinerario iniciático donde la roca, palabra divina solidificada y sobreedificada por el hombre, transmite todas las fuerzas telúricas y la energía de la creación.



Sus figuras talladas en la portada, pese al paso del tiempo, contienen una estética espiritual y un plasmado reflejo de su tiempo, difícilmente igualables.

Parte de su friso, ejemplo de lo difícil de dar un significado definitivo a la representación escultórica románica, es el que más problemas de interpretación ha creado a los especialistas y expertos.


Se debe al insigne Miguel Ángel García Guinea el primer intento en describirlo: “la primera lleva una especie de bastón sobre el pecho que sostiene con ambas manos, la segunda con instrumento de música, la tercera porta algo parecido a una maza, la cuarta con un violín sobre las rodillas, la quinta con bastón en idéntica postura al primero, la sexta con la mano derecha en actitud de bendecir y la izquierda con un objeto en las rodillas que pudiera ser un libro, la séptima con una especie de columna a la izquierda, y la octava, muy confusa, quizás con otra”.

Por su parte Jesús Herrera Marcos, aprovechando la advocación del templo, considera que estamos ante una representación de los “Ocho modos gregorianos” referidos a los músicos que caen bajo el patronazgo de la titular, Santa Cecilia. Según este autor, cada personaje con su instrumento simbolizaría: “la bienaventurazada de los santos del cielo, la oración, las almas piadosas, los dones del Espíritu Santo, la alabanza de los Santos a Dios, la tranquilidad del espíritu justo y por último el orden cósmico resultante de todo lo anterior, representado generalmente por un personaje portando una gran vara a modo de batuta, que establece el ritmo musical”.

No sería, sin embargo, hasta el trabajo de José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta, cuando se estableciera la teoría más consolidada y vigente en la actual aceptación de que estamos ante los restos de un mensario: “Sobre el friso de la parte derecha de la portada vemos un grupo de nueve personajes en actitudes diversas cuya identificación resulta sumamente compleja, tanto por lo complicado de la composición como por lo desgastado del relieve. En algunos parece clara la referencia a actividades agrícolas, como en el caso del primero de ellos, que porta una especie de mayal. El siguiente sujeta un calderillo o cestillo y un objeto cortante, posible referencia a labores de vendimia, mientras su compañero maneja un objeto oblongo que se pudiera interpretar como un personaje vertiendo el vino de un odre al barrilillo, como en la portada de Beleña de Sorbe (Guadalajara). Mayor dificultad ofrecen los dos siguientes personajes, el primero removiendo en una especie de escudilla y el segundo sosteniendo un objeto alargado. El personaje de su derecha, acompañado de otra figura de reducidas dimensiones y muy perdida, aparece ante una mesa repleta de manjares realizando un gesto de bendición con su diestra (índice y corazón extendidos). Concluyen la escena dos figuras, separadas por una especie de columna, la extrema tocada con capirote y en actitud de calentarse. El conjunto de personajes, salvo el de menor tamaño junto al comensal, forman un grupo coherente, todos vestidos con túnica a excepción del rústico tocado con capucha, quien porta un sayón. El canon de las figuras es algo achaparrado y se presentan bien descalzos bien con puntiagudos calzados. Si las atribuciones avanzadas se confirmasen estaríamos aquí ante un fragmentario mensario, del tipo del citado en Beleña de Sorbe”, tesis que es apoyada y compartida por Cristina Párbole quien defiende la tesis de un mensario o menologio inacabado donde faltarían los meses de marzo, abril y mayo, en el que Julio sería el personaje situado más a la izquierda que porta un báculo o cetro, mientras que Agosto lleva una cesta, haciendo referencia a la tarea de desgranar el trigo, Septiembre el personaje vertiendo vino en un tonel, Octubre representado con un recipiente entre sus manos removiendo el contenido del recipiente, Noviembre portando de nuevo un cetro relacionándolo con la matanza del cerdo, y Diciembre ( el más fácil de identificar, a juicio de Cristina) el llamado “banquete de la Navidad” con la mesa donde están dispuestos los productos que se han ido recolectando durante el año, mientras que un sirviente en un estrato menor lleva algo en las manos y se dispone a servir la mesa, al tiempo que el señor aparece con el dedo índice y corazón levantado en actitud de bendecirla.

