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Simbología arquitectónica V

(1.5)  EL PAVIMENTO. 

Superada la pila, reparo en el pavimento. Unas veces cubierto de losas; otras por pequeñas lajas de piedra; más raramente de mosaicos; mayoritariamente, por humilde, tiene el suelo de tierra apisonada que se cubre con esteras. Y reparo en que mis pies están en contacto directo con el suelo como parte más impura del cuerpo (el pie desnudo del Pantocrátor refiere libertad de cualquier contingencia temporal).


En ocasiones, sobre el pavimento existe trazada, incrustada, tallada o dibujada la representación del Laberinto... . ¿ Permite o impide el acceso?. No todo el mundo puede entrar a determinados lugares. Sólo los “cualificados” podrán recorrerlo. Los otros, se verán impedidos de penetrar o se extraviarán. Es “selectivo”, pues representa la admisión o no a la prueba iniciática e incluso en determinados santuarios y para determinados grupos ( los masones), no es sólo acceso, sino que se erige en la prueba misma del ritual.

También es “peregrinación”, como cuando se trazan en las lajas del suelo de ciertos templos. Hacer el camino del laberinto de Chartres u otras catedrales, sobre todo si se hacía de rodillas, equivalía en la edad Media a hacer la peregrinación a Jerusalén. Aunque se recorría tan solo una distancia de doscientos sesenta metros, este camino duraba una hora si se hacía de rodillas, el tiempo que se tardaba en recorrer a pie una legua, o cuatro kilómetros y medio.

Como “medio de protección táctica y/o ritual”, pues no sólo se utilizará para confundir la entrada a los enemigos humanos, sino contra los influjos psíquicos hostiles en las marchas laberínticas o danzas rituales apotropaicas...

No sólo en Creta sino en la India y Egipto se ha dado el espacio mitológico y simbólico que conocemos como el Laberinto. Herodoto visitó un laberinto, allá por el siglo V a.C, en Egipto, que siglos más tarde describiría Plinio en su Historia Natural. Los laberintos sagrados solían tener un solo camino que lleva a un viaje al interior a través de sus meandros. Son los llamados unicursales, frente a los multicursales, que presentan diversas opciones al caminante, aunque una sola lleva a la solución. También se han encontrados laberintos en los mosaicos de los suelos romanos. En el cristianismo abundan los laberintos pintados en los suelos de las iglesias. El más antiguo conocido es el de la basílica de San Reparado en Orleansville, en Argelia, del siglo IV. En el suelo de la catedral de Chartres hay un laberinto de un solo camino de doce metros de diámetro. Estaba formado por doce anillos concéntricos en los que discurría el camino formando meandros hasta llegar al centro que formaba un rosetón. Otros laberintos se encontraban en los suelos de las catedrales de Amiens, Arras, Auxerre, Bayeaux, Poitiers, Reims y Sens. Pero la mayoría fue suprimida durante el siglo XVIII. El de Chartres lo fue en 1825. Laberintos se encuentran en Italia en Santamaría di Trastavera en Roma en la catedral de Lucca. Los hopos de Norteamérica tenían el laberinto de los siete caminos que se relacionaba con la diosa madre.


Otro tipo de laberintos son los que llevan a callejones sin salida. En la mitología griega, Dédalo arquitecto e inventor construyó el de Creta donde se encerró al minotauro. La lucha contra el minotauro que habita en el Laberinto, se interpreta como la lucha contra el mal en el camino de la vida. Ariadna le entregó el hilo mágico a Dédalo para que pudiera guiarse en el intrincado camino. En la iglesia de San Vitale en Rábena, existe un laberinto multicursal. Se le relaciona con el enigma de la vida, ya que hay que acertar el camino correcto en cada elección.

¿Qué es si no Camino que obliga al hombre a moverse?. Lo que lo arranca de su estatismo. Símbolo de Iniciación. No hay pueblo que no lo haya tenido. Lo tuvo Grecia, Egipto y, también los celtas. Es necesario recorrerlo para renovarse por dentro. Lo importante no es llegar, sino hacerlo; estar en él, vencer las pruebas, decidir en cada encrucijada. Hay que arriesgarse como los antiguos cristianos que sobreviven en ese momento histórico de tinieblas y catacumbas. Hay que atreverse a caminar hacia el Occidente, a lo desconocido, a donde cae el Sol, a donde está la Muerte y lo Desconocido. Allí donde cada cual pierde su nombre de ilusión para reencontrarse con su verdadero ser; donde los Iniciados perdían la vida para ganar Vida... ansiosos del retorno a su patria celeste.


Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

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Toro, la ciudad colegiada.

Internet ofrece innumerables posibilidades, entre algunas de ellas, la posibilidad de conocer lugares sin tan siquiera haber estado presente en el sitio en cuestión. Hubo un tiempo en que este bloguero se dedicaba a viajar a través del Google Earth y por extensión con el Street View. Viajes de salón que, cuanto menos, me permitían explorar lugares a los que difícilmente podría aventurarme a llegar. Pero es verdad que estas posibilidades que ofrecen la nuevas tecnologías no deben suplir en ningún caso la visita a aquellos lugares emblemáticos que tenemos a tiro de piedra y menos aun... si estos son sede de un acontecimiento de primer orden como son las Edades del Hombre.


La verdad que aún tenía en mente la extraordinaria torre cimborrio que luce la Catedral Vieja de Salamanca. Mis años estudiantiles en la capital del Tormes, en los primeros años de los setenta, consiguió, ya de aquellas y casi sin ser consciente, mi conversión en un ferviente amante del románico. La Torre del Gallo, cuya datación se entremezcla con los inicios del gótico -sobre todo en las grandes capitales castellanoleonesas- en aquellos años de mi juventud dejaron en mí una profunda huella, entre otras cuestiones por su extraordinaria belleza.

Pero en honor a la verdad, la ciudad zamorana de Toro había pasado para mí desapercibida. Y eso que había visto innumerables fotografías en Internet de su espectacular colegiata, Santa María la Mayor. Y salvando las minuciosas diferencias, cuando vi en vivo su espectacular cimborrio, ¡cuánto me recordó a la vieja catedral salmantina, qué tanto recorrí por sus aledaños y tantos recuerdos me trae! Fue como un regreso al pasado en el que pude visualizar al mismo tiempo... el espectacular cimborrio de la colegiata de Toro y la bellísima torre cimborrio de la catedral salmantina.


