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Un incontrolado de la columna de hierro



Anónimo (Marzo de 1937)

El ejército popular, que no tiene de popular más que el hecho de formarlo el pueblo, y eso ocurrió siempre, no es del pueblo, es del Gobierno, y el Gobierno manda, y el Gobierno ordena. Al pueblo sólo se le permite obedecer y siempre se le exige obedecer. Cogidos entre las mallas militaristas, tenemos dos caminos a seguir: el primero nos lleva a disgregarnos los que hasta hoy somos compañeros de lucha, deshaciendo la Columna de Hierro; el segundo nos lleva a la militarización. La Columna, nuestra Columna, no debe deshacerse. La homogeneidad que siempre ha presentado, ha sido admirable -hablo solamente para nosotros, compañeros-; la camaradería entre nosotros quedará en la historia de la Revolución española como un ejemplo; la bravura demostrada en cien combates, podrá haber sido igualada en esta lucha de héroes, pero no superada. Desde el primer día fuimos amigos; más que amigos, compañeros; más que compañeros, hermanos. Disgregarnos, irnos, no volvernos a ver, no sentir, como hasta aquí, los impulsos de vencer y de luchar, es imposible. La Columna, esta Columna de Hierro que desde Valencia a Teruel ha hecho temblar a burgueses y fascistas, no debe deshacerse, sino seguir hasta el fin. ¿Quién puede decir que en la pelea, por estar militarizados, han sido más fuertes, más recios, más generosos para regar con su sangre los campos de batalla? Como hermanos que defienden una causa noble, hemos luchado; como hermanos que tienen los mismos ideales, hemos soñado en las trincheras; como hermanos que anhelan un mundo mejor, hemos empujado con nuestro coraje. ¿Deshacernos como un todo homogéneo? Nunca, compañeros.

Mientras quedemos una centuria, a luchar; mientras quede uno solo de nosotros, a vencer. Será el mal menor, a pesar de ser un gran mal, el tener que aceptar, sin ser elegidos por nosotros, quienes nos ordenen. Pero... Ser una Columna o ser un Batallón es casi igual. Lo que no es igual es que no se nos respete. Si estamos juntos los mismos individuos que ahora estamos, ya formemos una columna o ya formemos un batallón, para nosotros ha de ser igual. En la lucha no necesitaremos quien nos aliente, en el descanso no tendremos quien nos prohíba descansar, porque no lo consentiremos. El cabo, el sargento, el teniente, el capitán, o son de los nuestros, en cuyo caso seremos todos compañeros, o son enemigos, en cuyo caso como a enemigos habrá que tratarlos. Columna o Batallón, para nosotros, si queremos, será igual. Nosotros, ayer, hoy y mañana, no necesitamos estímulos para combatir; nosotros, ayer hoy y mañana, seremos los guerrilleros de la Revolución. De nosotros mismos, de la cohesión que haya entre nosotros, depende nuestro desarrollo futuro. No nos imprimirá nadie un ritmo suyo; se lo imprimiremos nosotros, por tener personalidad propia, a los que estén a nuestro alrededor. Tengamos en cuenta una cosa, compañeros. La lucha exige que no hurtemos nuestros brazos ni nuestro entusiasmo a la guerra. En una columna, la nuestra, o en un batallón, el nuestro; en una división o en un batallón que no sean nuestros, tenemos que luchar. Si deshacemos la Columna, si nos disgregamos, después, obligatoriamente movilizados, tendremos que ir, no con quien digamos, sino con quien se nos ordene. Y como no somos ni queremos ser animales domésticos, posiblemente chocáramos con quienes no debiéramos chocar: con los que, mal o bien, son nuestros aliados. La Revolución, nuestra Revolución, esta Revolución proletaria y anárquica, a la cual, desde los primeros días, hemos dado páginas de gloria, nos pide que no abandonemos las armas y que no abandonemos, tampoco, el núcleo compacto que hasta ahora hemos tenido formado, llámese éste como se llame: Columna, División o Batallón.

Un "Incontrolado" de la Columna de Hierro
Imagen vista en "El Confidencial". 

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El anarquismo y otros estorbos para la Anarquía




Bob Black




En otras palabras, si se les diese a elegir entre el anarquismo y la anarquía, la mayoría de anarquistas se inclinaría por la ideología y la subcultura anarquistas antes que por emprender un peligroso salto hacia lo desconocido, hacia un mundo de libertad sin Estado. Pero puesto que los anarquistas son casi los únicos críticos declarados del Estado como tal, estas gentes temerosas de la libertad asumirían inevitablemente posiciones prominentes o al menos publicitadas en cualquier sublevación resueltamente antiestatal.

Siendo ellos mismos del tipo de los seguidores, se encontrarían liderando una revolución que haría peligrar su estatus establecido no menos que el de políticos y propietarios. Conscientemente o de otras formas, los anarquistas sabotearían la revolución, que sin ellos quizá se hubiera desembarazado del estado sin detenerse siquiera a reestrenar la vieja riña Marx/Bakunin.

A decir verdad, los anarquistas nominales no han hecho nada para desafiar al Estado, no ya con pomposos y escasamente leídos textos infestados de jerigonza, sino con el contagioso ejemplo de otra forma de relacionarse con los demás. Los anarquistas, en vista de como manejan el negocio del anarquismo, son la mejor refutación de las pretensiones anarquistas. Cierto, en Norteamérica, al menos, las macrocefálicas “federaciones” de organizaciones obreristas se han derrumbado entre el tedio y las disensiones -y menos mal- pero la estructura social informal del anarquismo sigue siendo jerárquica de cabo a rabo.

Los anarquistas se someten plácidamente a lo que Bakunin denominó un “gobierno invisible”, compuesto en su caso por los editores (de hecho si no nominalmente) de un puñado de las publicaciones anarquistas más importantes y más longevas. Estas publicaciones, pese a diferencias ideológicas aparentemente profundas, comparten posturas paternalistas similares de cara a sus lectores, así como un pacto de caballeros para no permitir ataques que expongan sus incoherencias y socaven de otros modos su común interés de clase en la hegemonía sobre los anarquistas de a pie.
Por extraño que parezca, resulta mucho más fácil criticar a "Fith State" o "Kick It Over" en sus propias páginas que, pongamos por caso, criticar allí a "Processed World".

Cada organización tiene más cosas en común con todas las demás que con cualquiera de los desorganizados. La crítica anarquista del Estado, si los anarquistas fueran capaces de comprenderla, no es más que un caso particular de la crítica de la organización. Y en cierta medida, incluso las organizaciones anarquistas lo intuyen.

Los antianarquistas podrían muy bien sacar la conclusión de que si ha de haber jerarquía y coacción, que sea abiertamente, claramente etiquetada como tal. A diferencia de tales lumbreras (los “libertarios” de derechas, los minianarquistas, por ejemplo), yo insisto tozudamente en mi oposición al Estado. Pero no porque, como tan irreflexivamente y tan a menudo proclaman los anarquistas, el Estado no sea “necesario”. La gente común rechaza esta afirmación anarquista por absurda, y hace bien.

Evidentemente, en una sociedad de clases industrializada como la nuestra, el Estado es necesario. La cuestión es que el Estado ha creado las condiciones que lo hacen necesario, al despojar a los individuos y a las asociaciones voluntarias de sus poderes. Lo que resulta más fundamental, no es que las premisas del Estado (el trabajo, el moralismo, la tecnología industrial, las organizaciones jerárquicas) no sean necesarias sino que son antitéticas a la satisfacción de necesidades y deseos reales. Por desgracia, la mayoría de variedades de anarquismo ratifica todas las premisas y pese a ello, rechaza su conclusión lógica: el Estado.

Si no hubiera anarquistas, el Estado tendría que inventarlos. Sabemos que en varias ocasiones eso es precisamente los que ha hecho. Necesitamos anarquistas libres del lastre que supone el anarquismo. Entonces, y sólo entonces, podremos empezar a plantearnos en serio el fomento de la anarquía.

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Bob Black, anarquista estadounidense, conocido sobre todo por sus ideas críticas de la sociedad basada en el trabajo. Se le asocia a la corriente de la anarquía postizquierda.

@imagen: Wikipedia

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Tenerife, la isla del infierno

El Plan de las Afortunadas Islas del Reyno 
de Canarias y la isla de San Borondón




Juan Tous Meliá

La isla de Tenerife recibió inicialmente el nombre de Isla del Infierno; aparece por primera vez, aunque con fecha imprecisa, en el atlas Mediceo Laurentino (1351-1415)  y, de forma precisa en la carta de los hermanos Pizzigani, de 1367. En el atlas de Cresque Abraham, de a375, tiene forma triangular de color rojo, con un círculo blanco en el centro; en la carta anónima de la biblioteca Ambrosiana, de 1460, aparece por primera vez el nombre de "tanariffe", aunque en el Libro del Conosçimiento, escrito por un fraile castellano hacia 1350-60, recibe el nombre de "isla del infierno-tenerefiz".

En la narración de Giovanni Bocaccio, sobre la expedición de Angiolino del Teglia de Corbizzi y de Nicola di Recco de 1341 dice:  "La isla que tiene un monte que tiene más de 30000 pasos de altura y en cuya cima aparece una cosa blanca". Es probable que, en las fechas de la expedición, el Teide se encontrara en erupción; esta circunstancia y el hecho de haberse publicado pocos años antes, en 1312, El Infierno, de Dante Alighiere, permiten de forma razonable dar una explicación al enigma del topónimo -el lector interesado deberá acudir al ensayo Dante y las Canarias (1959), de don Alejandro Cioranescu-.

Se sabe, además, que el pico Teide era nombrado por los guanches Echeyde, que significa Infierno "y tenían muy creído que estaban en el alto Monte de aquella Isla", escribía Machado y Fiesco en el "Plan de las Islas de Canaria", que levantó en 1762.
Respecto al topónimo Tenerife, algunos autores consideran que procede de "Tener" e "Ife", es decir, "Monte Blanco", si bien otros dicen que "Te" o "Che" es el artículo "El" y "nerfe" o "enerfe" es "montaña" o "volcán".