Conocemos otras teorías que, desapegándose de la tesis comúnmente aceptada, la del mensario incompleto, entienden que se trataría de un apostolario mutilado apoyándose, quizá, en la figura que porta las llaves y que relacionarían con la de su acompañante lateral sin tener en cuenta que ninguna de las figuras del friso están provistas de nimbo ni de atributos clásicos apostólicos ni reparar en que mayoritariamente van calzados, cuestiones todas ellas que repugnan la más elemental interpretación en la simbología y mensaje románico.

Con la modestia y humildad de quienes no somos expertos ni especialistas sino profundos amantes y estudiosos de este Arte sacro, hemos decidido abordar la interpretación de esta parte del singular friso del templo románico de Santa Cecilia de Vallespinoso que, para nosotros, contiene la peculiaridad exclusiva de ser la única representación pétrea, el único documento esculpido, de la ceremonia ritual de DEDICACIÓN O CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO ROMÁNICO.

Ya el paganismo conocía la dedicación de un templo, de un altar, de un teatro o de una ciudad. No en vano en el 11 de mayo del 330 se celebró con fastos la dedicación de Constantinopla. El rito comportaba siempre procesiones con aspersiones de agua lustral, oraciones y ofrecimiento de sacrificios. También el Antiguo Testamento conocía la dedicación de altares (Núm. 7, 10-11) y templos ( 1 Re 8, 1-66 y Esd 6, 15-18), pero no será hasta la Edad Media cuando la liturgia cristiana de la encenia o inauguración ( Jn 10,22), es decir la "dedicación" del templo, pretenderá enriquecer su simbolismo tomando el sustrato bíblico.

El desarrollo de la celebración de la "dedicación" o consagración de un templo románico era una ceremonia litúrgica de las de mayor importancia que podían efectuarse. Perfectamente codificada en textos pontificales y ordines diversos, tenía tasados unos ritos iniciáticos, verdadero juego litúrgico fruto de la simbología medieval y revelador de una teología concreta, que comenzaban con una entrada procesional al templo. Todos se detienen en el umbral para que los representantes de quienes han colaborado a la construcción, el/los comitentes, lo entreguen al pastor del nuevo templo para que abra sus puertas.



El nuevo pastor, accediendo con las llaves al templo invitará al pueblo a entrar mientras se canta el Salmo 23.


Finalmente, se abre la puerta y, entonces, un celebrante descalzo (" ¿ Deseas encontrar limpia la basílica?, pues no ensucies tu alma con el pecado"...) ilumina festivamente el templo (" Si deseas que esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en las tinieblas y brille en nosotros la luz de las buenas obras...", Cesáreo de Arlés) como signo de gozo mientras se entona el cántico de Tobías ( Tob. 13,10-17), al tiempo que se procede a la bendición del agua gregoriana ( agua, sal, ceniza y vino) para la lustración del altar y todo el edificio rociándolo con el hisopo ( Ordo XLII,6) siguiendo el texto de Sugero, abad de San Denis ( 1.114) (" Señor, mediante la unción del santo crisma, tu has unido lo material a lo inmaterial..."), mientras que, acorde a la tradición del siglo IV establecida por San Ambrosio, un presbítero  trasladará, en una patena, las reliquias de la santa mártir para ser entregadas al celebrante.


Celebrantes componentes del séquito portando antorcha - pies descalzos-, 
hisopo con unción crismal y urna relicaria- también descalzo-.

 Finaliza el cortejo con los celebrantes portadores del sello - monosandálico en señal de consumación del acto jurídico de toma de posesión o propiedad- y rollo del Acta fundacional.


