LA OLMEDA, 50 ANIVERSARIO

Una ruta románica

En estas tierras montañesas se establecieron muchos monjes provenientes de Al-Andalus. Las limosnas de los muchos peregrinos que transitaban por el territorio y las donaciones de la realeza que favorecía la repoblación de sus dominios permitían que los cenobios fueran florecientes. Sus moradores imbuidos del espíritu y conocimientos de la Orden de Cluny difundieron el arte románico a lo largo y ancho del Viejo Camino.

La pobreza de las gentes montañesas dispersas en pequeños núcleos de población, no permitían la construcción de grandes obras. Por eso la gran mayoría son pequeñas iglesias o ermitas, sobrias en extremo dentro de un estilo en sí mismo austero, generalmente edificadas en mampostería con rudimentarios elementos decorativos. Su interior desnudo no permite la dispersión de la mente sino que invita al recogimiento, a la meditación, a la experiencia religiosa. Esto es lo que buscaba y necesitaba  una buena parte de quienes se  ponían en marcha por el “iter Sancti Jacobi”. Una veintena larga de pequeñas joyas edificadas muchas de ellas por el esfuerzo y las aportaciones casi exclusivos de los lugareños fue moteando todo el recorrido. Creo que es de estricta justicia denunciar las inmatriculaciones que han hecho las diócesis de este patrimonio construido, mantenido y restaurado por los vecinos: en contra o al menos de espaldas a los concejos se han apropiado subrepticiamente y en exclusiva de este legado comunal.


Quizás hoy, acostumbrados  a las megalomanías, ansiosos de experiencias extremas, encandilados por las grandes parafernalias, necesitados de imágenes potentes, precisamos de una cura de humildad para recuperar la sensibilidad de lo pequeño, lo íntimo, lo austero llevado hasta el límite de lo imprescindible. Tal vez estos pequeños recintos cargados de historia sean el ámbito adecuado para retomar las riendas de nuestra vida y siguiendo la ruta de las estrellas, ligeros de equipaje, nos decidamos a atemperar nuestro paso para disfrutar del Camino y de la conversación de los compañeros de viaje.

Pero no todo es humilde y sencillo en el románico del Camino Olvidado. Tenemos muestras muy significativas dignas de figurar en cualquier catálogo de prestigio. Cito en primer lugar, por seguir el orden geográfico, Santa María de Retortillo construida sobre los escombros de la ciudad romana de Julióbriga. Si bien la mayor parte de la fábrica es de factura popular, los últimos elementos construidos a finales del siglo XII son de destacable magnificencia: se trata del ábside y sobre todo del arco de triunfo elevado sobre dos capiteles magistrales, a cual mejor .El izquierdo representa  un torneo medieval  y el  derecho una escena de lucha entre caballeros.


Pasamos a la colegiata de San Pedro en Cervatos. Es evidente su monumentalidad tanto en su parte exterior como interior. Son altamente significativos los capiteles que rematan tanto las columnas de la portada como las que se encuentran en el interior de la colegiata. Suponen un conjunto bastante completo del temario románico: escenas bíblicas, figuras zoomórficas y fantásticas, elementos vegetales, escenas de la vida (cazadores, músicos…), monstruos demoníacos… Es de destacar también el tímpano de la entrada que simula una celosía vegetal que podría tener influencias árabes. Los muros por sus dos paramento van decorados con frisos de ajedrezado “jaquense”. Pero lo que más llama la atención es la gran colección de canecillos eróticos. No es fácilmente explicable que en tiempos tan oscuros, piramidales y de religiosidad estricta se diera rienda suelta en este imaginario a la lascivia más desatada. Es seguramente la colección más extensa y completa  del género durante la época medieval. Otros deslices eróticos los encontramos también en algún otro testimonio del Camino (leyenda de las sirenas de Valdetuéjar y un canecillo en la iglesia de Coladilla). Destaca también su torre-campanario que, como ocurre en la Iglesia de Santa Marina (Barrillos de las Arrimadas) da la impresión de haber sido en su primer tramo una torre de vigilancia. La existencia de este gran monumento románico perdido en un pequeño Lugar se explica por confluir aquí las rutas transversales que ascendían por el valle del Pisuerga y del Carrión.

Y llegamos a Aguilar de Campoo, la capital del románico palentino. Sin duda la perla de la corona es el monasterio de Santa María la Real. De este Monasterio  ya da fe el Cartulario Aguilarense (1020) que lo define como cenobio dúplice (fratres et sorores). La iglesia abacial inicialmente tenía tres naves con sus correspondientes ábsides de los cuales sólo se conservan dos. El claustro podríamos incluirlo en el club de los grandes junto con los de Ripoll, San Cugat, Silos…De forma cuadrangular, cada lado se abre al jardín por vanos formados por tres arcadas sobre pares de columnas  rematados por los típicos capiteles románicos de amplia gama temática. Parte de estos capiteles y otros más de la iglesia se encuentran hoy día en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. La Sala Capitular de planta rectangular, notablemente  sobria, está cubierta por bóvedas de crucería que descansan sobre dos pilares centrales de gran finura y elegancia. Otra de las estancias que se conserva en buen estado es el refectorio. Actualmente es la sede  del Centro de Estudios del Románico.