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Juan Tous Meliá nació en 1941 en Palma de Mallorca y es autor de La Gomera a través de la cartografía: 1588-1899, publicada en el año 2000 y "El tigre, un cañón de A 16. Historia y leyenda", además de otros numerosos artículos y libros: La artillería de La Palma (1528-1860), La isla de El Hierro y el meridiano origen, La defensa de las Islas Canarias ante la crísis del 98, La isla de El Hierro o de La Herradura, La cartografía manuscrita de las Islas Canarias en el siglo XVII. 


Sección en "Curiosón": "Cosas para ver-Mundos para compartir"

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El movimiento libertario

Si partimos de la idea de que “el anarquismo, en todas sus modalidades, es una afirmación de la dignidad y de la responsabilidad humanas, un acto de autodeterminación social y no un programa de cambios políticos” (Colin Ward. ”Esa anarquía nuestra de cada día...”Ed. Tusquets.Barcelona .1982), la actualidad del pensamiento libertario difiere escasamente del anarquismo de ayer o del de mañana.


Josefa Martín Luengo
(I)



A lo largo de toda la historia de la humanidad, siempre han existido importantes grupos humanos disidentes con su estructura social y enfrentados a los poderes instituidos. La anarquía como pensamiento humano, filosofía colectiva y utopía deseada, tiene carácter universal, y por ello plantearnos su situación actual, pasa por profundizar un poco en esta manera de desear nuestro paso por este mundo.

El anhelo humano ha sido es y será siempre el mismo: la búsqueda de la felicidad y la consecución de este objetivo tiene mucho que ver con la forma y manera de construirnos como personas libres.

Parece que es imposible podernos plantear en estos momentos, una revolución colectiva y popular en la consecución de una sociedad ácrata, porque la realidad nos evidencia que en este mundo insensibilizado, desculturizado y altamente sometido a las relaciones de poder-autoridad-dependencia, la concientización personal es difícil que se pueda dar. , por esa aparente irrealidad de impotencia que asola a tantos colectivos humanos. La manipulación de la información, la educación adaptativa a los sistemas autoritarios, las estructuras familiares jerarquizadas y la disciplina que conduce hacia el consumo, han creado tantos paraísos artificiales, que en la actualidad, una gran masa humana asume, sustenta y trata de perpetuar una vida que no les pertenece y mucho menos le satisface.

Pero si nos paramos a considerar que toda sociedad que soñemos puede ser posible, la anarquía lo es.

Pero debemos tener muy en cuenta y reflexionar profundamente sobre lo que dijo Alexander Herzen hace más de un siglo:”Una meta infinitamente remota no es una meta, es una decepción”, y la obviedad sobre este pensamiento está consiguiendo que se establezca una situación de decepción hacia la única posible utopía del futuro.

Debemos olvidarnos de movimientos de masas capaces de hacer la revolución, porque las revoluciones y sus intentos a lo largo del siglo XIX y XX, nos han demostrado adónde han llegado. Porque desde nuestro punto de vista todo cambio copernicano en esta sociedad, debe pasar primero por un cambio personal interno.

Para poderse realizar posteriormente el externo; es decir, cada persona debe realizar su revolución interior y de esta manera podrá unirse a las demás personas bajo los mismos valores, los mismos principios y por lo tanto, alcanzar los mismos objetivos: una sociedad diferente.

Con esta exposición, lo que queremos evidenciar es que la educación y la cultura libertarias son imprescindibles para conseguir la utopía de la anarquía, que supone una constante en la historia de la humanidad.

Como la solución es, evidentemente, difícil y conflictiva, pensamos, junto con otr@s estudios@s del tema, que la forma más idónea es la de que se expresen y dinamicen colectivos autogestionarios que funcionen día a día manifestando una forma de vivenciar la realidad opuesta a la establecida, desprendiéndose del proteccionismo estatal, desarticulando la familia autoritaria, y liberando la represión sexual de la juventud (W. Reich), motivando un cambio interno que supone un desprenderse de una estructura mental de base autoritaria (Mendel), y analizando y destruyendo la influencia fascista del ejercicio del poder y de sus formas de introyección : escuelas y cárceles. (Foucault).

La revolución anarquista ha de realizarse en la base, a base de pequeños grupos de oposición práctica y efectiva, demostrando con su experiencia cotidiana que la anarquía es una realidad “aquí y ahora” y no una utopía –decepción para el futuro.

Uno de los mayores errores que hemos cometido y cometemos, es el de pensar que en la realidad cotidiana nada podemos hacer porque necesitamos número y lo que hacemos o intentamos hoy dará sus frutos en el futuro, ya que esto pasa por obviar la realidad y el presente, añorar el pasado y fantasear en el futuro.

El pensamiento libertario en la actualidad debe revolucionar sus planteamientos, debe manifestar día a día su pensamiento con una manera de vivir acorde con él y debe olvidarse de buscar mecanismos de defensa para aniquilar su libertad por la compensación de la imposibilidad. Cada ser humano revolucionado desde sí mism@, vive y actúa de forma contraria a la impuesta y esa actitud activa, mueve positivamente esta sociedad agonizante.

No hay, por lo tanto desesperanza, no hay, por ello decepción, ya que mientras YO individualidad lucho cada día, el futuro está lleno de esperanza, porque mi verdadera responsabilidad social como ser humano y pensante es responder a mi compromiso personal que como anarquista debe formar parte, de la esencia más intima de mi identidad y de mi vida.

Ahora bien, si nos preguntamos por ¿Cuáles son las probabilidades de aumentar el pensamiento anarquista en el mundo actual?, debemos reflexionar sobre la forma en que se viene manifestando en las últimas décadas, teniendo en cuenta que nunca más que hoy el poder centralizado en los gobierno y el capitalismo de las grandes multinacionales, ha sido mayor, las formas en las cuales se ha evidenciado el pensamiento anarquista ha sido a través de compromisos de multitud de grupos discordantes con los valores impuestos: okupas, insumisión, ecologismo, organizaciones paralelas, colectivos alternativos, que tienen como objetivo la dignidad personal , social y la defensa de los valores individuales…

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Josefa Martín Luengo nació en Salamanca, ciudad en la que estudia Magisterio y posteriormente la carrera de Psicología y Pedagogía, licenciándose por la Universidad de Salamanca en 1972.
Inició su actividad educadora en Fregenal de la Sierra (Badajoz) dirigiendo la escuela-hogar Nertóbriga, tratando que el alumnado tuviese una educación integral, donde la formación de la persona y la adquisición de valores fuesen las pautas, cosa que a su entender hizo que "las fuerzas vivas" de la zona exigiesen su cese inmediato.1 Este caso llegó a plantearse en el Congreso de los Diputados, en una interpelación al gobierno de Suárez por un diputado socialista. Poco después, en enero de 1978, en compañía de las pedagogas Concha Castaño Casaseca y Mª Jesús Checa Simó decidieron fundar una escuela en la localidad pacense de Mérida para promover la pedagogía libertaria: la Escuela Libre Paideia.
También fue una activa militante feminista, miembro del colectivo Mujeres para la Anarquía, formado por mujeres pertenecientes a la Escuela Paideia. Es autora, además, de innumerables artículos sobre educación, anarquismo y feminismo.
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La mujer esclava


Rene Chaughi


Siempre sucedió lo mismo: los nobles no querían que los burgueses se emancipasen, se creían superiores a ellos; los burgueses no quieren que los trabajadores se emancipen, también se creen superiores; los militares quieren elevarse sobre los hombres civiles; lo mismo piensan los curas sobre los laicos; los civilizados miran despreciativamente a los salvajes sin tener en cuenta que la distancia que les separa es cuestión de tiempo, un simple accidente de la evolución general. Cada nación se cree superior a las otras, cada uno de nosotros se juzga más sensato que el resto de los humanos, y la creencia del hombre en su superioridad sobre la mujer no tiene más serio fundamento: es una mezcla del error egocéntrico y del deseo de dominio.

Sí, sobre todo del deseo de dominio. A la simple lectura del Código se ve claramente que los hombres han hecho las leyes: la manera con que los legisladores hablan de los derechos y de los deberes de cada uno de los esposos, el diferente modo con que consideran el adulterio del uno y de la otra, las disposiciones relativas a la madre soltera y al hijo natural, resultan verdaderamente chocantes, producto de un egoísmo necio que casi es perdonable por lo cándido. Así, por ejemplo, mientras el poder legal del marido es casi ilimitado, el de la esposa es nulo; ella le pertenece, pero él a ella no; del capricho del hombre depende que la mujer sea feliz o desgraciada por toda su vida, porque la ley que la entrega no la defiende, pudiendo decirse con toda verdad que la mujer del día, lo mismo que la de las edades prehistóricas, no es una persona sino una cosa apropiada. Para que el amor nazca y persista entre ese amo y esa sierva son necesarias circunstancias bien excepcionales; a falta de ellas, casi nunca hay amor, sólo hay cambio de dos deseos momentáneos, u otra cosa peor: brutalidad y sumisión.

Huyendo del estado humillante de cosa poseída, la mujer trata de emanciparse de la tutela masculina y vivir del propio trabajo, pero también en este punto se encuentra en frente de su arrogante amo que, en pago de trabajos pesadísimos, le ofrece salarios miserables. ¡Siempre el fuerte esclavizando al débil! ¡Siempre subsistente la vieja tradición simia!

Cada vez que la mujer trata de emanciparse y quiere salir del estado de cosa para elevarse al de persona, el hombre se esfuerza por impedirlo; no quiere que desarrolle sus facultades para convertirse en su igual. Los diputados no quieren mujeres electoras ni elegibles; los magistrados rechazan las abogadas; los médicos no gustan de profesoras ni agregadas; en la Escuela de Bellas Artes los alumnos han obligado a despedir a las alumnas, y, no obstante, a pesar de tan obstinada resistencia y de tantas dificultades, no pocas mujeres cultivan las ciencias, las letras y las artes, y a veces mejor que los hombres.