Uno de los momentos más relevantes del rito era la de la deposición de tecas conteniendo reliquias de los Santos junto con porciones del cuerpo del Señor (hostias) en un reconditorio o sepulcro ubicado en el interior o bajo la propia ara del altar ( lipsanoteca).


( Obsérvese cómo la figura pequeña del acólito, vierte sobre el punto central bajo el ara sobre la que aparecen labradas porciones de hostias, el contenido de un recipiente, al tiempo que el celebrante, con mano alzada, efectúa el rito de bendición ante la mirada de la única figura encapuchada o cabeza cubierta - lo que evidencia su carácter de fémina- y el señor que, ricamente ataviado, permanece sentado en señal de su carácter de benefactor o comitente).

Esta fórmula del ritual de consagración denominada " pro codendis reliquiis", se encuentra ya contenida en el  Liber diurnus papal datado en el siglo VI y en el Ordo romano XLVII del siglo VIII observando la costumbre instituida por San Ambrosio cuando al descubrir los restos de los santos Gervasio y Protasio ( año 386) las colocó en el altar de la basílica de Milán en un gesto simbólico de que las víctimas triunfantes tuvieran un lugar allí donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia: "sobre el altar, aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión".

En la íntima convicción de haber desvelado la exclusiva representación pétrea de la única encenia o consagración de un templo románico español, alentamos a la puesta en valor y conservación de este singular friso del templo de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, testigo único y fiel lenguaje del alma de las piedras.

Bibliografía

* Miguel Ángel García Guinea.
*Jesús Herrera Marcos.
* José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta. Enciclopedia del Románico.
* Cristina Párbole. Mensario al detalle.La Huella Románica.
* Muros consagrados. El entorno litúrgico medieval de la lipsanoteca de Bagüés Gloria Fernández Somoza Universidad Ramón Llull.
* Apologética católica, " Dando razón de nuestra Esperanza", Febrero 2015
* Dedicación de Iglesias y altares, NLD.



Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".


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La Enseñanza Primaria durante la Segunda República en la Montaña Palentina (1931-1936)

El incremento de publicaciones y estudios relativos a la Segunda República española, y más concretamente a las prácticas educativas llevadas a cabo en dicho periodo, ha puesto de manifiesto en los últimos años el interés de un amplio público por conocer en profundidad este proceso histórico. Estudiar estos años resulta complejo y no está exento de dificultades, derivadas de los procesos depuradores iniciados tras el estallido de la Guerra Civil y que continuaron una vez terminada esta. El inicio de la contienda conllevó la destrucción de numerosos documentos y expedientes que hoy nos priva de conocer múltiples detalles y datos, que sin duda completarían el panorama general de lo acaecido desde el 14 de abril de 1931 hasta el 19 de julio de 1936.




El objetivo de este trabajo es analizar el impacto que la nueva política republicana produjo en el norte de la provincia de Palencia, ciñéndonos a los municipios que componen la montaña.

Los Municipios de la  Montaña Palentina tienen una serie de características físicas, sociales y económicas, que determinan unas particulares condiciones de vida y que se reflejan en la Enseñanza Primaria y en las distintas iniciativas culturales. A lo largo de estas páginas veremos las principales actuaciones que en materia de Enseñanza Primaria se llevaron a cabo persiguiendo, entreo otros fines, erradicar los índices de analfabetismo.

La Montaña Palentina es una comarca natural ubicada en el extremo septentrional de la provincia de Palencia e integrada por 19 municipios municipales. Se trata de una tierra singular donde el pasiaje montañoso y el clima, sin olvidar la impronta humana, adquieren una personalidad propia. A finales del siglo XIX empiezan a forjarse las primeras explotaciones mineras que suponen un importante desarrollo económico y social. La implantación y la consolidación de la industria  minera trae nuevas formas de relaciones laborales...