Tengo que reconocer que la ciudad de Toro me sorprendió. Sus calles bien cuidadas, sus monumentos de gran valor patrimonial. El Alcázar, la Colegiata, la iglesia del Santo Sepulcro, la Torre del Reloj... las extraordinarias vistas desde el Paseo del Espolón, desde donde se puede admirar el río Duero y toda su vega, salvada por el Puente Mayor. Pero en esta ocasión mi visita estaba centrada en las Edades del Hombre, con el sobre-título de AQVA, un homenaje en toda regla al agua bendita del Bautismo. Además, me había picado el gusanillo una conversación con Concha, la alcaldesa de Támara de Campos, cuando en una de mis vistas a la impresionante iglesia de Támara esta me indico que una de las piezas que faltaba en uno de sus retablos había partido con destino Toro para destacar entre todo el excepcional arte que allí se iba a exponer: el relieve del Bautismo de San Hipólito, que junto con otras cuatro piezas del arte palentino: una pila de agua bendita de Población de Campos, una naveta de la catedral, un pontifical del Diocesano y un juego de aguamanil proveniente de Ampudia, forman un quinteto digno de admirar en la hoy capital del arte religioso: TORO. Por supuesto, no hay fotos de dichas joyas pues hay que respetar las normas. Os esperamos en el 2018 en Aguilar de Campoo.

Imagen: Eduardo Gutiérrez



  • Una serie de Eduardo Gutiérrez para Curiosón

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San Andrés de Aguilar de Campoo

¿Sabías que los restos de la iglesia de San Andrés de Aguilar de Campoo fueron convertidos en un auditorio situado en el Barrio del Soto de la villa?

Fundación Santa María la Real del Patrimonio Histórico.

Poco sabemos de su historia, algunos estudiosos dicen que la iglesia formaba parte un antiguo monasterio, otros que era una iglesia de arrabal. A finales del siglo pasado lo que quedaba de la iglesia, cabecera y portada, fueron trasladados al campo santo de la villa donde el ábside hizo las veces de capilla. Con la construcción del nuevo cementerio, la iglesia de San Andrés quedo en desuso, hasta que finalmente se convirtió en un moderno “auditorio”, se construyeron unas escaleras y el ábside se colocó como el escenario, siendo la portada la puerta de entrada.


Aquel que quiera descubrir esta antigua iglesia y se acerque hasta el lugar en el que se encuentra hoy en día verá un ábside semicircular con un pequeño ventanal central y dos naves laterales. El arco central es de medio punto decorado en su lado izquierdo con un capitel donde se distinguen piñas y el de su lado derecho por lo que parecen ciervos pastando, los arcos laterales son apuntados con capiteles vegetales. Podemos decir que la decoración en su conjunto es bastante tosca. En el interior se conserva un altar y tapas de sepulcros. Es difícil saber si los restos que quedan son todos originales o tienen algún añadido realizado tras el traslado.

  • Bibliografía.
  • García Guinea, M.A, El Románico Palentino. Edit. Excma. Diputación Provincial de Palencia. Palencia, 1975.
  • www.romanicodigital.com/
  • Alcalde Crespo, G, Los pueblos de Aguilar de Campoo. Edit. Ayto. de Aguilar de Campoo, León, 2005.
  • Alcalde Crespo, G, Aguilar de Campoo. Edit. Ayto. Aguilar de Campoo. León, 2004.





Románico Curioso,
una serie de Cristina Párbole para Curiosón-©-2017
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Simbología arquitectónica IV

 (I.4) LA PILA BAUSTIMAL

Deja, amigo/a, que te introduzca en el templo. El bautismo significa para el cristiano el abandono de un estado inferior para penetrar en otro superior. Muere para renacer a una nueva vida en Cristo. La ratio theologica da la tesis sobre el bautismo y la explicación de que las pilas bautismales suelen estar deducidas de la cualidad catártica del agua. 


Ciertamente su función  purificadora se presta a ser elevada a la categoría de símbolo... San Pablo precisa que se trata de un lavacrum regenerationis. Es pues, un lavado regenerador de una vida nueva. La simbología de la Pila bautismal enlaza con una interpretación evangélica y teológica profunda. Son lugares de Muerte y Resurrección. Jesús mismo consideraba el misterio de su pasión y de su cruz como un bautismo, y la catequesis primitiva subraya siempre que el bautismo es un descenso a las aguas de la muerte, seguido de una ascensión. Es decir, una inmersión en el abismo el mundo inferior, para desde éste, ascender transfigurado a un plano superior. La representación plástica del AGUA, se expresa durante el románico mediante líneas paralelas quebradas, en zigzag u onduladas, que a menudo son el motivo de ornamentación de las pilas bautismales. Por eso, temas bíblicos como la historia de Jonás o de Noé y el diluvio destructor que motiva una nueva alianza entre dios y el hombre, ponen de manifiesto esa doble consideración del agua como caos inferior a la vez que cuna de un nuevo nacimiento.


La de Colmenares de Ojeda, en Palencia, además de su belleza plástica se supera en mensaje simbólico al mostrar una escena de bautismo por inmersión, labrada en su superficie. Bautismo dentro de bautismo. 



En cuanto a su ubicación, en efecto, también pienso que debe de estar atrás, para purificarse antes de traspasar el vano e iniciar la peregrinación hacia la luz. Y digo “atrás” de forma ambigua, puesto que su lugar debería de estar afuera, en el nartex, cuando lo hay. Otra consideración: hablábamos de que los templos románicos son desde su origen monumentos funerarios. Tumbas hay en todos ellos. Pero no todos tienen pila bautismal. ¿Por qué?. Porque solo aquellos que fueron iglesia parroquial acogieron el rito de entrada de un nuevo miembro a la comunidad cristiana.


Cuando encontramos en medio de la nada un templo pequeñito, de esos que nos gustan, y vemos que tiene pila bautismal, nos está indicando que allí hubo (aunque no veamos signos de ello) una comunidad viva en su entorno que tenía hijos y los bautizaba. Y cuando llegaba al momento se enterraban lo más cerca de la “nave de la iglesia” (¿Habéis notado lo parecido que es un templo “patas arriba” a un barco?). Las edificaciones de la gente del pueblo solían ser de madera, barro… materiales perecederos, que con el paso del tiempo no dejan sino una elevación de pocos centímetros en el terreno. Solo la iglesia, edificada en piedra aguanta el paso de los siglos (“Se hizo roca mi casa, al construir la casa sobre roca”).


Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

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Capricornio, la leyenda perdida

 Capricornio, antes que Hircus fue Pricus

"...para significar el de Invierno, mi maestro escogió el signo del Cabrón o Capricornio, porque estos animales tienen la costumbre de trepar al mismo tiempo que roen y despuntan las hierbas hasta colocarse en las cimas de los montes, como el Sol sube y continúa en subir hasta el otro Trópico"
Abad M. PLUCHE: “El Espectáculo de la Naturaleza”, 1786, Vol. VIII.


El 21 de diciembre, el Sol alcanza el punto más meridional de su recorrido y sus  rayos caen directamente sobre una línea que pasa por el norte de Argentina, el sur de África y el centro de Australia. Esta línea recibe el nombre de «trópico de Capricornio» porque en esta época del año el Sol está recorriendo la constelación conocida por ese nombre.