No hay que disimularlo: en el fondo el hombre desprecia a la mujer y la galantería que con ella usa no pasa de abominable hipocresía, destinada a disfrazar la condición de esclava en que con tanta crueldad la mantiene. Bajo cierto barniz aparatoso se halla siempre el amo vil y feroz.

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Henri Gauche (1870-1926), escritor anarquista francés, conocido también por sus pseudónimos literarios René Chaughi y Henri Chaughi. Preocupado por la situación de la mujer e influido por el neomalthusianismo, publicó varios artículos y ensayos anarcofeministas de los que destacan Immoralité du mariage (1898), Les Trois complices (1899) y La Femme esclave (1900).

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Minorías versus mayorías


Emma Goldman


Hace aproximadamente 50 años, una idea fugaz hizo su aparición en el horizonte del mundo, una idea de tan largo alcance, tan revolucionaria, tan popular como para sembrar el terror en el corazón de los tiranos de todo el mundo. Por otro lado esta idea fue una precursora de la dicha, de la alegría, de la esperanza de millones. Los pioneros sabían las dificultades de su camino, sabían las resistencias, las persecuciones, las dificultades que les acarrearía; sin embargo marcharon adelante, siempre adelante, orgullosos y sin miedo. Ahora aquella idea es una consigna popular. Casi todo el mundo es un Socialista hoy día: tanto el rico como su pobre víctima; tanto los partidarios de la ley y el orden como sus desafortunados culpables; tanto los libre pensadores como los perpetuadores de los sofismas religiosos; tanto la dama elegante como la chica desarrapada. ¿Por qué no? Ahora que la verdad de hace cincuenta años se ha vuelto una mentira, ahora que ha sido cercenada la vigorosa imaginación y se le ha robado la fuerza, la impronta, a este ideal revolucionario, ¿por qué no? Ahora que ya no es una utopía hermosa sino "un plan practicable y concreto" y reposa sobre la voluntad de la mayoría, ¿por qué no? Las artimañas políticas siempre alaban a las masas: si tan solo nos siguieran las pobres mayorías, las ultrajadas, las abusadas, las gigantes mayorías.

¿Quién no ha escuchado alguna vez esta letanía? ¿Quién no conoce esta invariable muletilla de todos los políticos? Que las masas sufren, que son robadas y explotadas, es algo que uno sabe tan bien como nuestros candidatos-torturadores. Pero insisto que no son este puñado de parásitos sino las masas mismas las responsables de esta situación. Se arriman al maestro, aman el flagelo, y son las primeras en gritar ¡"Crucifixión"! en el momento en que alguna voz de protesta se levanta en contra de la autoridad sacralizada del capitalismo o de cualquier otra podrida institución. Si no fuera por la complacencia de las masas que se transforman en soldados, policías, carceleros, verdugos, no existiría la autoridad ni la propiedad privada. La demagogia socialista sabe esto muy bien pero mantiene el mito de las virtudes de la mayoría porque su proyecto de vida se juega en la perpetuación del poder. Y esta última no sería posible sin los números. Esta claro que la autoridad, la coerción y la dependencia descansan en las masas, pero no lo hará nunca la libertad o la libre determinación del individuo, nunca el nacimiento de una sociedad libre.

No repudio a la mayoría como una fuerza creativa hacia lo positivo, por que no sienta la opresión, la precariedad del mundo, porque no conozca la vergüenza, el horror, las condiciones de vida indignas a las que se abandona al pueblo; sino porque sé que como masa compacta nunca ha luchado por la justicia o por la igualdad. Ha suprimido la voz humana, subyugado al espíritu humano, encadenado al cuerpo humano. En tanto masa su meta siempre ha sido crear una vida uniforme, plana y monótona como el desierto. En tanto masa siempre será la aniquiladora de la individualidad, de la libre iniciativa, de la originalidad. Por eso creo como Emerson que "las masas son groseras, defectuosas, perniciosas en sus demandas e influencias; y no requieren ser aduladas sino educadas. No quisiera tener concesiones con ellas, sino enseñarles, separarlas y dividirlas para hacer emerger a los individuos. ¡Las masas! La calamidad son las masas. No quiero las masas, sólo a los hombres honestos, amables, dulces, y a las mujeres educadas".

En otras palabras, la verdad viviente y vital de la felicidad social y económica, sólo será real a través del celo, el coraje, la determinación no coaccionada de la inteligencia de las minorías, y no a través de las masas.

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Emma Goldman (Kaunas, 27 de junio de 1869 – Toronto, 14 de mayo de 1940) fue una anarquista lituana de origen judío, conocida por sus escritos y sus manifiestos libertarios y feministas. Fue una de las pioneras en la lucha por la emancipación de la mujer.

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Palabras que cambiaron el mundo

"Nos tiene sin cuidado vuestras leyes, caballeros, nosotras situamos la libertad y la dignidad de la mujer por encima de toda esas consideraciones, y vamos a continuar esa guerra como lo hicimos en el pasado; pero no seremos responsables de la propiedad que sacrifiquemos, o del perjuicio que la propiedad sufra como resultado. De todo ello será culpable el Gobierno que, a pesar de admitir que nuestras peticiones son justas, se niega a satisfacerlas".

  • Emmeline Pankhurst

Emmeline nació en el año 1858 en Manchester Reino Unido, hija de Robert Goulden, que era un exitoso hombre de negocios con ideas políticas radicales, y Sophia Crane. Su apellido de soltera era Goulden, aunque se casó en 1879 con el abogado Richard Marsden Pankhurst. Su marido ya apoyaba anteriormente el movimiento de las sufragistas, y había sido autor de la Ley de la propiedad de la mujer casada ("Married Women's Property Acts"), de 1870 a 1882. Murió en 1928, tras haber obtenido el mayor de sus objetivos: el derecho al voto femenino en el Reino Unido.

DISCURSO


No he venido aquí como abogada defensora, porque sea cual sea la posición que ocupe el movimiento por el sufragio en los Estados Unidos de América, en Inglaterra no se trata ya de defenderlo, el movimiento es ya parte de la vida política. Se ha convertido en el tema de la revolución y la guerra civil, y así que esta noche no estoy aquí para defender el sufragio femenino. Las sufragistas estadounidenses pueden hacer eso perfectamente. Estoy aquí en calidad de soldado que ha abandonado temporalmente el campo de batalla a fin de explicar -parece extraño que tenga que ser explicado- qué es la guerra civil cuando ésta la libran las mujeres. No sólo estoy aquí como un soldado temporalmente ausente del campo en la batalla; estoy aquí – y eso, creo, es lo más extraño de mi presencia- estoy aquí como una persona que, de acuerdo a lo que han decidido los tribunales de justicia de mi país, no tiene ningún valor para la comunidad; debido a mi estilo de vida se ha juzgado que soy una persona peligrosa, bajo pena de trabajos forzados en una prisión. Por tanto, algún interés debe tener escuchar a una persona tan peculiar como yo. Seguro que muchos de vosotros pensáis que no tengo demasiado aspecto de soldado ni de prisionero, pero soy las dos cosas. [...]

Quiero decir a las personas que no creen que las mujeres podamos tener éxito, que hemos llevado al gobierno de Inglaterra a su situación actual y por tanto tiene que enfrentarse a esta alternativa: o las mujeres mueren u obtienen el derecho a voto. Les pregunto a los hombres norteamericanos que están en esta reunión, qué pensarían si vivieran una situación parecida en su Estado; ¿Mataríais a esas mujeres o les daríais la ciudadanía, mujeres a las que respetáis, mujeres que sabéis que han vivido vidas útiles, mujeres a las que conocéis, aunque no sea personalmente? Mujeres que buscan la libertad y el poder para desempeñar un útil servicio público. Bueno, sólo existe una respuesta a esta alternativa; sólo existe una salida, a menos que estéis dispuestos a retrasar el avance de la civilización dos o tres generaciones; debéis otorgar el derecho de voto a esas mujeres. Ése es el resultado de nuestra guerra civil.


Para saber más:
www.guardian
albertmedran.com
Wikipedia
www.laie.es

Imagen: De Copyright by Matzene, Chicago. - 
Esta imagen está disponible en la División de Impresiones y Fotografías de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos bajo el código digital cph.3b38130.

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La memoria del alma

No suelo tener problemas a la hora de enfrentarme a la página en blanco, salvo cuando tengo que escribir de y sobre mi pueblo, Saldaña, localidad palentina “a un extremo de Tierra de Campos”, allí “donde empieza la sierra a ondular”, “donde nace la vega fecunda”.


Me desplacé a Saldaña para presentar mi novela La noche inacabada (Ediciones ENDE), de la mano de Gerardo León – alcalde del municipio -, y de Javier Quijano, amigo que fue desgranando opiniones sobre lo que había sentido al leerla. Resultó un acto emotivo, por la presencia de amigos y conocidos y por celebrarse en un lugar que acercaba, sí o sí, recuerdos de mi infancia y adolescencia, llamando con fuertes aldabonazos a las puertas de la memoria, la del alma, donde están encerradas tantas y tantas emociones contenidas, difíciles de controlar en momentos como el vivido en la tarde noche del pasado viernes.

Ver llena de amigos y conocidos la Sala de Exposiciones de La Casona, a pesar del temporal de lluvia y viento, que no cesó en toda la tarde, se lo debo a la magnífica organización del acto por parte del Ayuntamiento y al loable esfuerzo de Carmen Herrero, del departamento de Cultura y Turismo y amiga, para que resultara todo un éxito de asistencia de público. Gracias, gracias a todos, organizadores, presentadores y asistentes, por hacer irrepetible el 15 de abril de 2016, perpetuando en la memoria de mi alma todo lo acontecido, recordado y sentido durante sesenta minutos inolvidables.