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María Dolores Pastor Mulero, natural de Valladolid, es licenciada en Psicopedagogía por la Universidad de Valladolid. Su investigación se ha centrado en la historia de la Educación, de cuya tesis doctoral forma parte el presente trabajo.



M Dolores Pastor
Aruz ediciones, 2016
colección de historia montaña palentina




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Camino de Las Tuerces


Las Tuerces y el Cañón de la Horadada siguen siendo un gran reclamo turístico del Norte de la provincia. Así se demostró una vez más el 14 de mayo de 2013 con la celebración del Geolodía, una actividad con la que se pretendía acercar a la sociedad tanto la geología como la profesión del geólogo.



Una excursión por el complejo kárstico y el entorno del río Pisuerga, organizada por la Asociación Argeol (Reserva Geológica de Las Loras), en colaboración con la Sociedad Geológica de España, que reunió a unas 120 personas.



La ruta comenzó en la localidad de Mave y se dirigió hacia el espectacular Cañón de la Horadada. Una excursión de 6 kilómetros en la que participaron personas de todas las edades procedentes de la comarca de Aguilar de Campoo, además de Palencia, Burgos, Cantabria, Asturias y León. «La ruta la hicimos en grupos y pidiendo a los participantes que tuviesen especial cuidado ya que íbamos a recorrer un entorno natural protegido», señala una de las guías Karmah Salman.




Durante el recorrido fueron explicando a los excursionistas aspectos muy curiosos que algunos desconocían, como las explotaciones de lignito que existieron en la zona, cómo se crearon Las Loras, todas las alteraciones que se han producido con el paso de los años en el macizo calizo, la erosión realizada por el río Pisuerga, etc.



El itinerario les llevó hasta Villaescusa, donde efectuaron una pequeña parada en su teleclub. Posteriormente ascendieron a Las Tuerces para ver las bellas formaciones producto de la erosión. Allí se les habló sobre la historia geológica, los fósiles y la interesante fauna y flora de la zona.


Reportaje: José Luis Estalayo
Ver más temas relacionados en nuestro blog Orígenes.



De la sección de la autora en "Curiosón": "Una mirada al pasado" @MRedondo2016

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La peste del estaño




Pregón para escuchar un concierto grabado


He aquí la huella de don Antonio grabada, por arte de la ciencia, sobre un plástico; huella que, por arte inverso, nos permite revivir el pasado y recrearnos en sonidos y vivencias. Se me ha honrado con la presentación de este disco, especie de torta quemada que resulta ser -ya lo veréis- un manjar recién salido de cualquier hornera, con delicioso sabor palentino. Yo he aceptado complaciente, no sólo por atender el deseo de mis queridos amigos los Guzmán Rubio, sino por reducir mi deuda de palentino y de vecino.

Soy uno de los pocos alumnos sin provecho de la Academia de Música que fundara don Antonio; que fue, por cierto, una de sus obras maestras, tanto por su concepción como por su realización. Sin embargo, paradójicamente, me considero uno de los más entusiastas admiradores de aquel maestro; acaso porque, como muchos de vosotros sabéis, mis vivencias infantiles tienen música de Banda al fondo. Lo cierto es que crecí entre la admiración y en respeto hacia él, que ahora se vuelve gratitud de palentino. De aquí la complacencia: me complace dejar constancia de la impresión perdurable que en  mí dejó la personalidad humana y musical de don Antonio cuando pude contemplar su vida y su muerte desde la distancia de la edad y desde la proximidad del tiempo; y dejar constancia, también, de la gratitud que, como palentino, repito, le debo por su obra, una parte muy pequeña de la cual vais a escuchar.