Los orígenes del mito de Capricornio eran prácticamente desconocidos hasta que las Escrituras de Delfos fueron descubiertas. Se dice que griegos pretendían ver en esta constelación a la cabra Amaltea, la cual había sido colocada en los cielos por Zeus como agradecimiento al alimento que recibió de ella cuando niño. Aunque, entre otras leyendas y versiones, hay una que se desvanece en la noche de los tiempos y que, narrada por los mismos griegos, se contaba a aquellos que eran capaces de entenderla. Era una historia más desconocida, más misteriosa y mucho más reveladora: el mito de Pricus.

Yo soy Pricus, cabra y pez a la vez!

La leyenda perdida:

Pricus, es hijo de Cronos y comparte con su padre la capacidad de manipular el tiempo. Pricus vive en el mar y es el padre del linaje de las cabras marinas (mitad cabras, mitad pez) que son criaturas inteligentes y honorables, pueden pensar y hablar y son favorecidas por los dioses.

La historia comienza cuando las jóvenes cabras de mar se sienten, de forma natural, atraídas hacia la costa.  Utilizando sus patas delanteras consiguen llegar a la orilla y subir a tierra firme donde, despreocupadas, se tumban al sol. Pero cuanto más tiempo permanecen en la tierra más rápida es su transformación en cabras normales. Su cola de pez se va mudando en patas traseras y pierden la capacidad de pensar y de hablar. Muchas de ellas marchan hacia las cumbres de las montañas.
Esto desespera a Pricus que teme que sus hijos se conviertan en animales sin sentido y que nunca puedan volver al mar.
Después de perder a varios de ellos, Pricus decide usar su habilidad para invertir el tiempo y salvar así a sus hijos extraviados.
Durante esta reversión todo en la tierra, excepto Pricus, se invierte a donde estaba antes. Las cabras marinas vuelven al tiempo de cuando estaban en el mar sin recordar nada de su experiencia pasada, puesto que el ciclo se ha vuelto a iniciar.
Pricus, no queda afectado por el cambio de tiempo y es el único que conoce el destino que les espera a sus hijos si siguen su instinto natural. Trata de aconsejarles y de advertirles e incluso termina prohibiéndoles que se dirijan a la orilla. Pero no importa lo que hace, o cuántas veces revierte el tiempo, sus cabras de mar siempre acaban por encontrar el camino hacía la tierra y terminan inexorablemente convirtiéndose en cabras corrientes.
El momento crucial en la mitología capricorniana se produce cuando Pricus finalmente se da cuenta de que no puede controlar el destino de sus hijos y que el pretender mantenerlos en el mar nunca funcionará. No importa cuántas veces intente "empezar de nuevo", sus vástagos siempre acaban en tierra.
Tras darse cuenta de ello, se resigna a dejar a sus hijos que vivan sus vidas y su propio destino.
Al final, todas las cabras de mar se abrieron camino a la tierra donde, inevitablemente, se convirtieron en las hircus o las cabras de cuatro patas que conocemos hoy. Ratificando el refrán conocido por todos: "la cabra siempre tira al monte" se quedó Pricus en soledad como la única cabra marina.

En su tristeza, Pricus le pide a Cronos que lo deje morir, ya que no puede soportar la soledad. Cronos, sin embargo, le permite vivir su inmortalidad en el cielo como la constelación de Capricornio. Ahora puede ver a sus hijos incluso en las cumbres más altas de las montañas, desde las estrellas

He aquí la verdadera leyenda perdida que se esconde detrás de uno de los más misteriosos mitos de esa constelación zodiacal y que guarda un paralelismo revelador con la propia naturaleza interior del hombre.

Nuestro capricornio oculto:

Así como las cabras marinas se forman en las profundidades acuosas, nosotros nos formamos en el vientre de nuestra madre, en la oscuridad y en estado húmedo. Semejante a ellas que poseen dos naturalezas también en nosotros se manifiesta la dualidad, prueba de ello es el instinto que procede del cuerpo y la intuición que procede del espíritu.

De igual forma que ellas, nacemos puros y honorables, poseyendo nuestras almas la facultad de vibrar en el mismo tono para poder entenderse entre sí, pero mientras más avanzamos en la vida y contemplamos el mundo manifiesto con la razón, más se aleja un alma de otra destruyéndose la unidad, olvidando de dónde venimos, de lo que somos capaces y lo que se nos ha otorgado al nacer. Perdemos la facultad de movernos en el mundo astral, lo olvidamos y damos por sentado su inexistencia.

Es parecido al despertar de cada día en que apenas recordamos las vivencias oníricas que hemos experimentado al dormir y, que la mayoría de las veces, se difuminan en el transcurso de las horas. Nos sucede como a las cabras marinas, que pierden la capacidad de moverse en los dos mundos a medida que se adentran más en uno de ellos.

Por eso, al igual que Pricus prohíbe a sus hijos poner un pie en la orilla porque sabe lo que les sucederá, Dios, eterno y manipulador del tiempo, prohíbe a Adán y Eva comer del fruto del árbol del conocimiento, porque también sabe lo que ocurrirá.

Si todas estas correspondencias que hemos anotado producen en vuestra el alma una inquietud, significa que nuestro capricornio sigue vivo, está despierto y que no cesará en su empeñada ascensión hasta la cumbre.


Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

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Simbología arquitectónica III

(I.3)  LA GALERÍA PORTICADA

Aunque la galería porticada también contó con una dimensión práctica para los lugareños, llegando a albergar eventos lúdicos, festivos, e incluso ligados al propio funcionamiento del municipio (reuniones para discernir los asuntos relativos al concejo o a la justicia local), a partir del siglo XIII se aprovecharon estos sitios (pórticos) para reuniones laicas. 


Antes existió en las iglesias europeas la prohibición de celebrar audiencias laicas en estos espacios, y por lo que a España respecta tal prohibición existía ya en la legislación visigoda, y tal norma continuaba en 1322 según ordenaba en canon XVIII del Concilio de Valladolid. Esta normativa generalizada no siempre fue cumplida, y a partir del siglo XIII, se generaliza en la galería porticada las actividades mercantiles, o la celebración de festividades u otras actividades para el esparcimiento de los vecinos. No obstante, las características antes citadas, unidas a las propias necesidades derivadas de la liturgia, también convirtieron al pórtico en un lugar idóneo para el desarrollo de ciertos acontecimientos vinculados con la vida del cristiano y que no tenían cabida, por unos u otros motivos, en el interior del templo: el catecumenado, los cumplimientos penitenciales o la estación mayor de las procesiones. Cabe también señalar el importante cometido protector del pórtico, pues aparte de tratarse de una estructura cubierta y resguardada, también se hallaba al amparo de un radio en torno al templo sacro, inviolable y bajo jurisdicción episcopal. Debido a ello, así como a diversas prohibiciones expresadas en algunos concilios medievales, parte de estas tierras patrimoniales extramuros fueron lugar de inhumación hasta fechas relativamente recientes. De ese modo, el atrio y sobre todo la galería porticada se convirtieron los lugares preferidos para este fin, quedando generalmente destinados a las elites sociales o religiosas, ávidas de reposar eternamente en los espacios más próximos a la puerta del templo, acceso simbólico al paraíso.