Pernocté en Saldaña, y la lluvia fue la “culpable” de que no añadiera más emociones a las ya vividas, impidiendo que recorriera rincones de la infancia, lugares, parajes donde la naturaleza se muestra sin recato, esplendorosa y bella. Otra vez será. Sí visité, luchando contra el viento y la lluvia, la Plaza Vieja, mi querida Plaza Vieja. Ella y yo lloramos juntos al contemplar cómo el “dios automóvil” invadía sus entrañas, desnaturalizándola, emborronándola, robándole belleza… ¿Hasta cuando? Hasta que el pueblo quiera, supongo; o hasta que llegue el día en el que la propia Plaza se plante y diga “hasta aquí hemos llegado, no me merecéis” y termine de perder el embrujo tornándose gris y obsoleta, memoria, sólo memoria, anclada en el alma de todos cuantos la amamos y defendemos, sí, pero tan sólo eso, memoria del saldañismo, ese saldañismo que resiste y persiste en el alma de tantos saldañeses a pesar del paso del tiempo.

Otras entradas de Tomás en Curiosón
Saldaña, donde empieza la sierra a ondular


Tomás, en los capítulos dedicados a la vida del Escritor, se toma justa venganza, con la mirada piadosa de la distancia, del ambiente represor y castrante del mundo rural allá por los años cincuenta. El Escritor recuerda desde la atalaya de su Isla:”tiempo oscuro, invierno permanente que instaló el nacionalcatolicismo, cargado de días insulsos, insípidos, inodoros, monocromos, con la Formación del Espíritu Nacional resonando en sus oídos”.

Blog de Pablo: Palabras


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El derecho a vivir


El ser humano moderno está abundantemente dotado de derechos políticos. Tiene el derecho a la ciudadanía, siempre que sea virtuoso y no un Anarquista; puede elegir a sus propios gobernantes y carceleros; incluso disfruta, siendo parte de la mayoría, el privilegio de presenciar al gobierno actuar "en el nombre del pueblo".
Este privilegio es una broma particularmente mala, porque las actividades del gobierno y los tribunales tienen por lo general el único propósito de intensificar el robo y el sometimiento del pueblo; es decir, el pueblo —en su propio y sagrado nombre— se condena a sí mismo a la dependencia y la esclavitud.

Max Baginski


El vacío y la farsa de los derechos políticos se vuelven totalmente evidentes cuando consideramos que todos ellos juntos no incluyen el derecho a vivir.
El derecho a vivir — es decir, la garantía de la obtención de los medios de existencia, la organización de la sociedad de modo de asegurar a cada cual la base material de la vida y hacerla tan evidente como la respiración, —la sociedad actual no puede dar este derecho a las personas.
El carácter bárbaro de las formas dominantes de existencia nunca es tan ofensivamente demostrado como cuando sometemos el derecho a vivir a una prueba crítica. Este derecho es atacado y anulado a diario de mil maneras distintas mediante la coerción, la pobreza y la dependencia. Es una cruel ironía justificar la existencia de la maquinaria asesina del gobierno, con sus brutales leyes imbéciles, en torno a que es necesario para "la protección de la vida y la propiedad".
Entre las miles de leyes y estatutos no hay un solo párrafo que garantice a cada miembro de la sociedad el derecho a vivir. El tierno cuidado de la propiedad es de poca utilidad; pues es característica principal de una sociedad basada en la santidad de la propiedad que la gran mayoría no posea propiedad suficiente para así justificar la costosa maquinaria de la policía, los tribunales, los carceleros y verdugos.
El derecho a vivir depende principalmente de la posesión y el poder consecuente. Pero como sólo una pequeña minoría está en posesión y control, el derecho a vivir sigue siendo una quimera en cuanto a la mayoría se refiere.
El anarquismo considera al derecho a vivir como el eje de su filosofía. Lo considera cimiento indispensable de una sociedad que dice ser humana.
Hoy en día el más necesitado, el hambriento y el sin techo no encuentra providencia alguna, ningún tribunal donde pueda apelar al derecho a vivir. Si fuera a reclamarlo, poniendo a prueba este derecho, pronto se encontraría en el asilo o en la cárcel. En medio de fabulosas riquezas, carece incluso de lo necesario para la sola existencia. Está aislado, abandonado. En un vistazo, a cada paso, ve plenitud de comida, ropa y comodidades, una milésima parte de lo cual le salvaría de la desesperación y la destrucción. Pero ni siquiera el más mínimo derecho a vivir le da el poder sobre las cosas, la carencia de tales le convierte en un paria social.
¿De qué le sirven los derechos a la ciudadanía, a "libertades políticas", o a su soberanía de un día como votante, cuando se le priva del derecho a vivir y se le niega el uso de las cosas que necesita?
Cuando todo, todo lo esencial para la vida es monopolio de una determinada clase —garantizado por las leyes, los ejércitos, los tribunales y los estrados— es evidente que la clase poseedora dominará totalmente la vida, con el consiguiente sometimiento del resto de la gente.
La demanda por el derecho a vivir es la demanda más revolucionaria de nuestro tiempo. Los privilegiados son conscientes de ello. Dondequiera que la demanda se exprese en serio, si va acompañada por la acción correspondiente, donde los desheredados recurren a la expropiación, a la huelga general, los guardianes del "orden" de una vez se dan cuenta de que la bandera de la revolución social se agita en el viento.
¡Ceterum censeo! Lo que hoy llaman hipócritamente "orden" debe caer y perecer para que el derecho a vivir pueda llegar a ser una dichosa realidad.
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El anarquista Max Baginski nace en 1864 en Barstenstein, cerca de Königsberg (Prusia Oriental) - actualmente Bartosyzce (Polonia), cerca de Kaliningrado (Rusia).- Su padre, zapatero socialdemócrata, luchó en la Revolución de 1848.
 En 1890 se convirtió en el editor de Der proletariado aus dem Eulengebirge (El Proletariado de las Montañas de las Lechuzas), el órgano de expresión del SPD de Silesia. En 1894, después de unos años en prisión por delitos de prensa, se instala en Chicago, donde edita y dirige varios diarios. En agosto de 1907, junto a Emma Goldman, con la que fundó la revista mensual Mother Earth, será delegado en el Congreso Anarquista Internacional de Amsterdam. Muere el 24 de noviembre de 1943 en Nueva York, víctima de una enfermedad degenerativa.

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Sobre la Patria

No se nace anarquista, ni fascista, ni comunista. No existen estos genes en el genoma humano...
El intento de A. Hamon es interesante, pudiendo permitir clarificar ideas sobre los socialistas-anarquistas como individuos, y no como simpatizantes de una corriente política e incluso eliminar clichés reproducidos a lo largo de los años.
Esperamos que este análisis ayude a comprender un poco más a los socialistas-anarquistas de antaño; favorezca la reflexión del por qué un individuo se inclina más por una tendencia política que por otra y finalmente, encontrar posibles respuestas del por qué se aleja de ésta.

Chantal López y Omar Cortés




A. Hamon

¿Debemos decir, con Aristófanes o Eurípides, “donde yo vivo bien, es mi patria”? ¿Debemos pensar, con Merlin Coaccaio que “no tenemos otra tierra que la que llevamos pegada a los zapatos”? ¿Debemos opinar con Paul-Louis Courier, cuando escribe: “la patria es donde se está bien; si soy feliz en Roma, es claro que soy romano”?

Siendo así, esto constituye la negación absoluta de la patria, tal como comúnmente la entendemos. No hay solidaridad, sino cuando el interés personal lo reclama; la colectividad no juega ningún papel. El individuo es solidario de otros, en tanto que en sus intereses está el serlo; y no lo es, si estima que le conviene no serlo. Obra siempre con arreglo a sus intereses personales, sin tener en cuenta los intereses de los otros miembros de la colectividad. Ninguna razón patriótica le obliga a tener esto en consideración, porque, dado este concepto de la patria, el individuo es él mismo su propia patria; obra según sus propias miras y no las de otros. La noción de territorio, de comunidad cualquiera con otros individuos no existe; el interés individual lo avasalla todo.

Su patria es donde se encuentra bien, la lleva detrás de sí en la suela de sus zapatos. Hoy es romano, mañana será inglés, al otro día alemán o francés, según su interés. No hay necesidad que abandone una región determinada para este cambio. Basta que obre según su propio interés, sin cuidarse del interés de los individuos vecinos.

.../Según la imprecisa noción que se puede tener de la patria, es patriota aquel que está convencido de la superioridad de su patria sobre la de otro; aquel que ama a su patria hasta la muerte y que, por lógica consecuencia, odia las otras patrias. Como justamente ha escrito Voltaire, “ser buen patriota, es desear que su patria se enriquezca por el comercio, y sea poderosa por las armas. Es desear el mal a sus vecinos”.  Ser patriota es desear su patria grande y fuerte, es decir, más grande y más fuerte que las patrias vecinas. Si hay ruptura de la unidad territorial y formación de una nueva unidad, ser patriota es desear el desquite para recobrar la antigua unidad, tan convencional como la nueva; el desquite para satisfacer ese algo indefinido e indefinible que se llama honor. Así el desquite es la guerra con su luctuoso cortejo, sus ruinas innumerables, sus crímenes horribles.

.../ Como lo ha escrito Francois Coppée, “nuestro deseo de un desquite, es absurdo en el fondo”.

¿No es absurdo, en efecto, ver a los patriotas de todos los países alimentar esta sola idea de desquite? No existe ninguna patria que a través de los siglos no haya sido modificada, no haya sido vencida. Todos los patriotas de todas las patrias deben, pues, o abrigar el deseo de quedar victoriosos, reparando el desastre de pasadas injurias, en cuyo caso se dará el espectáculo de una eterna guerra y de una eterna preparación a la guerra, resultando absurdo y contrario en absoluto a la razón humana.