Encaramada en el montículo que remata el castillo luce su esbelta silueta la iglesia de Santa Cecilia. La portada sobria pero elegante la constituyen cuatro arquivoltas baquetonadas  y ligeramente ovaladas que apean sobre un ábaco corrido que conexiona  los capiteles. Éstos tienen todos ellos una decoración similar  a base de hojas que adoptan formas  avolutadas. Destaca el campanario conservado en toda su integridad original. Es esbelto y elegante dentro  de los cánones de austeridad románica. Las cuatro aristas angulares están biseladas para permitir el encaje de columnas entregas. En su interior destaca el  arco triunfal apoyado en dos capiteles excepcionales del mejor románico: el de la derecha de decoración vegetal al modo corintio va rematado por un ábaco en el que se entrelazan singulares arpías; el de la izquierda representa la matanza de los Santos Inocentes con gran detallismo.


La ermita de Santa Eulalia: Obra algo menor comparada con las anteriores, está construida en sillería y cuenta con una sola nave. Sus escasos vanos son saeteras abocinadas. La portada  formada por cuatro arquivoltas es de gran sencillez, pero elegante: los capiteles decorados con elementos vegetales diferenciados van rematados  por cimacios de entrelazados con máscaras en los vértices; en los laterales podemos ver una pequeña cenefa de lombardas muy frecuentes en el románico catalán. Son de resaltar las decoraciones de los ventanales del  ábside entre las que destaca el capitel de Adán y Eva en el Paraíso y el tímpano que  representa a un ángel barbado de alas desplegadas en actitud de bendecir. Pero el valor principal de este pequeño templo radica en las pinturas murales que decoran el interior del ábside , el arco de triunfo y parte del muro sur: representan  el Juicio Final y los castigos del infierno.


Estamos ya en el extremo del itinerario propio: Villafranca del Bierzo . Ascendemos hasta la iglesia de Santiago, un templo de una sola nave construido con sillares desiguales de extrema simplicidad. Los tres ventanales del ábside están decorados con el denominado "taqueado jaqués". Pero el elemento singular de la iglesia de Santiago es la Puerta del Perdón sólo abierta en los Años Santos Compostelanos y que cuenta con el privilegio de conceder las gracias jubilares a enfermos o impedidos que, no pudiendo llegar a Compostela, la franqueen devotamente. Pero además de los valores religiosos de esta portada podemos disfrutar de su belleza artística . Cuenta con cuatro arquivoltas: las dos interiores lisas (de media caña),la siguiente con motivos vegetales y la última representando el apostolado a uno y otro lado del Pantocrátor central. Las columnas que las soportan están rematadas por hermosos capiteles que representan diferentes escenas de la Vida de Jesús de Nazaret (la Epifanía, los Reyes Magos, la Crucifixión) además de las corintias hojas de acanto y los típicos animales fantásticos tan del gusto románico. Podemos también visitar la iglesia de San Francisco que en la parte inferior conserva la fachada de románico tardío de bella factura y de extrema sencillez en el decorado.

El Viejo Camino continuaba su andadura para llegar a la casa del Patrón Santiago en Compostela con trazado propio hasta Melide donde conectaba con el Camino Primitivo. Pero eso ocurría en aquellos tiempos, cuando las llanuras castellanas aún eran tierras de musulmanes o zonas fronterizas. Pero la reconquista llegó hasta el Duero y los Papas y los reyes decidieron encauzar el raudal de peregrinos por márgenes  más “interesantes”. Así nació el Camino Francés  que absorbió como propio el último tramo de nuestro Camino Cacabelos-Melide) relegándonos poco a poco hasta convertirnos en un Camino Olvidado. No obstante miremos al futuro y creamos en este proyecto restaurador que de nuevo nos reenganchará a la historia y permitirá dar a conocer y degustar tanto tesoro oculto que los hombres y mujeres de la montaña fabricaron para solaz propio y como ofrenda a cuantos transitaban por sus caminos y veredas. Abrid los ojos, afinad la sensibilidad, degustad el arte en estado puro y os sentiréis afortunados de ser peregrinos o caminantes soñadores por esta ruta medieval con sabor a románico. Buen Camino.





EL CAMINO OLVIDADO
Una serie para Curiosón de Jacinto Prada
@Froilán de Lózar, desde 1983.. Imágenes del tema: Bim. Con la tecnología de Blogger.
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