Pero desde el único punto que interesa en esta exposición, el simbolismo de las galerías porticadas se viene entendiendo basado en la posibilidad de que cada una de las arcadas representase a las siete iglesias del Apocalipsis: Efeso, Smirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea. Así se muestra en algunos beatos y, ello reforzaría el origen orientalizante de esta original aportación del Románico español. Aunque no en todas las galerías porticadas hay siete arcadas, sí que este número está muy extendido  galería románica porticada de siete. A nadie se le escapa el extenso y variado simbolismo del número siete. La carta dirigida a las siete Iglesias de Asia(Ap.1,4) es una alusión al mundo de "Asiah" que es uno de los cuatro planos de manifestación divina. Este, el de Asiah, sería el mundo de la acción, que según la tradición semítica-oriental, fue consolidado sobre siete pilares, como se menciona en Proverbios IX,1.


Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

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El románico naciente de San Salvador


La primera vez que visité Nogal de las Huertas, en busca de la que está considerada la primera edificación que marca la senda del románico rural palentino, este bloguero no esperaba encontrar tan emblemático templo en el estado que atestiguan las fotografías que acompañan a esta publicación. Había leído en algún lugar, o eso creo recordar... que sobre dichos restos se iba a acometer algún tipo de restauración, cuanto menos para consolidar algunas de las partes que aún quedan en pie de lo que fuera este antiguo cenobio. Tal vez... me hice excesivas expectativas, pero es lo que hay... y eso que dicho monasterio está en un paraje increíble, a escasos kilómetros de la ilustre localidad de Carrión de los Condes.

Se puede considerar que Nogal de las Huertas se sitúa en el centro provincial. Desde mi pueblo natal, Guardo, se llega fácilmente por la CL-615, en el cruce de la Serna nos incorporaremos a la carretera P-241, dicha carretera nos dejará en Nogal de las Huertas, a escasos minutos de atravesar la Serna y a solo unos dos kilómetros de esta localidad, si no me equivoco. Ya en el pueblo, nos encontraremos la iglesia de San Cristobal, en su interior guarda unos interesantes retablos, que merecen la pena su admiración.


Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez



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Simbología arquitectónica II

(I.2)  La puerta


Se identifica con la puerta de la ciudad que permitía la entrada a la Jerusalén celestial, cuya reproducción era el edificio del templo. Por esta razón, en el rito de consagración de una iglesia, las puertas se denominaban puertas de la ciudad. La personificación de la Justicia está sentada en un trono cuyo respaldo aparece como una entrada abierta a través de la que se puede ver el cielo azul y su forma arquitectónica recuerda la portada de un templo con las puertas abiertas. La puerta sirve de referencia al Antiguo Testamento. Simboliza la decadencia de la antigua alianza que Dios pactó con los israelitas y que ha sido superada mediante la nueva alianza de Cristo, de quien es su símbolo (“ Yo soy la puerta; el que entre a través de mí se salvará”, Juan 19,9). Así pues, la puerta está abierta para todos aquellos que crean y lleven una vida justa. Es la representación y símbolo de la puerta hacia el paraíso que está abierto para los justos.


Por esta misma razón, la entrada principal se sitúa a poniente, de manera que el fiel, una vez cruzado el umbral del espacio sagrado, se encamina hacia el este, dirige sus pasos hacia la luz, simbolizando así el transcurso de su vida entera sin perderse en las tinieblas. De esa orientación se benefician también las horas litúrgicas con los distintos oficios religiosos para cada una de ellas, pues por la mañana es iluminado el ábside, durante el día el costado meridional y al atardecer la fachada occidental, quedando siempre el costado septentrional en sombras.

En el Antiguo Testamento, la puerta servía de tribunal a los ancianos (“ Aborreced el mal, amad el bien y defender la justicia en la puerta de la ciudad”, Am. 5,15) y en la edad Media, el tribunal que decide sobre la Vida y la Muerte, era denominado “tribunal de sangre” y el lugar donde se ejecutan sus sentencias, así como sus códigos, “piedras de sangre”, como la túnica de Cristo en el Juicio Final.
Entras a través de la Puerta. El pié que adelantas, inicia una toma de decisión. Ianus = yâna = vía ("Yo soy Vía, el camino de salvación...").

Respecto a la bifrontalidad de Jano, cuando son tres las caras del triple tiempo, apunto que en términos simbólicos (y de eso sólo se trata) se explicaría porque entre el pasado que ya no es y el porvenir que aún no es, el rostro que mira al presente, no sería ninguno de los dos visibles, sino invisible, ya que el presente, en su manifestación temporal, sólo sería un "instante inasequible".

La Puerta: lugar cargado de profundo simbolismo y punto de entrada a la peregrinación por el interior del templo desde la oscuridad de poniente a la claridad del ábside (físicas y simbólicas). " Ante las puertas de tu iglesia estoy y no me libro de los malos pensamientos. Pero tú, ¡ oh Cristo Dios! que justificaste al publicano ( Mt. 9,9-13) y te compadeciste de la cananea (Mt. 15,25-28) y abriste al ladrón las puertas del Paraíso (Lc 7,37-40) y a la hemorroisa (Jn 8, 43-48)..., pero yo, miserable, que me atrevo a recibir todo tu cuerpo, no sea arrojado al fuego" (San Juan Damasceno).

En la Edad Media, las puertas del templo eran ungidas con aceites crismales el día de la consagración. Se recitaba tres veces el salmo "Attollite portas, principes, vestras, et elevamini portae aeternales, et introibit Rex gloriae", para dejar paso a Dios, el Rey de la Gloria, transfigurado en Júpiter, costumbre heredada de los generales romanos y etruscos. El obispo era el primero que traspasaba las puertas; exorcitaba la puerta con una cruz diciendo:" Ecce crucis signum, fugiant phantasmata cuncta".

Su función es dejar pasar o cerrar el paso. Por ella entran los iniciados, los salvados por la sangre de Cristo (Heb 10, 19-20). Pasar la puerta es algo definitivo: es entrar en la Pascua, el paso a la vida eterna. " Yo soy la puerta de las ovejas; si uno entra en mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto" ( Jn 10, 7-9).


