LA OLMEDA, 50 ANIVERSARIO

Lo que llegaba de Ultramar

El Galeón de Manila en sus primeros tornaviajes de Filipinas  a México llevaba enormes cantidades de especias y maderas preciosas, pero en 1571 ocurrió algo que amplió con mucho estas mercancías: un gran junco chino arribó a Mindoro en pleno temporal y estuvo a punto de naufragar. El Adelantado castellano organizó la ayuda necesaria y lograron salvarse todos regresando a su país en cuanto pudieron. Al año siguiente llegó a Manila otro junco cargado con regalos que enviaba el emperador para el rey de España.



Los ricos presentes que llegaron en aquel junco chino abrieron los ojos de los comerciantes en Filipinas que comenzaron a hacer pedidos a China de sedas bordadas, porcelanas, objetos de marfil y nácar y muchas mercancías más. Con el tiempo fueron adquiriendo y enviando a México y a España para ser negociadas medias de seda tejidas en Cantón, las colchas bordadas, aquí llamados “de Manila”, platos y tibores de porcelana, figuras de marfil tallado, objetos de carey, abanicos, sombrillas, biombos, muebles de maderas exóticas, medicamentos desconocidos hasta entonces, alcanfor,  piedras de bezoar para detectar el veneno, tercios de purga de jalapa y un sinfín más de productos que iban conociendo.

También en los Galeones de la Flota de Indias llegaban de América a la Península productos para teñir hasta entonces muy escasos y caros: la cochinilla y el caracol púrpura de los que se extraía el color rojo púrpura tan demandado por la realeza y las jerarquías religiosas, “los purpurados”. El palo de eque producía el tinte negro y el colorante que los pintores utilizaron para sus pinturas al óleo. El palo de Campeche proporcionaba el tinte rojo. Zurrones de tinta de añil.  En cuanto a la alimentación las patatas, el maíz, los tomates, el cacao, caxones de Baynilla… Maderas como la caoba y el bocote. El tabaco. Entre los medicamentos la quina para el tratamiento de la malaria. Y caxones de plata labrada, monedas, cobre, lingotes de plata, etc.                                                                             

Muchos de estos productos ya habían estado llegando a Europa a través de Turquía transportados por las caravanas de la Ruta de la Seda, caravanas de camellos que atravesaban desiertos y países hasta hacer llegar las mercancías a Venecia desde dónde se distribuían con enormes ganancias. Su adquisición resultaba tan cara que hizo que Portugal y España trataran por todos los medios de llegar hasta las islas donde se producían para adquirirlas directamente. Y eso es lo que hicieron, cada nación por sus rutas… Portugal por el sur de África y España por el sur de América.

Ver en esta misma sección lo que enviaban a Las Indias




Una sección de Elisa Gómez Pedraja para Curiosón, 2018

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