El inglés odiando al francés, el escocés al inglés, el francés al alemán, el italiano al austriaco, y todos preparándose para el día en que se destruirán, se incendiarán, se robarán… ¡He aquí el bello ideal, el ideal del patriotismo, de aquellos que proclaman la guerra como necesaria, de aquellos que se erigen en sostenes de la paz armada! Verdaderamente, ante tal ideal, ¿no podríamos repetir con el ilustra Johnson, que “el patriotismo es el último refugio de un malvado”?

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* Tercera Edición. Traducción J. Martínez Ruiz. Digitalización KCL.
  Conferencia dada en la C. T. F. de París, y en reunión pública en Nantes.



En 1895, Hamon publica un estudio de los anarquistas de la época: "La psicología del anarquista-socialista".
Es también autor de "Los hombres y las teorías de la Anarquía" (1893), "la patria y el internacionalismo" (1896), "Una fracción anarquismo al socialismo" (1896).
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Acerca de la Gran Paz


Durante un sanguinario periodo de desórdenes, el campesino Kao Tzu se convierte en héroe contra su voluntad. El lugar es Asia, antes de lo que los europeos denominamos "después de Cristo". Los campesinos victoriosos pasan a cuchillo a la aristocracia y proclaman la Gran Paz como había sido propugnada en los antiguos escritos.
La Pequeña Paz significaba sólo ausencia de guerra, pero la Gran Paz significaba igualdad. Sin embargo, sin leyes ni poder, el país se encamina hacia la ruína, el mijo se pudre, los arroyos se embarran. El poeta Chu Yuan hace emperador a Kao Tzu, aunque éste se resista por la inercia egoísta del campesino, y consigue una realidad mejorando las tierras de Chin: consigue las terrazas de la agricultura y las terrazas del poder. En un doloroso proceso de conocimiento que le llega a costar la vida por dos veces, el filósofo Wang descubre la raíz que explica su tiempo (y que ha permanecido hasta hoy): Una revolución no puede permanecer fiel a sus ideales si no revoluciona todas las condiciones desde la base. La base, sin embargo, es el trabajo, que cuando permanece dividido produce una y otra vez las estructuras de la opresión.
Al final de la obra, las luchas no terminan.



Volker Braun

¿Por qué escojo este material antiguo? ¿Estoy huyendo del presente?
Existen momentos de la Historia Antigua que tienen mucho más que decirnos que periodos enteros de tiempos más recientes. Como a través de la lente vemos a gente que intenta cambiar el curso de la Historia. Esa temprana revolución del estado de China hace 2000 años perseguía una gran esperanza: la esperanza de una igualdad no sólo de posesiones sino también de "trabajo" lo que podría significar, por ejemplo, un status social igualitario o poderes de control para todos. La inteligente Europa se planteó esos enormes objetivos de una forma seria y por primera vez bajo la bandera roja.
En el estado de China la esperanza de las masas fue terriblemente decepcionada; la revolución no exterminó los antiguos y torturantes métodos de trabajo en el campo (al contrario: sabemos que el trabajo forzoso se volvió altamente cualificado), no fue lo suficientemente profunda para darnos otra visión de la gente miserable y oprimida. Este antiguo hecho histórico puede dejarnos confusos, y eso nos puede venir bien a gente como nosotros. Y puede clarificar una cosa: lo antiguas que son las luchas en las que estamos empeñados hoy, cuanto más favorable es nuestra situación, hasta dónde se debe llevar, con qué consecuencias.
Las respuestas a las preguntas de hoy, a las preguntas sobre el socialismo, que contestamos entre dudas, son al mismo tiempo respuestas a 5000 años de historia: que esa sea la medida de su dificultad y grandeza. El socialismo será una respuesta larga. Ante este viejo material, un modelo de la historia que avanza y es obstaculizada, siento que me encuentro tan en el presente como otras veces. Y tengo otra buena razón para buscar entre la oscuridad: los tiempos arcaicos permiten mayor fuerza y humor en la representación; se puede dar al teatro lo que le es propio -y no importa nada más, siempre se desprende un determinado significado.

Volker Braun
Escritor y dramaturgo alemán
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Volker Braun fue miembro del Partido Socialista Unificado de Alemania (1960) (PSUA o SED, del idioma alemán Sozialistische Einheitspartei Deutschlands), sin embargo en la RDA fue considerado como un escritor crítico con el Estado y en muchas ocasiones tuvo dificultades para ver publicada su obra.

Boletín de la Asociación de Directores de Escena. - [Madrid: ADE, 1989-] = ISSN 1133-8792.- N.17 (jul.1990), p. 39-41.

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Los manuscritos del mar muerto

No se discute sobre los textos bíblicos que figuran entre los más de 800 documentos hallados, sino sobre los rollos que se refieren a la vida y pensamiento de la comunidad de Qumran, que hace más de 2000 años vivió en ese lugar del desierto de Judea, unos 15 kilómetros al este de Jerusalén. En las cuevas de Qunram se encontraron 125 copias distintas del Antiguo Testamento, a excepción del libro de Esther —única obra bíblica que no nombra a Dios— y que, pese a algunas variantes, tiende a confirmar la versión que teníamos del Antiguo Testamento, según declaró Don Carson, de la Universidad Deerfield de Illinois.
Los textos bíblicos de Qunram, fueron escritos, al igual que el resto, entre el 200 antes de Cristo y el 50 después de Cristo, según pruebas con carbono 14 —unos mil años antes que las versiones bíblicas medievales hechas por los masoretas—, por lo que resulta sorprendente la correcta precisión de esos gramáticos hebreos del siglo. Aunque el acceso a los manuscritos se abrió a los interesados en 1991, siguen vigentes las controversias sobre la interpretación de los textos. Eso se desprende del amplio reportaje que firma en la contraportada del desaparecido "Egin" Nicolás Dulanto.

Fuente consultada: 
Nicolás Dulanto en Egin.
Imagen: «1QIsa b» de uploaded by Daniel.baranek. 

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Grímpolas




Contar nuestras sorpresas. La sorpresa es como la poesía. Y seguir despreciando -en el recuerdo, Huidobro- cada vez más lo que está siendo.



01.- Poesía -lo dijimos- cuando yo me estremezco al abrazarte.
02.- Nuestro cristal, efluvio del alma quieta; del alma quieta víctima de la persona poética latiendo.
03.- En el puro o el impuro: el uso y el abuso del calderón, decide entre poesía y charlatanería.
04.- El hombre original es el que más tranquilos nos deja.
05.- En arte, todo ambiente es feliz.
06.- Poesía es un alrededor. Crítica es un alrededor. Y la diferencia, no en la forma sino en la naturaleza.
07.- Dijimos que poesía era pregunta. Dejarnos en la pregunta condicionados a afirmar. Criticar así es afirmación con calidad de pregunta.
08.- Al poeta, la posibilidad de un sí es lo que le interesa.
09.- El alrededor del crítico, no es nunca a la obra. Si alrededor de la obra se plantea su crítica no tiene aliento. Su crítica no es crítica. El alrededor del crítico ha de plantearse siempre enmarcando la voluntad de obrar.
10.- El crítico diferencia lo positivo de lo que en arte no es, en fervor. En lo que permite laurel o espinas.
11.- No es profundizar en el logro, sino sumergirnos en el fervor. De aquí nuestro cruzamiento de brazos frente al fervor sin tres dimensiones.
12.- No nos interesa la facilidad, Menos, la facilidad genial.
13.- Entre un preocupado y un monomaniaco, el crítico.
14.- En la ascención de Miró a Gabriel Miró, todo el secreto poético.
15.- Desde la naturaleza de una obra, oculta la congoja poética. Clara, desde el ambiente. Dos palabras en poesía: ambiente y naturaleza.
16.- La poesía está siempre sobre la congoja. Si no sobre la angustia.
17.- En arte no se debe resumir con el resumen. No se debe comprender, resumiendo. Sino con el complemento.
18.- El complemento, el citado ambiente feliz.
19.- La poesía, suena amor. El poeta dice amor.
20.- Para perfilar un empeño artístico, en la crítica, hay que ir acompañando paso a paso, el fervor. Y desde el principio de la obra, culminar en la contemplación la ascensión.
21.- De pronto Lawrence nos admira y nos parece en el frío de nuestra admiración, cursi; el único Dios es el fervor del corazón.
22.- La virtud de lo descriptivo en la novela, es que no puede insertarse la descripción en el apéndice.
23.- También lo dijimos: la nostalgia en poesía es más que amor hecho espacio.
24.- En poesía, detestamos al viajero directo. ¡Qué jugoso el que sabe de los cambios alegres! El viaje en poesía es una ayuda.
25.- Despertar, ver desde lo hondo de mi sueño.
26.- El arte es siempre lo que le falta a un tiempo.
27.- El pintor es pintor, cuando es mayor que lo que contempla. El poeta es poeta cuando su amor es mayor que el amor.
28.- En el poeta el amor está antes.
29.- Creo siempre en los poetas de "cuando", "entonces" y "desde entonces".

Enrique Azcoaga
Agora
Albacete, primavera de 1934
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Presencia de espíritu

Al finalizar la lectura de una obra de Kafka, la impresión del lector es que viene de un mundo extraño en el que todo le es ajeno. Personas que hemos visto en todas partes, que nos son vecinas en el despacho o en el taller y a quienes al encontrarlas allí vemos cambiadas; algo grave ha debido sucederles, porque no reparan en nosotros, y si nos miran es distraídamente, como si nos desconocieran, más todavía, como si fuéramos simples objetos inútiles. Todas estas gentes se hallan ocupadas en algo trascendental que no les permite distraerse, si hablan desde sus cosas, y como nosotros no sabemos cuáles son, tenemos que contemplar, desde fuera, su divagar, sin poder ingerirnos en una conversación cuyo idioma no nos es conocido. 