De nuevo, recurro a la palabra escrita en la piedra, que mejor que cualquier exposición actual, nos orientará. Es otra orla de crismón, sobre la puerta y explicando su significado a quien va a cruzarla. Esta vez en Santa María, de Santa Cruz de la Serós, cercana a Jaca: "+IANVA SVM P-PES-P PER ME TRANSITE FIDELES FONS EGO SVM VITE PLUS ME QVAN VINA SITITE VIRGINIS HOC TEMPLUM QVIS(QVIS) PENETRARE BEATUM" : "Yo soy la puerta. Por mi pasan los pies de los fieles".


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Monasterio de Santa Cruz de la Zarza


Llegar a Ribas de Campos desde la capital de la provincia de Palencia es realmente fácil, de verdad, no es necesario ningún artilugio tipo "gps" que te vaya amenizando el trayecto, como si de guía turístico del viajero se tratara, para llegar a este emblemático lugar de la Tierra de Campos Palentina. Simplemente, hay que tomar la carretera nacional 611, dirección a Santander, dejando a un lado la autovía de la Meseta, y dirigirse por una serie y curiosas rotondas, que te llevan directamente a Fuentes de Valdepero, siguiendo en dirección a la población de Monzón de Campos. Allí, en Monzón, a escasos tres kilómetros, tomaremos la provincial 984, que nos lleva directamente a Ribas de Campos.

Pero ¡ojo!, a escasos tres kilómetros, como apareciendo de la nada, salta la primera sorpresa. A tu izquierda, dentro de una finca particular dedicada al negocio de la vaquería, observas, ¡atónito!, una espectacular iglesia, que en la lejanía ya parece ostentar un marcado estilo del tardo-románico con toques de transición al gótico más palentino, tristemente abandonada. Además, nada más apearte del coche, percibirás el olor característico que desprenden dichos animales, que no deja lugar a dudas del sitio en el que te encuentras ni de la actividad mercantil a la que se dedican los moradores y dueños de dicha finca.

Mi asombro fue de tal magnitud ante tan espectacular cenobio, que no pude más que dirigirme hacía la hermosa iglesia... y fotografiarla... lo que se puede. El estado en que se encuentra es lamentable, pero igual de lamentable es que no encuentres a nadie por los alrededores que me ofrezca alguna referencia sobre la soberbia iglesia en cuestión. Mi primera intención, mientras imagino tiempos pasados mejores del lugar, seguramente antes de que sucumbiera al paso del tiempo dicha incomensurable belleza de Tierra de Campos, es recurrir a mi móvil, tecleando en el buscador de Internet: "Finca Santa Cruz de Ribas de Campos" -como así la denomina el letrero ubicado a la entrada de la finca-, y al poco, ahí están, lentas... muy lentas, pues parece que la tecnología también abandonó el lugar, pero ahí están... las pocas referencias que aparecen en la red sobre este monasterio abandonado.

Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez



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La consagración de un friso

En un reducido agreste peñón, bajo el que corre un manantial, se alza un templo mágico y de especial descanso para el espíritu. Joya humilde del románico palentino, el templo de Santa Cecilia, en Vallespinoso de Aguilar, es un itinerario iniciático donde la roca, palabra divina solidificada y sobreedificada por el hombre, transmite todas las fuerzas telúricas y la energía de la creación.



Sus figuras talladas en la portada, pese al paso del tiempo, contienen una estética espiritual y un plasmado reflejo de su tiempo, difícilmente igualables.

Parte de su friso, ejemplo de lo difícil de dar un significado definitivo a la representación escultórica románica, es el que más problemas de interpretación ha creado a los especialistas y expertos.


Se debe al insigne Miguel Ángel García Guinea el primer intento en describirlo: “la primera lleva una especie de bastón sobre el pecho que sostiene con ambas manos, la segunda con instrumento de música, la tercera porta algo parecido a una maza, la cuarta con un violín sobre las rodillas, la quinta con bastón en idéntica postura al primero, la sexta con la mano derecha en actitud de bendecir y la izquierda con un objeto en las rodillas que pudiera ser un libro, la séptima con una especie de columna a la izquierda, y la octava, muy confusa, quizás con otra”.

Por su parte Jesús Herrera Marcos, aprovechando la advocación del templo, considera que estamos ante una representación de los “Ocho modos gregorianos” referidos a los músicos que caen bajo el patronazgo de la titular, Santa Cecilia. Según este autor, cada personaje con su instrumento simbolizaría: “la bienaventurazada de los santos del cielo, la oración, las almas piadosas, los dones del Espíritu Santo, la alabanza de los Santos a Dios, la tranquilidad del espíritu justo y por último el orden cósmico resultante de todo lo anterior, representado generalmente por un personaje portando una gran vara a modo de batuta, que establece el ritmo musical”.

No sería, sin embargo, hasta el trabajo de José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta, cuando se estableciera la teoría más consolidada y vigente en la actual aceptación de que estamos ante los restos de un mensario: “Sobre el friso de la parte derecha de la portada vemos un grupo de nueve personajes en actitudes diversas cuya identificación resulta sumamente compleja, tanto por lo complicado de la composición como por lo desgastado del relieve. En algunos parece clara la referencia a actividades agrícolas, como en el caso del primero de ellos, que porta una especie de mayal. El siguiente sujeta un calderillo o cestillo y un objeto cortante, posible referencia a labores de vendimia, mientras su compañero maneja un objeto oblongo que se pudiera interpretar como un personaje vertiendo el vino de un odre al barrilillo, como en la portada de Beleña de Sorbe (Guadalajara). Mayor dificultad ofrecen los dos siguientes personajes, el primero removiendo en una especie de escudilla y el segundo sosteniendo un objeto alargado. El personaje de su derecha, acompañado de otra figura de reducidas dimensiones y muy perdida, aparece ante una mesa repleta de manjares realizando un gesto de bendición con su diestra (índice y corazón extendidos). Concluyen la escena dos figuras, separadas por una especie de columna, la extrema tocada con capirote y en actitud de calentarse. El conjunto de personajes, salvo el de menor tamaño junto al comensal, forman un grupo coherente, todos vestidos con túnica a excepción del rústico tocado con capucha, quien porta un sayón. El canon de las figuras es algo achaparrado y se presentan bien descalzos bien con puntiagudos calzados. Si las atribuciones avanzadas se confirmasen estaríamos aquí ante un fragmentario mensario, del tipo del citado en Beleña de Sorbe”, tesis que es apoyada y compartida por Cristina Párbole quien defiende la tesis de un mensario o menologio inacabado donde faltarían los meses de marzo, abril y mayo, en el que Julio sería el personaje situado más a la izquierda que porta un báculo o cetro, mientras que Agosto lleva una cesta, haciendo referencia a la tarea de desgranar el trigo, Septiembre el personaje vertiendo vino en un tonel, Octubre representado con un recipiente entre sus manos removiendo el contenido del recipiente, Noviembre portando de nuevo un cetro relacionándolo con la matanza del cerdo, y Diciembre ( el más fácil de identificar, a juicio de Cristina) el llamado “banquete de la Navidad” con la mesa donde están dispuestos los productos que se han ido recolectando durante el año, mientras que un sirviente en un estrato menor lleva algo en las manos y se dispone a servir la mesa, al tiempo que el señor aparece con el dedo índice y corazón levantado en actitud de bendecirla.