Don Antonio perteneció a una de aquellas generaciones que buscaban la igualdad de oportunidades, no esperaban a que se las dieran. Para venir a Palencia como director de la Banda, buscó la oportunidad en oposición con once aspirantes más que terminaron felicitándole, reconociendo que aquella era la oportunidad del extremeño. Compuso la marcha prevista que, acaso por presentimiento, tituló "Hacia el triunfo"; la instrumentó para banda de cuarenta profesores; la transcribió de piano y orquesta; explicó las lecciones teórico-prácticas a dos educandos (clarinete y metal); y dirigió una obra a primera vista, y la marcha copuesta con el primer ejercicio. Así se calificó como Director indiscutible de nuestra Banda. Era el 7 de agosto de 1924.

Pero antes había dejado atrás unos años mozos entre sinsabores, privaciones y alguna austera suculencia. Los años habían ido quedando atrás, pero su talante se afirmaba, y su música, su patrimonio -que no su capital- se enriquecía hasta sumar, al morir, 236 obras. Fue un permanente insatisfecho consigo mismo, por eso creó y creó, buscando mejorar, a la vez que crecía su enorme respeto por los grandes maestros. Valentín Bleye diría, comentando su muerte, que era un supersticioso de su responsabilidad artística". Aquella superstición le llevó, a veces, a fragilizar sus propias obras humanas y artísticas; como ocurrió con la Coral que no resistió la disciplina que la impuso y con la que alcanzó éxitos apoteósicos. La Coral -su Coral- fue un instrumento para su arte, un órgano en su cabeza, un desafío para su magisterio; mientras técnica y humanamente le siguieron los coralistas, se produjeron los fenómenos difícilmente repetibles de sus actuaciones, acogidas con entusiasmo popular incontenible en Burgos, León, Torrelavega... y hasta en Valladolid. Pero cuando se rompió aquella disciplina, acaso por fatiga, la Coral enmudeció o cantó en falsete. El fenómeno del enmudecimiento de aquel órgano coral tiene también una interpretación metalúrgica que quiero aportar, contando con vuestra comprensión para mi oficio: los tubos de los órganos de verdad son, como sabéis, de estaño, metal que, cuando la temperatura baja, experimenta una transformación interna con cambio de volumen  y de forma que lleva a su desintegración; naturalmente, ya no vibra.

El fenómeno se conoce como "peste del estaño". Se puede pensar que en ese órgano metafórico que fue la Coral, pudiera haber descendido la temperatura cordial por un  fenómeno sociológico, acientífico, mucho más difícil de entender, y, también por ello, dejase de vibrar. Dejémoslo así, fue otra peste. Pero, ¿por qué se apestarán las mejores obras humanas? Pues... por eso, por eso que estáis pensando.





Felipe Calvo, humanista palentino. 
Ensayos y escritos en "Curiosón".

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Montoto, una joya entre la meseta y la montaña



Unos kilómetros antes de empezar la remontada con destino a las altas cumbres que emergen del norte provincial, en la Montaña Palentina, y en pleno corazón de la comarca de la Ojeda, sobre una bella loma que hace honor a su nombre, encontrarás la localidad de Montoto. Su iglesia, advocada a San Esteban, fue construida en las épocas más románicas de un exuberante arquitectónico siglo XII, eleva su estilo románico a las más altas cotas provinciales, ensalzando el genuino estilismo rural imperante en aquellas épocas. Es claro ejemplo de lo que el historiador Miguel Ángel García Guinea denominó iglesia de concejo, aunque poco quede hoy de su traza original.

El tiempo... se ha encargado de atestiguar diferentes modificaciones, realizadas a lo largo de su ya larga, épica y emocionante historia. En el aspecto pura y técnicamente románico, hay que destacar su ábside, muy al estilo de los que lucen las diferentes iglesias de su entorno vecino, y aunque su típica estructura románica hoy sucumba encerrada sobre el cementerio contiguo, no le resta ni un ápice de interés al elegante elemento, propio y característico de este estilo constructivo. También su portada, atrincherada bajo un sobrio atrio que la protege del crudo clima invernal, aún guarda celosa su mejor cantería, extraída de su rocosa cima muchos siglos atrás.

Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez




Una serie de Eduardo Gutiérrez para © Curiosón
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Las Edades del Hombre en Aguilar de Campoo

Reconozco que soy de natural pesimista. Que a la hora de mirar el vaso casi siempre lo suelo ver medio vacío. Ya saben, a lo peor solo soy un optimista bien informado. Así que aunque les confieso que no tenemos remedio ni solución y que el cielo está a punto de derrumbarse sobre nuestras cabezas también les confieso que de vez en cuando una lucecita se enciende en el horizonte y nos sirve de estímulo optimista. Es el caso, acaba de ocurrir.



Naturalmente me refiero a Aguilar de Campoo y su designación como sede de las Edades del hombre para dentro de dos años. Como les he dicho más de una vez Palencia es lo mejor que podía ocurrirme en la vida, pero Aguilar es también lo mejor que podía ocurrirle a Palencia. Confieso mi enamoramiento por el norte de nuestra provincia y mi deseo de cometer bigamia si me fuera posible y desposarme con Cervera y con Aguilar al mismo tiempo.

La crónica diaria de la provincia de Palencia es, casi, la crónica de un vacío humano y económico fuera de la capital. Por eso, amigo Julio César, admiro tanto tu labor en este programa, siempre retratando lo mejor que entre nosotros ocurre, ensalzando las labores de esa galaxia de pueblecitos imposibles extendidos por toda la geografía provincial. Pero en contradicción con ese vacío hay que resaltar la importancia de algunos núcleos capitales en la mitad norte, que sustentan la población, la actividad económica y cultural. Cervera y Aguilar, no, no solo ellos, son la prueba palpable de que la vida es posible fuera de la capital.

Que ahora hayamos tenido la suerte de que Aguilar haya sido designada para este importante acontecimiento es algo que hay que aprovechar. Ya, sí, es cierto, no solo es suerte, lo sé, lo sé. Detrás de esa suerte está el trabajo de las autoridades locales y provinciales (y ustedes son testigos de que no acostumbro a ceder al comentario tontamente laudatorio) y la existencia de un pasado rico y glorioso del que afortunadamente hemos sabido conservar suficientes testimonios en piedra y arte. Aquellos fuimos nosotros, los de los capiteles instructivos, los de las espadañas imposibles, los de las arquivoltas sabias, los de la fe y oración hechas piedra e historia. (Aquí mi pecho pediría incluir un comentario pesimista respecto al futuro de quienes tenemos tan brillante pasado, pero hoy me lo voy a callar, ustedes perdonen).

Y ese brillante pasado, esa infinidad de joyas deslavazadas, desperdigadas allá y acullá, aisladas en medio del vacío montañés, deben formar parte de nuestras “Edades”. No me refiero solo a que estén presentes físicamente en la exposición, tal imagen, tal cuadro, tal retablo. Esta es una ocasión única para encadenar, casi físicamente, los eslabones de tanta belleza. Los arcos torales, los frescos románicos o góticos, los canecillos, los pantocrátores, no se pueden trasladar a Aguilar. Ni tampoco la carretera de los pantanos, ni Piedrasluengas ni el Valle Escondido. Ni Fuente Cobre ni el Espigüete. Habrá entonces que trasladar a los visitantes. Habrá que encadenarlos a nuestras bellezas naturales o artísticas, habrá que someterlos a la dictablanda de nuestras riquezas históricas, habrá que enlazarlos a nuestras tradiciones montañesas. ¿Enlazar? Permítanme digitalizar esta idea: hay crear “links” con los visitantes, “links” que los encaminen a otros atractivos, sean geográficos, gastronómicos o culturales, y ustedes perdonen el barbarismo.