No cabe sino resignarse y aguzar la vista, puesto que, al parecer, no se apercibe nadie de nuestra presencia, aprovechando la coyuntura para ir de un lado para otro, para fisgar en los rincones, abriendo cajones cerrados hasta ver si conseguimos la cifra de estos diálogos que voces tan netas van dibujando a nuestro alrededor.

Las cosas ocurren con toda naturalidad, para un transeúnte apresurado y que de ellas sólo alcanza la apariencia, nada habrá que retenga su atención. Presenciará acciones normales: un señor que está empleado en un Banco y que se apresura para no llegar tarde a la oficina, unos agentes de policía que detienen e interrogan a un sospechoso, una secretaria complaciente con la clientela de su jefe, todo como en su mundo, y no se apercibe de que es otro distinto. Pero fijándose en lo que está ocurriendo, la sorpresa y la inquietud le saludan, no por el qué sino por el cómo suceden las cosas; primero, cuando se percata del raro lugar en donde el juez de instrucción  recibe los testimonios del procesado: una estancia reducida, atestada de un público que colabora al acto del interrogatorio, en el quinto piso de una casa de vecindad, con la secretaria en la buhardilla; más tarde, al darse cuenta de la forma desusada en que se conduce el procedimiento. Y por último, al comprender que el procesado ignora la causa por qué lo está.

¡Cómo reiría Nietzsche leyendo "El proceso" de Fran Kafka!
El hombre se ha pasado la vida delimitando fronteras, separando el bien del mal con el fin de poder atenerse a una norma, de saber cuándo puede estar tranquilo porque se halla libre de culpa, y cúando ha de inquietarse porque, habiendo franqueado la barrera que no se debe traspasar, tiene que someterse al juicio que de él formen los demás y a cumplir sus prescripciones como sanción. Y encontrarse de pronto con que sus esfuerzos han sido inútiles: han caducado las normas vigentes y como ya  no hay bien ni mal, no sospecha cuando obra bien o mal y puede verse envuelto en un proceso sin que se sepa en qué momento fue culpable u contra quién. Buena forma esta de enterarse de que haga lo que quiera no podrá zafarse de este proceso que desde el abrirse el mundo a la vida le estaba destinado; así, la mañana en que al despertarse le sorprenden los policías que le comunican su procesamiento piensa que se trata de una broma preparada por sus amigos.

Y ya la sombra de este proceso no le abandonará, se irá ensanchando, haciéndosela preocupación hasta llenarle la vida y acabar con ella sin que alcance nunca a dar con el secreto, a encontrar el juez que ha de sentenciar la causa; porque este juez se oculta no sabemos dónde y no parece apresurado en dictar su fallo sino sencillamente en que el hombre se sienta acusado y en cierto modo culpable, aunque no pueda precisar de qué.

Hay alguien que sabe dónde se encuentra ese juez misterioso, y el cómo de este proceso, y de su final, que es no tenerlo nunca. Ese alguien es Kafka: tiene el secreto, encontró la clave precisa par descifrar ese lenguaje extraño buscando en el trasmundo la risa del muerto y el suspiro de nadie. Por eso su tono burlón, distanciado, ligero, como de hombre que está viendo los afanes estériles de otro que imagina salidas a un laberinto hermético. Y por algo más: por ser profundamente espiritual sabe lo que el espíritu es en última instancia, un juego, un sutil y maravilloso juego que como un trompo gira sobre sí mismo, que salta y sobresalta sin quebrar las reglas del arte.

La obra resulta, pues, en un sentido, ilimitada por imaginativa y por poética. Cada cual la recrea y pone lejanía en ella y en las figuras, que tienen un poco aspecto de náufragos, deseando asir algún madero en que salvarse y sin encontrarlo al alcance de la mano: ¡Ese pobre señor K, que no llega a enterarse del por qué de la sanción y del procedimiento!¡Cuando cada niño, ya que no un panecillo, trae debajo del brazo cantidad de livianos "por qué".

En Kafka apenas asoma el intelectualismo. Se separamos las obras cuya realización preside la inteligencia de aquellas en las que el espíritu parece dominar, habríamos de incluir las suyas en el segundo grupo. Obras de inteligencia llamaría yo a las creadas con cierta virtud matemática, a fuerza de tanteos, de alquimia con las ideas hasta llegar a una depuración esencial; cada palabra cuidadosamente sopesada y puesta en su lugar, después de un examen en el que se deciden problemas de oportunidad, de justeza, de la mejor adecuación como representativa de algo, es medio y fin en sí misma, hasta que la obra aparece redonda, conseguido que del grito inicial, preñado de sugestiones, no quede ninguna sin desarrollar. Yo me atrevería a señalar como ejemplo de esto la "Variación sobre un pensamiento" de Paul Valery y, en el terreno de la novela, cualquiera de las de Virginia Woolf; así se explica el que en las obras de esta última los personajes actúen muy poco, ya que lo que hacen es cerrar el apretado círculo cada vez más, vivir hasta el fondo sus actos y la sensación de ellos; el método en las obras de inteligencia es la introspección, el constante filtrar el propio sentir.

Obras de espíritu serían aquellas en que los periodos van de tal manera enlazados que no es posible alcancen valor sino es al extremo, con relación a algo que aparece como objeto total desde antes de escribir la primera línea; no quiere decir esto que no tengan valor en sí, ni que los vocablos no estén cuidadosamente elegidos, pues que en toda obra importante han de estarlo, sino que lo que importa en definitiva, es el tono último, que no es en ellos donde carga el acento sino en el soplo vital que los anima, no tanto por lo que se dice como por lo que se insinúa. ¿Método? No lo hay, puesto que la intuición no tiene esta categoría: con ella basta. Tras de este género de obras se adivina un hombre completo y no sólo una cabeza.

Leyendo "El Proceso" conocemos a Kafka, a su humor jubiloso, exigente para sí mismo, contemplando el mundo con un ojo divertido de aviador, alegre del camino por recorrer, espiritual porque hombre de instinto y de esperanza. Un espíritu presente aquí, si muerta la sombra de sus pasos. 

Ricardo Gullón
Agora, revista de ensayos
primavera de 1934
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Ricardo Gullón (Astorga, 1908-Madrid, 1991)  fue un abogado, escritor, crítico literario y ensayista español. En 1953 viajó a Puerto Rico para visitar a su amigo Juan Ramón Jiménez, exiliado político, y permaneció allí durante tres años. Después de trasladarse a los Estados Unidos decidió instalarse en aquel país, desarrollando la docencia en Literatura española en las Universidades de Columbia, Chicago, Tejas y California. Reconocido especialista mundial en la obra de Juan Ramón Jiménez, Benito Pérez Galdós, José María de Pereda, Antonio Machado y Miguel de Unamuno, en 1989 ingresó en la Real Academia Española de la Lengua. En 1989 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

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Por si mañana


Texto recogido en Julio de 2015 en Facebook.
Carta de un hombre que padece alzheimer a su esposa.


Querida Julia:
Te escribo ahora, mientras duermes, por si mañana ya no fuera yo el que amanece a tu lado.
En estos viajes de ida y vuelta cada vez paso más tiempo al otro lado y en uno de ellos, ¿quién sabe?, temo que ya no habrá regreso.
Por si mañana ya no soy capaz de entender esto que me ocurre. Por si mañana ya no puedo decirte cómo admiro y valoro tu entereza, este empeño tuyo por estar a mi lado, tratando de hacerme feliz a pesar de todo, como siempre.
Por si mañana ya no fuera consciente de lo que haces, cuando colocas papelitos en cada puerta para que no confunda la cocina con el baño; cuando consigues que acabemos riéndonos después de ponerme los zapatos sin calcetines; cuando te empeñas en mantener viva la conversación aunque ya me pierda en cada frase; cuando te acercas disimuladamente y me susurras al oído el nombre de uno de nuestros nietos; cuando respondes con ternura a estos arranques míos de ira que me asaltan, como si algo en mi interior se rebelase contra este destino que me atrapa.
Por esas y por tantas cosas.
Por si mañana no recuerdo tu nombre o el mío.
Por si mañana ya no pudiera darte las gracias.
Por si mañana, Julia, no fuera capaz de decirte, aunque sea una última vez, que te quiero.

Tuyo siempre
T.A.M.R.

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Dios Maya descendente



Carlos Tomás Blotta
Escritor y bloguero





Nos va guiando en la vida de diferentes maneras. A veces toma la forma  de un padre, de una madre, de un niño (muchas veces), de una animal, de un mineral, de una planta, etc. Monta un pequeño drama que nos puede causar felicidad o sufrimiento si no alcanzamos a captar el mensaje. Para percibir lo sutil es necesario estar abiertos como una mano que solo puede tomar algo cuando está abierta, si esta cerrada es imposible. A este dios se lo ve en lo simple, que es lo más difícil de percibir. En estos tiempos se hace un culto de lo complejo, si algo es complejo significa que es avanzado o especial. Por tal motivo se nos dificulta ver los mensajes, porque los mismos están en lo simple, en lo natural y están tan cerca de nosotros que llegan a ser parte nuestra.

Ocurrió una tarde...

…El dios descendente se posó en los labios de un ángel, una niña de unos 7 años, estimo. Esa niña se sentó al lado mío y dijo, te voy a leer una carta. La niña extrajo del comercio dónde trabajo  una carta de esas que se regalan para determinadas situaciones o eventos. En el instante en que comenzó a leer, la tierra se detuvo. No existía ni el pasado ni el fututo, sólo el presente. Los pájaros agolpados en los árboles contemplaban en silencio el discurso en platea preferencial y la temperatura de los rayos del sol junto con el tenue viento acariciaban el alma. Con una dicción y una lectura propias de la edad, se sucedían las palabras, una tras otra dónde la ternura, ingenuidad e inocencia más puras que mis oídos escucharon alguna vez se expresaban en un cóctel “sagrado” con la verdad. Ese cóctel, sencillo y humilde, fue una piedra lanzada a un lago tumultuoso que generó una onda expansiva de silencio y paz. Lo único que podía hacer era contemplar, no existían preguntas, el mensaje fue un trueno. Ahora sólo quedan las palabras del mensaje, esperando una nueva oportunidad para expresar amor….