Conocemos otras teorías que, desapegándose de la tesis comúnmente aceptada, la del mensario incompleto, entienden que se trataría de un apostolario mutilado apoyándose, quizá, en la figura que porta las llaves y que relacionarían con la de su acompañante lateral sin tener en cuenta que ninguna de las figuras del friso están provistas de nimbo ni de atributos clásicos apostólicos ni reparar en que mayoritariamente van calzados, cuestiones todas ellas que repugnan la más elemental interpretación en la simbología y mensaje románico.

Con la modestia y humildad de quienes no somos expertos ni especialistas sino profundos amantes y estudiosos de este Arte sacro, hemos decidido abordar la interpretación de esta parte del singular friso del templo románico de Santa Cecilia de Vallespinoso que, para nosotros, contiene la peculiaridad exclusiva de ser la única representación pétrea, el único documento esculpido, de la ceremonia ritual de DEDICACIÓN O CONSAGRACIÓN DEL TEMPLO ROMÁNICO.

Ya el paganismo conocía la dedicación de un templo, de un altar, de un teatro o de una ciudad. No en vano en el 11 de mayo del 330 se celebró con fastos la dedicación de Constantinopla. El rito comportaba siempre procesiones con aspersiones de agua lustral, oraciones y ofrecimiento de sacrificios. También el Antiguo Testamento conocía la dedicación de altares (Núm. 7, 10-11) y templos ( 1 Re 8, 1-66 y Esd 6, 15-18), pero no será hasta la Edad Media cuando la liturgia cristiana de la encenia o inauguración ( Jn 10,22), es decir la "dedicación" del templo, pretenderá enriquecer su simbolismo tomando el sustrato bíblico.

El desarrollo de la celebración de la "dedicación" o consagración de un templo románico era una ceremonia litúrgica de las de mayor importancia que podían efectuarse. Perfectamente codificada en textos pontificales y ordines diversos, tenía tasados unos ritos iniciáticos, verdadero juego litúrgico fruto de la simbología medieval y revelador de una teología concreta, que comenzaban con una entrada procesional al templo. Todos se detienen en el umbral para que los representantes de quienes han colaborado a la construcción, el/los comitentes, lo entreguen al pastor del nuevo templo para que abra sus puertas.



El nuevo pastor, accediendo con las llaves al templo invitará al pueblo a entrar mientras se canta el Salmo 23.


Finalmente, se abre la puerta y, entonces, un celebrante descalzo (" ¿ Deseas encontrar limpia la basílica?, pues no ensucies tu alma con el pecado"...) ilumina festivamente el templo (" Si deseas que esté bien iluminada, Dios desea también que tu alma no esté en las tinieblas y brille en nosotros la luz de las buenas obras...", Cesáreo de Arlés) como signo de gozo mientras se entona el cántico de Tobías ( Tob. 13,10-17), al tiempo que se procede a la bendición del agua gregoriana ( agua, sal, ceniza y vino) para la lustración del altar y todo el edificio rociándolo con el hisopo ( Ordo XLII,6) siguiendo el texto de Sugero, abad de San Denis ( 1.114) (" Señor, mediante la unción del santo crisma, tu has unido lo material a lo inmaterial..."), mientras que, acorde a la tradición del siglo IV establecida por San Ambrosio, un presbítero  trasladará, en una patena, las reliquias de la santa mártir para ser entregadas al celebrante.


Celebrantes componentes del séquito portando antorcha - pies descalzos-, 
hisopo con unción crismal y urna relicaria- también descalzo-.

 Finaliza el cortejo con los celebrantes portadores del sello - monosandálico en señal de consumación del acto jurídico de toma de posesión o propiedad- y rollo del Acta fundacional.


Uno de los momentos más relevantes del rito era la de la deposición de tecas conteniendo reliquias de los Santos junto con porciones del cuerpo del Señor (hostias) en un reconditorio o sepulcro ubicado en el interior o bajo la propia ara del altar ( lipsanoteca).


( Obsérvese cómo la figura pequeña del acólito, vierte sobre el punto central bajo el ara sobre la que aparecen labradas porciones de hostias, el contenido de un recipiente, al tiempo que el celebrante, con mano alzada, efectúa el rito de bendición ante la mirada de la única figura encapuchada o cabeza cubierta - lo que evidencia su carácter de fémina- y el señor que, ricamente ataviado, permanece sentado en señal de su carácter de benefactor o comitente).

Esta fórmula del ritual de consagración denominada " pro codendis reliquiis", se encuentra ya contenida en el  Liber diurnus papal datado en el siglo VI y en el Ordo romano XLVII del siglo VIII observando la costumbre instituida por San Ambrosio cuando al descubrir los restos de los santos Gervasio y Protasio ( año 386) las colocó en el altar de la basílica de Milán en un gesto simbólico de que las víctimas triunfantes tuvieran un lugar allí donde Cristo se ofrece a sí mismo como hostia: "sobre el altar, aquel que se ofreció por todos; bajo el altar, aquellos que fueron rescatados por él con su pasión".

En la íntima convicción de haber desvelado la exclusiva representación pétrea de la única encenia o consagración de un templo románico español, alentamos a la puesta en valor y conservación de este singular friso del templo de Santa Cecilia de Vallespinoso de Aguilar, testigo único y fiel lenguaje del alma de las piedras.

Bibliografía

* Miguel Ángel García Guinea.
*Jesús Herrera Marcos.
* José Manuel Rodríguez Montañés y Pedro Luis Huerta Huerta. Enciclopedia del Románico.
* Cristina Párbole. Mensario al detalle.La Huella Románica.
* Muros consagrados. El entorno litúrgico medieval de la lipsanoteca de Bagüés Gloria Fernández Somoza Universidad Ramón Llull.
* Apologética católica, " Dando razón de nuestra Esperanza", Febrero 2015
* Dedicación de Iglesias y altares, NLD.


Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

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Simbología Arquitectónica I


(I.1) El Templo



Se compara al cuerpo humano. Los textos bíblicos del Nuevo Testamento son muy ricos en este tipo de paralelismos y constituyen una fuente de interpretación inagotable. Cada una de las partes del templo equivale a las del edificio humano y el conjunto debe formar un organismo armónico, ordenado, fiel reflejo de la ordenación interior que debe poseer aquél. Elementos estructurales y decorativos han de huir de lo arbitrario para conservar su significado. Si su misión es instruir, provocar el recogimiento y suscitar la oración, su estructura y ornamentación deberán explicitarlas.