La ocasión es única, pasará mucho tiempo antes de que la belleza palentina vuelva a tener otro escaparate semejante. Somos como una hermosa chavalita universitaria que tiene mucho que enseñar por arriba y por abajo, y llámenme ustedes machista u otra cosa peor, no va a ninguna parte. Hay que crear las infraestructuras, inventar ocasiones si hiciera falta, magnificar ofertas, pero hay que aprovechar que miles de cámaras, miles de ojos, miles de opiniones van a pasar por Aguilar de Campoo. No pueden quedarse solo allí; todo el norte, con su arte, sus montañas, sus valles y sus ríos, debe estar presente y tirar de los visitantes hacia tanta hermosura palentina, que si hasta ahora ha sido casi siempre recóndita, debe pasar a exhibirse desvergonzada e impúdicamente: algo así como Olvido Hormigos, pero honesta y culta.

Palencia es una emoción, Palencia es un museo abierto y tiene muchas bellezas y mucho arte que enseñar. Es la hora de acabar con el recato y la discreción, hay que quitarse los siete velos y mostrar al mundo que la montaña palentina, toda la montaña palentina, es una tierra de ensueño que conocer, en la que vivir y en la que invertir. La ocasión es única, pero también Palencia lo es, y no podemos desperdiciarla. No podemos desperdiciarlas, quiero decir.

Imagen: Curiosón
capitel en Santa Cecilia, de Aguilar de Campóo.






Cuaderno de Pedro de Hoyos
Ver todos los artículos de esta serie en su cuaderno: "Es Palencia; es Castilla, oiga
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Santa María la Blanca


La iglesia de Villalcázar fue declarada Monumento Nacional en 1919. A su vez, está catalogada como BIC (Bien de Interés Cultural), merecidos galardones que ya le van quedando pequeños, pues desde mi humilde opinión esta edificación es de valor incalculable y llamada a ostentar, en un futuro próximo, grandes reconocimientos y nuevos galardones en este aspecto, y si no, al tiempo. A primera vista, nada más aproximarse al pórtico de entrada principal, impresiona la monumental fachada. Este pórtico detalla espectaculares motivos escultóricos sobre el doble friso que corona su puerta de entrada, con la imagen de su Virgen y escenas de la Epifanía, Anunciación y Adoración; en el superior, no falta el labrado del Pantocrátor y Tetramorfos junto con un incompleto Apostolado. La construcción se realizó bajo la dirección de los monjes de la Orden del Temple y con su aporte económico. Se inició a finales del siglo XII, impregnando en sus primeros remates un estilo propio del tardorrománico. Si te fijas con detalle, apreciarás como los canteros encargados de la obra van transicionando y aplican un prematuro gótico al grueso de la edificación, también denominado como protogótico. Su historia se constata de la ingente documentación que aporta la iglesia a estudiosos y expertos en arte del medievo, desgranando gran parte del legado de esta impresionante iglesia.

La soberbia construcción se dilató durante noventa y nueve años, según me aporta el párroco local, don Jesús. Este sacerdote, amablemente y previo pago de entrada, te explica con todo lujo de detalle las excelencias del templo, así como las innumerables vicisitudes acontecidas durante los ochocientos años de existencia de tan magnánimo edificio. Don Jesús, visiblemente emocionado y haciendo honor a su auto encomendada y digna tarea de dar a conocer este impresionante legado patrimonial, centra sus palabras, y a ser posible tu atención, en el apasionante relato que con elocuente entusiasmo narra magistralmente, dedicando las primeras palabras de su explicación a la exaltación que el rey, Alfonso X el Sabio, otorgó a este lugar y a su Virgen en la composición de varias de sus más conocidas Cantigas, las denominadas de Santa María (las Cantigas del rey fueron un premonitorio "reclamo turístico" para Villasirga, camino de peregrinos a día de hoy, convirtiendo este santo edificio en uno de los templos de mayor peregrinación de la ruta jacobina).



Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez





Una serie de Eduardo Gutiérrez para © Curiosón
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NUESTRO PERIÓDICO

Montaña palentina: Belleza y Arte

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