Las palabras son las siguientes:

¡Nunca bajes los brazos!
Aunque todo parezca que sale mal,
Aunque se esfume algún sueño
y todavía no encontrás lo que buscas.
No permitas que la desilusión te invada.
Podemos estar seguros que lo mejor está por pasar
¡Viví la vida con ganas!
Nada malo que te ocurra será más fuerte
que el poder que tenés para superarlo
y por supuesto
¡Contá conmigo!

Me pregunto  “¿Alcanzan las palabras para describir un cielo estrellado?”

La respuesta se encuentra visiblemente en el siguiente texto: … “El rey Tecoyehuatzin ofreció su punto de vista. Consideraba la poesía como el único medio de decir palabras que podían transmitir la verdad a los seres humanos en un mundo que es como un sueño, un mundo en el que todo es transitorio y, como la pluma de quetzal, acaba por desprenderse y caer. Éstas son las palabras del rey Tecoyehuatzin:
                   
Ahora sí oigo las palabras del pájaro coyoli
al dar respuesta al Dador de Vida.
Hace su camino cantando, ofreciendo flores.
Y sus palabras llueven
como el jade y las plumas del quetzal.
¿Es esto lo que complace al Dador de Vida?
¿Es ésta la única verdad sobre la Tierra?

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Carlos Tomás Blotta es argentino, licenciado en Turismo. Le gustan los deportes, los viajes; pintar y leer. Carlos nos asegura que lo que le gusta es lo importante; "lo demás, pura espuma."

Su blog: PintArte Galería


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El castillo de Peña Tremaya

  • La existencia de esta antigua fortaleza, vinculada al conde Munio Gómez y a la condesa Elvira, está documentada al menos del siglo X al XII.
Laurentino Ruesga Herreros


En su libro sobre La Pernía, Gonzalo Alcalde Crespo incluye el castillo de Peña Tremaya entre la serie de atalayas militares que en los primeros tiempos de la Reconquista formaban una línea de vigilancia y defensa desde Cervera de Pisuerga hasta la Peña Abismo, situada ésta en las cercanías del puerto de Piedrasluengas, que es uno de los pasos naturales a través de la cordillera Cantábrica. Recordemos igualmente que Pérez Mier en su obra “El Condado de Pernía” reafirma también el carácter “más militar que político” de este castillo, porque así parece probarlo el hecho de que entre los numerosos restos que él encontró en excavaciones realizadas en la cima de la Peña había fragmentos de armas y puntas de flechas.

Son varios los vestigios que confirman la pasada existencia del castillo de Peña Tremaya. Gonzalo Alcalde Crespo, en su libro ya citado, señala haber encontrado en la misma cima “ingente cantidad de cerámica medieval pintada, del siglo X” así como fragmentos de tejas y piedras procedentes de una antigua construcción en las proximidades de esa cima. Igualmente nos indica que en la suave ladera situada al este, unos metros más abajo de la cumbre, llama la atención la existencia de restos de antiguos parapetos en una zona de terreno donde incluso hay un manantial.

Por su parte Pérez Mier, además de los restos de armas ya mencionados, señala que “los vestigios de construcción y de erosión violenta de la parte sureste” indican que esa zona sirvió “como aliviadero de los materiales procedentes del derribo”. El que esto escribe también recuerda haber encontrado abundantes restos de cerámica y teja, cuando de joven y sin ningún afán de investigación subió varias veces a esa peña por simple afición a las excursiones de montaña.

El Libro Becerro de las Behetrías, al referirse al pueblo de Lores, señala que “este logar es la tercia parte solariego de (se citan varias personas) … e del castiello de sant yllan…”. Igualmente, al hablar de Llaniello (junto a Vergaño) y de San Martín de Redondo, pueblos hoy desaparecidos, se dice que “este logar es solariego de … e del casitello de sant yllan…”. Finalmente, en referencia a Roblecedo, lugar también despoblado, se lee: “pagan monedas e servicios cuando lo el rey echa e los maravedís que montan los lleba qualquier que tiene el castillo de sant yllan…”. Como todos los pueblos citados están en el entorno de Peña Tremaya, cabe suponer que el referido castillo de Sant Yllán puede identificarse con el de Peña Tremaya. Este hecho confirmaría que aún estaba vigente el castillo cuando se escribió el “Becerro”, a mediados del siglo XIV.

En su estudio “Restauración y límites de la diócesis palentina”, el P. Gonzalo Martínez Diez cita un documento de 1.185 relativo a la permuta realizada por el obispo de Palencia, Arderico, con la Orden de Santiago, por el cual el obispo recibe la “villam que dicitur Arennos prope castellum quod vocatur Tremaia sita…”. Por su parte, en el Libro Tumbo de la catedral de León hay un documento de 1.037 que recoge el testamento de la condesa Elvira. En su texto se dice literalmente “…et ipso monasterio San Salvatoris qui est in Pernia… non longe Castrum Tremaia…”. En ese mismo libro figura también una confirmación de ese testamento, fechada en 1.069, en la cual se lee “…edificaui ex pauimento arcisterium in Pronia (Pernía) aderente castrum in Tremagia…”.

Además de todos estos registros documentales, existen otros indicios que también hacen referencia al antiguo castillo de Peña Tremaya. El primero que vamos a señalar es de carácter toponímico. Entre San Salvador de Cantamuda y Peña Tremaya existe un pequeño bosque situado casi a media altura de la ladera que forman los terrenos que por ese lado llegan hasta la mole caliza de la Peña y ese paraje es conocido aún hoy en día con el nombre de Matacastillo, que es lógicamente supervivencia de un apelativo antiguo que tuvo su origen en ese castillo de la Peña Tremaya.

Otro testimonio que a nuestro entender avala inequívocamente la pasada existencia de esa fortaleza es un documento en el cual se recoge el privilegio concedido por Alfonso VII el Emperador a D. Raimundo, obispo de Palencia, en 1.123. Este documento ha sido publicado por Fernández del Pulgar en su “Historia Secular y Eclesiástica de Palencia”. En él, junto a la donación al obispo de la villa de Polentinos figura la de la iglesia de San Salvador de Cantamuda en los siguientes términos: “De igual manera que os doy y concedo la iglesia de San Salvador con todo cuanto a ella pertenece, con los montes, prados, pastos y términos y con sus entradas y salidas. En tal forma que desde hoy en adelante quito de allí y anulo los malos fueros, a saber, sayonado del rey, castellaria y todos los demás malos fueros”. El hecho de que entre los malos fueros figure la “castellaria” es una prueba de que todavía en el siglo XII existía en Pernía un castillo cercano a la villa de San Salvador, que no puede ser otro que el de Peña Tremaya. No hay que olvidar que la castellaria o castellería era una contribución que se pagaba para el sostenimiento del castillo cuando este desempeñaba misiones defensivas en caso de guerras; también era un tributo que se pagaba al pasar por el territorio del castillo si este ya no cumplía ninguna función bélica.

Otros indicios que pueden atestiguar la existencia de esa fortaleza son los hechos relatados por D. Matías Barrio y Mier en su romance “La Venganza del Conde”, que tiene por escenario ese castillo. Estos relatos, nos dice su autor “se basaron en noticias populares que después se complementaron con datos verdaderamente históricos, tomados de documentos y escritores fidedignos”. Los acontecimientos relatados en el romance se sitúan en el primer tercio del siglo XI y sus protagonistas fueron el conde Munio Gómez y la condesa Elvira. El era nieto de Diego Muñoz, primer conde de Saldaña y hermano de García Gómez, tercer conde de Saldaña. Respecto a la condesa Elvira, de ascendente astur-leonés según el romance, su existencia también está probada históricamente, pues en un documento del archivo del Concejo de San Salvador de Cantamuda se hace referencia a un privilegio otorgado a esa villa por dicha condesa. Pedro Rodríguez Muñoz, en su estudio “Iglesias Románicas Palentinas” se ocupa igualmente en detalle de la genealogía del conde Munio y de la condesa Elvira.

Si tratamos ahora de establecer una cronología para el periodo de vigencia del castillo, seguiremos acosados por la falta de datos históricos. No obstante, de los indicios que hemos utilizado para probar su existencia podemos extraer con cierta garantía algunas fechas en las que sabemos que el castillo estaba en activo. Su construcción debe situarse en los primeros tiempos de la Reconquista, bien sea en la época de Alfonso I cuando comenzaron las primeras repoblaciones foramontanas, para protegerlas, o bien durante el reinado de Alfonso II, época en que los cristianos establecidos en la vertiente meridional de la cordillera Cantábrica se sintieron con mucha frecuencia amenazados. No hay que olvidar, por ejemplo, que en el año 795 las huestes musulmanas de Hixen lograban entrar en Oviedo y que en el 805 las de Alhaquen llegaban hasta “las hoces del Pisuerga”.

Parece interesante señalar también que el hecho de haber encontrado en el lugar de emplazamiento del castillo restos de cerámica pintada, que según Alcalde Crespo pertenecen al siglo X, nos permite imaginar que por esa época el castillo de Peña Tremaya estuvo ocupado por gente principal. Esta suposición viene también avalada por el caso, ya señalado, de los condes Munio y Elvira, que lo habitaron a finales del siglo X y comienzos del XI, según los datos aportados por Barrio y Mier en su romance.

Finalmente diremos que según vimos antes, en 1.123 nuestro castillo seguía vigente, tal como hace suponer el privilegio de Alfonso VII para la cesión al obispo de Palencia de la iglesia de San Salvador. Esa es la última datación y referencia histórica que conocemos del castillo de Peña Tremaya. Esto parece confirmar que más tarde su protagonismo languidece hasta desaparecer, al haber perdido su valor estratégico por el alejamiento de los escenarios de la guerra de la Reconquista y por la desaparición de la rivalidad entre León y Castilla, al haberse unificado ambos reinos. No hay que olvidar que La Pernía estuvo en varias ocasiones en zona fronteriza entre los dos reinos.