Es el espacio sagrado privilegiado en que la comunicación entre el hombre y Dios se hace más nítida, fluida e intensa. Por eso, las iglesias románicas se orientarán hacia Oriente, hacia el este, por ser ése el punto de donde proceden los amaneceres, la luz. La Resurrección de Cristo es como la aparición del sol cada mañana ( Ego sum lux Mundi). Por eso, los altares estarán situados en la parte oriental del templo y que los fieles, en la nave, se dirigirán hacia el este, hacia la luz.

Ante la falta de una tradición rotunda, a la manera hebrea o musulmana, bien pudo basarse en el Libro del Profeta Daniel que relataba desde su exilio babilónico cómo rezaba mirando a Jerusalén (Dan 6, 11), o en antiguos edictos medievales, alejándose de paso del culto vitruviano de adoración pagana al Sol. También el Talmud manda expresamente mirar a Jerusalén cuando se rece la “Amidah” (“ Los que se encuentren fuera de la tierra de Israel deberán volver su rostro hacia la tierra de Israel; los que estén en Israel volverán su rostro hacia Jerusalén, y en Jerusalén, hacia su Templo. En consecuencia, aquellos que no estén en el norte de Jerusalén, volverán su rostro al Sur; los que estén en el Sur, hacia el Norte; los del Oeste hacia el Este, de modo que todo Israel rece hacia el mismo lugar" (tosefta, Berakot, 3,15-16). En el mundo judío, la mayoría de las Sinagogas guardan esta orientación.

El profeta Amós (Am 9, 6a) explica que " El que edifica en los templos sus altas moradas, asienta su bóveda en la tierra", y el románico halla la unión de lo arriba y lo abajo, del complemento con lo complementario: cielo masculino, tierra femenina, círculo y cuadrado; forma de cruz simbolizando, juntos, cosmos, cielo y tierra.



Transcribo literalmente: ..."Es en esta época (372 d.C.) cuando se redactan en la región de Antioquía las "Constituciones Apostólicas", que dan normas para la construcción de los lugares de culto cristiano:"La iglesia deberá extenderse en longitud, como un templo, orientada al este, con salas en los dos lados de la fachada oriental...La sede del obispo se coloca en el centro, y a su derecha e izquierda estarán los ancianos".La iglesia como templo material tuvo su precedente en la sinagoga hebrea, cuya orientación era hacia Jerusalén, y el Arca se colocó en el ábside; en las primitivas basílicas sirias se oraba hacia el Oriente porque esta escrito: Alabad a Dios que asciende sobre el cielo hacia el Oriente; siendo el ábside la representación de la Jerusalén Celeste. Las basílicas constantinianas siguen mirando hacia el Oriente pues por el Oriente nace la luz símbolo de Cristo. En el año 1.938 Lothar Kitrschet, destacó el valor primordial de estos primeros templos en lo que se refiere a su orientación hacia el Este, porque según los textos evangélicos Cristo vendrá en la Parusía por el Oriente pues en este sentido había ascendido según la tradición, ello explica que en la iconografía de los ábsides colocados hacia el Este aparezca la representación de Cristo como Pantocrátor o Cosmócrator. En Santa María de Mixos iglesia mozárabe que se halla en Verín, en el ábside central hay un trozo de pintura mural donde en la bóveda se observa claramente al Padre Eterno, mostrando las palmas de las manos con un crucifijo en el regazo. Fué norma de las antiguas basílicas del Sinaí y norte de África que se orientaran hacia el este geográfico, Cristo, el Sol Salutis, del cual afirma Mateo (24-27) aparecerá en su Parusía por el Oriente, dando el salmo 67 una base a la tradición en el sentido que deducía que Jesús volvería por la misma dirección. Los testimonios más antiguos hablan de la costumbre de orar mirando hacia el Este. Orígenes dice en su tratado de la oración: "debemos rezar hacia el este como símbolo del alma mirando hacía el amanecer de la verdadera Luz", ya que la Majestad Divina se manifiesta en dirección Oriental, en las iglesias románicas, góticas, renacimiento y barroco la cabecera o ábside están hacia el este. Esto fue preceptivo hasta el Concilio de Trento, quedando después opcional.

Sin embargo, la inclinación de algunas iglesias, creo debe quedar desprovista de este simbolismo, pues mantenerlo sería asignar al signo un significado previamente concebido. Pienso que no hay que buscar analogías con la cabeza del crucificado, sino que debe ser atribuida a varios factores combinados como la naturaleza del terreno ( San Miguel de Almazán), la inadecuada cimentación y, sobre todo, al empuje de las bóvedas que no fueron inicialmente previstas. No obstante, se dice que en algunos casos (no románico) se buscó la inclinación intencionadamente. Es el caso del Monasterio de El Escorial, donde Felipe II mandó orientar el edificio 16 º al Sudoeste buscando literalmente a Tierra Santa,  y que también las tumbas siguiesen esa dirección, aunque esta idea no fue seguida ni entendida por su nieto Felipe IV.

Para el cristiano, el templo es símbolo de Cristo, por lo que lo convierte en símbolo del cuerpo de Dios-Hombre. De ahí que semeje el cuerpo de Dios extendido sobre la Tierra con cabecera, brazos y pies. La cabecera es la antesala del Cielo, lugar redondeado, lugar perfecto reservado para el Sacrificio en el altar. La nave, con sus cuatro direcciones, representa los cuatro elementos de la vida ( Tierra, Fuego, Aire y Agua), los cuatro puntos cardinales; el ciclo vital (nacer, crecer, reproducirse y morir).

El templo románico es desde su principio un monumento funerario. Se inicia su edificación mediante la advocación a una o varias personas declaradas Santos por la Iglesia, y de las que se suelen poseer reliquias.




La lipsanoteca en lugar preferente de su fábrica las conserva, a la vez que da importante noticia escrita de la consagración del mismo. Ya acabado el templo, los creyentes desean ser enterrados lo más próximos al mismo. A mayor dignidad o influencia, más próximos al lugar sagrado del mismo. Y hallamos sepulturas en la nave, en los muros, y por supuesto alrededor de la cabecera, algunas bellamente talladas en la roca y con orientación Oeste-Este/Cabeza-Pies, para estar dispuestos a levantarse –cuando les toque- ya, mirando a Oriente. El templo es considerado nave de salvación, y tras la vida, hay que estar dentro o lo más próximo posible al mismo.


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Montoto, una joya entre la meseta y la montaña



Unos kilómetros antes de empezar la remontada con destino a las altas cumbres que emergen del norte provincial, en la Montaña Palentina, y en pleno corazón de la comarca de la Ojeda, sobre una bella loma que hace honor a su nombre, encontrarás la localidad de Montoto. Su iglesia, advocada a San Esteban, fue construida en las épocas más románicas de un exuberante arquitectónico siglo XII, eleva su estilo románico a las más altas cotas provinciales, ensalzando el genuino estilismo rural imperante en aquellas épocas. Es claro ejemplo de lo que el historiador Miguel Ángel García Guinea denominó iglesia de concejo, aunque poco quede hoy de su traza original.

El tiempo... se ha encargado de atestiguar diferentes modificaciones, realizadas a lo largo de su ya larga, épica y emocionante historia. En el aspecto pura y técnicamente románico, hay que destacar su ábside, muy al estilo de los que lucen las diferentes iglesias de su entorno vecino, y aunque su típica estructura románica hoy sucumba encerrada sobre el cementerio contiguo, no le resta ni un ápice de interés al elegante elemento, propio y característico de este estilo constructivo. También su portada, atrincherada bajo un sobrio atrio que la protege del crudo clima invernal, aún guarda celosa su mejor cantería, extraída de su rocosa cima muchos siglos atrás.

Para saber más: Dentro de mi mochila
Imagen: Eduardo Gutiérrez



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La deconstrucción del símbolo


Quizá por su mente lógica y escéptica, su agudeza y racionalidad, en contraposición con la del resto de los doce, Tomás "el Dídimo", el octavo apóstol escogido por Felipe, ha pasado hasta nuestros días como el paradigma de la incredulidad. De mente analítica, puede considerarse como el único y verdadero "científico" de cuerpo apostólico.


Sin embargo, las expresiones de sus dudas, basadas en mecanismos intelectuales completamente diferentes del resto de sus compañeros, le valieron la fama de escéptico, incrédulo y suspicaz.

Es sobradamente conocida la duda de Tomás respecto a la resurrección de Jesús y el signo preciso y agudo que, de lo real, exigió para creer. También lo son las repetidas reproducciones y manifestaciones que, en el arte románico, existen al respecto de este episodio, aunque todas ellas aparezcan eclipsadas por la que figura esculpida en el primer machón angular de la galería oeste del claustro del monasterio de Silos.


Menos conocida es la segunda duda de Tomás y su representación en el románico y que, sin embargo, daría lugar a un amplio programa mariológico con gran repercusión en el patronazgo de numerosísimos templos y ciudades y que se entronca con la veneración de la Santa Cinta o de la Virgen de la Cinta.

Aunque son la ciudad italiana de Prato y la catalana de Tortosa las que se disputan la titularidad de la reliquia, no es sino al Maestro Cabestany a quien ha de atribuirse la completa representación románica de este relato de los apócrifos.

En la iglesia de Santa María del pueblo de Cabestany, en la diócesis francesa de Elna, se conserva un espectacular e insólito tímpano que, con inusitada capacidad de síntesis y conocimiento respecto de todas las fuentes apócrifas, concentra fielmente el mensaje textual sobre el soporte escultórico.


Situado en la parte central, el Señor, que porta en su mano izquierda el Libro de la Vida, bendice con su derecha a María que permanece a su izquierda con las manos alzadas en señal de plegaria.


"La madre del Señor respondió y le dijo: Imponme Señor tu diestra y bendíceme. El Señor extendió su santa diestra y la bendijo" (Iohannis Liber de Dormitione Mariae, apócrifo).

Es en la parte derecha del tímpano, donde el Señor aparece abrazando el cuerpo de su madre, que se encuentra, con los ojos abiertos, incorporada dentro de un sarcófago de tipología romana con la tapa abierta. Alrededor, dos personajes, uno barbado y otro imberbe,  y cinco cabecitas en el ángulo superior, siendo la más visible una cabeza alada. Se representa fielmente la narración de la resurrección de María contenida en el Transitus B o Pseudo Melitón relativa a pasaje en el que el Señor, acompañado por el arcángel San Miguel, aparece ante la tumba nueva del Valle de Josafat, donde los apóstoles habían depositado el cuerpo de María y esperan, congregados, Su venida.


"Et iussit Michaeli archangelo ut animam santae Mariae deferret. Et ecce Michael archangelus revolvit lapidem ab ostio monumenti, et ait dominus: Exsurge amica mea et proxima mea; quae non sumpisti corruptionem per coitum, non patiaris resolutinem corporis in sepulchro" (Transitus B, 9-17).

Siguiendo el orden cronológico de la lectura, presenta el tímpano en su parte izquierda a una figura femenina con los ojos cerrados, dentro de una mandorla sostenida por tres figuras aladas en la parte inferior y dos en la superior. Reproduciendo el pasaje del apócrifo de Pseudo José de Arimatea, narra el episodio de la Asunción de Maria.


"Después los apóstoles depositaron el cadáver en el sepulcro con toda clase de honores y rompieron a llorar y a cantar, por lo excesivo del amor y de la dulzura. De pronto se vieron circundados por una luz celestial y cayeron postrados en tierra, mientras el santo cadáver era llevado al cielo en manos de ángeles" (Transitus A o Pseudo José de Arimatea, 16, apócrifo).

Según el mismo apócrifo, la llegada del apóstol Tomás desde la India, donde se encontraba evangelizando, se produjo en momento posterior a la muerte de María. Transportado por una nube hasta el monte Olivete, vio como un cuerpo se dirigía hasta el cielo y, pidiendo una prueba de que se trataba de la asunción de María, por ésta, en prueba, le fue arrojado, desde lo alto, el cinturón con que los apóstoles le habían ceñido el cuerpo santísimo.


"Y al recibirlo entre sus manos, lo besó, y, dando gracias a dios, retornó al valle de Josafat". ( Pseudo José de Arimatea, 17, apócrifo).

¿Por qué lanzar esa prenda tan íntima y preciada? ¿ Y por qué a Tomás?. ¿ Porque era incrédulo o porque era el "Dímimo", su  mellizo?. He ahí nuestra duda.

Aunque tal vez, su explicación sea más sencilla: La recuperación apócrifa de la prefiguración de un simple texto veterotestamentario:

" ...si logras verme en el momento en que Dios me lleve, recibirás lo que pides. Pero si no me ves, no lo recibirás...Entonces Eliseo tomó su ropa y la rompió en dos para mostrar su tristeza.  También levantó la capa que se le había caído a Elías, volvió al río Jordán...Cuando los profetas de la ciudad de Jericó vieron a Eliseo al otro lado del río, dijeron: «Ahora Eliseo es el sucesor de Elías». Entonces fueron a su encuentro, se inclinaron delante de él en señal de respeto" (Reyes 10-16)




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