Poco nos queda ya que decir sobre el tema. Quizás conviene recordar que, tal como indican Pérez Mier y Alcalde Crespo en sus obras, el castillo debió estar edificado en dos planos distintos. Tal vez la verdadera atalaya estuvo construida en la cima y más abajo en el pequeño altiplano que existe no lejos de la cumbre estaría probablemente la zona residencial más importante, pues allí hay incluso un manantial, Además, la construcción de un castillo roquero en dos planos no sería la única en España.

Del interés estratégico de Peña Tremaya para ubicar un bastión defensivo no se puede dudar, pues desde allí se avista todo el valle de Pernía y tierras limítrofes. Buena prueba de ello es que el sitio ha vuelto a utilizarse ahora como atalaya; pero esta vez con fines pacíficos, pues son los guardas forestales quienes actualmente aprovechan ese privilegiado emplazamiento durante la época calurosa del año para la vigilancia de los bosques del curso alto del Pisuerga y sus aledaños, con el fin de poder detectar a tiempo un eventual conato de incendio.

Y para terminar creemos que es de justicia dedicar un párrafo de agradecimiento a Barrio y Mier por haber rescatado de un posible olvido al castillo de Peña Tremaya gracias a su romance de “La Venganza del Conde”.

Para más información: ‘Breve crónica de la hermandad de los doze lugares que se titulan el Condado de Pernía’, de Laurentino Ruesga Herreros, Aruz Ediciones, 2012.

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El monte Bernorio en la Guerra Civil: la disputa por un enclave estratégico.


A las seis de la tarde del 17 de Julio de 1936 tiene lugar en Melilla la primera proclamación del Estado de Guerra por parte de los militares que han conspirado contra el Gobierno de la República. En los días siguientes, la sublevación se extiende y consigue hacerse con medio país, al tiempo que la otra mitad permanece fiel al ejecutivo republicano. Ni los militares consiguen hacerse con el poder ni los republicanos doblegan el levantamiento: el país queda abocado a la Guerra Civil.

En la ciudad de Palencia, el golpe de Estado triunfa con facilidad. Allí se encuentra el regimiento de Villarrobledo, que en las primeras horas del 19 de julio sale a las calles de la ciudad y, tras vencer la débil oposición  que son capaces de ofrecer las autoridades provinciales del Frente Popular, se hace con el control de la población. 

La efímera ocupación republicana del Monte Bernorio

A comienzos del mes de octubre. después de la llegada a Santander de un importante cargamento de armas a bordo del buque "Azteca", los republicanos deciden lanzar una ofensiva en el frente de Aguilar-Mataporquera. Su objetivo principal es interceptar la línea de ferrocarril que desde Barruelo llega a Quintanilla de las Torres, para impedir así el transporte de carbón desde la población barruelana. Hay que tener en cuenta que el carbón era el combustible principal de la época y que, al quedar la región asturiana en manos republicanas, los nacionales tenían muy limitado el abastecimiento de este mineral. Por este motivo. dificultar la explotación de las minas de hulla del valle de Santullán suponía un objetivo estratégico. La operación efectuada por los republicanos comprende un avance simultáneo de varias columnas a lo largo de una línea de aproximadamente diez kilómetros. Esa línea abarcaba desde el pueblo de Cordovilla, en el extremo oeste, hasta el de Helecha de Valdivia, en el límite oriental. Se trataba, en realidad, de ocupar una tierra de nadie que hasta entonces sólo había sido espacio para las correrías circunstanciales de unos y otros, pero que sin embargo había cobrado un importante valor.



Wifredo Román Ibáñez
Aruz ediciones, 2013
colección de historia montaña palentina

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Unamuno en Aguilar de Campoo



"Andanzas y visiones españolas" (1922) es una suerte de libro de viajes, donde Miguel de Unamuno expresa las profundas emociones que experimenta ante el paisaje evocado o real.


Miguel de Unamuno


“En la antigua Villa de Aguilar de Campoo, entre ruinas, en esta Castilla en ruinas que dijo Senador Gómez, como peregrinos de la Historia y de la Patria. Hace muchos años, recorriendo con unos amigos alrededores de nuestro Bilbao, un aldeano decía a otro señalándonos: “Estos, ¿de minas o de aguas?…”, y el interpelado, que nos conocía, contestó: “Éstos? ¡No! A ver “náa” más; “inosentes”. Y así en Aguilar de Campoo, inocentemente, a ver nada más. A ver, a vivir; a morir, a revivir y también a remorir. A apacentar nuestras desesperadas esperanzas entre ruinas.

Por dondequiera escudos heráldicos, muchos en ruinas, de casas y ruinas de nobleza. Aquí, como empresa del escudo: “Qui la sierpe mató con la infanta casó” y un águila sobre un árbol mirando la matanza de la sierpe. Pero la mataron matándole el pasto, matando la tierra y ahora ¡pobre de la infanta! Allí: “Ceballos para vendillos ardid es de caballeros”. Sí, se ha cebado de dinero a los moros peligrosos, pero “vencellos”? Más allá: “Belar se debe la vida de tal suerte que quede vida en la muerte”. Si en nuestra muerte de hoy, si en esta trágica modorra, si en este acorchamiento del ánimo patrio quedase alguna vida… ¿Pero dónde está?

En los soportales de la plaza de Aguilar de Campoo se lee: “Café siglo XX”. Es lo único del siglo XX, el café. ¿Pero eso es de siglo? Todo un mundo aquellos soportales por donde resbala mansamente, como el Pisuerga allí cerca, la Historia. Cuando resbala… Allí, al socallo, se duerme la vida y alguna vez se la sueña. Pero es el sueño de siempre, el mismo de cada vez. ¿Vez? No hay más que una, el rato inmóvil. “Es un sosiego hediondo, como el del agua corrompida”, dice en uno de sus libros Senador Gómez.

Las ruinas del castillo de Aguilar, entre ruinas de montes. Y no se distinguen las unas de las otras. Diríase que son ruinas de castillos, de castillos de esta Castilla leonesa, aquellos atormentados monolitos, que remedan fábricas arquitectónicas, de la cumbre de las Tuerces, donde un tiempo ramoneaba el ganado entre matorrales y hoy el tasugo (tejón) pasta macucas hozándolas. Del pelo del tasugo se hace brochas para enjabonar la cara al que se afeita y de su piel colleras de lujo para colgar esquilones al ganado… ¡una industria!

¡Las ruinas de Santa María la Real, convento que fue de premostratenses¡ ¡Ruinas! Ruinas en que anidan gollorios y gorriones, piando alegría de vivir fuera de la historia, y allí cerca discurre sobre verdura el agua clara que baja de los riscos calizos. Y las ruinas siguen arruinándose. Faltan capiteles que han sido llevados al Museo Arqueológico de Madrid. Es la tala de la ciencia. ¿Ciencia? Y del mismo modo va yendo España toda al Museo. Y un Museo es el más terrible de los cementerios, porque no se le deja en paz al pobre muerto. Y luego ruinas de cementerio, ruinas de tumba.

Allí, junto a las ruinas de Santa María la Real, carretera por medio, en las escarpadas laderas del risco una cueva y en ella una laude, la tapadera de un sepulcro, donde dice: “Aquí yace sepultado el noble y esforzado caballero Bernardo del Carpio”, etc. Probablemente una superchería. Que es otra forma de ruinas. Porque las supercherías y las leyendas en piedra, suelen ser ruinas; ruinas de historia, piezas de Museo.

Casi toda la tradición tradicionalista de España, la de los falsos cronicones, es superchería; superchería bajo un mítico Santiago –embuste de Compostela- en cuyo día se esperó este año… ¡otra superchería! Porque se nos quiere hacer vivir de mentiras, señor, de mentiras. Y a lo mejor –que es lo peor- cree en ellas alguien, señor, las cree… ¡el muy frívolo! Y esto no tiene remedio…

Sentados al socallo, allá en lo alto de las Tuerces, al abrigo de una roca saliente, a este rico sol, henchimos nuestra mirada con aquella desolación que nos ceñía en redondo –golpes de verdura al borde del agua que corre en el fondo del valle- y entre aquellas ronchas de lo que fue monte y es hoy desierto veíamos la patria rezumando pus y grandeza por entre agrietadas costras de cicatrices.

¿Quedan entre estas ruinas hombres? ¿Queda en los arruinados hombres hombría? Y pensábamos en esa simbólica sandía, fruto de secano, que saca dulce jugo, frescor de agua entrañada, de la reseca roca. Hay agua en el fondo, en el cogollo del corazón rocoso. Hasta una ruina puede ser una esperanza.

Pero hay que libertarse del Museo; hay que sacudirse del ensalmo de las piezas del Museo. Como el testamento de Isabel la Católica, por ejemplo. Nuestras leyendas mismas ya no viven, no hay en ellas vida en la muerte; son ruinas de leyendas, piezas de museo. El troglodítico tradicionalismo español huele a museo donde no entra ni el sol ni el aire. La guerra de África que hizo don Pedro Antonio de Alarcón, v. gr., no es ya ni leyenda, es cosa de erudición literaria, pronto cosa de archivo.

Y esta España arruinada, entre ruinas de leyendas, mandadas recoger para el Museo, ¡va a arruinarse más aún, arruinando Marruecos? ¿Pretenderá luego conquistar el Sahara? ¿Fundar allí un imperio sin hombres?

“Belar se debe la vida de tal suerte que quede vida en la muerte”, dice Aguilar de Campoo.

Aguilar de Campoo, agosto de 1921.

Unamuno nace el 29 de septiembre de 1864 en Bilbao y muere en Salamanca el 31 de Diciembre de 1936.

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