LA OLMEDA, 50 ANIVERSARIO

Origen de la expresión “Abogado del Diablo”

La figura de advocatus diaboli, o defensor del diablo, existió en la Iglesia durante siglos

Hoy conocido como “promotor de la fe” desde la Reforma de 1983, la frase “abogado del diablo” nos es muy familiar a todos. Lo usa una persona que adopta una postura contraria, especialmente cuando defiende una idea en la que no cree realmente.

El catolicismo está impregnado de rituales y tradiciones como cualquier institución con 2.000 años de antigüedad. La canonización ha existido de una forma u otra desde los comienzos de la religión. Es el proceso por el cual la Iglesia nombra oficialmente a alguien como santo y lo agrega al santoral oficial.

En los primeros años del cristianismo, los fieles que murieron debido a su creencia en Jesús fueron celebrados como mártires. Esto comenzó con los Apóstoles, pero la lista aumentó para incluir a otras personas consideradas especialmente piadosas. Debido a la estructura descentralizada de la Iglesia en la antigüedad, los obispos y otros clérigos de nivel medio tenían el poder de deificar a los santos a nivel local. Pero en el siglo XII este poder pasó en exclusividad al propio Papa, y con esto vino una codificación del camino a la santidad.

La canonización es un proceso prolongado que lleva su tiempo, al menos hasta la llegada de Juan Pablo II y sus “canonizaciones express”, sin mencionar un milagro o dos (o más). Implica varios procedimientos formales que terminan en santidad. Un candidato primero comienza como un “Siervo de Dios”, seguido por la designación “Venerable”. Luego viene la beatificación y finalmente la santidad.

Cada nivel otorga más prestigio e influencia. Por ejemplo, alguien que ha sido “venerado” no puede tener una iglesia construida en su honor, pero la gente puede rezarle y pedirle que interceda ante Dios por un milagro.

Aquí es donde entra en juego el abogado del diablo. En 1587, el Papa Sixto V estableció formalmente la posición de advocatus diaboli, que es en latín, lo adivinaron, “abogado del diablo”. Durante los procedimientos de beatificación y canonización contradecía a la iglesia para cuestionar la santidad del candidato.

Y no era una tarea particularmente agradable para el defensor; como declaró la Enciclopedia Católica de 1913: “es su deber sugerir explicaciones naturales para supuestos milagros, e incluso presentar motivos humanos y egoístas para hechos que han sido contados como virtudes heroicas”. Su trabajo fue visto como difícil pero necesario.

Juan Pablo II y la canonización express

El Papa Juan Pablo II modernizó el proceso de canonización y eliminó la oficina formal en 1983. Esto agilizó enormemente el proceso, ya que Juan Pablo II canonizó cinco veces más personas que el resto de sus predecesores del siglo XX. Incluso sin un abogado oficial del diablo, la tradición continúa hasta nuestros días. Durante el proceso de canonización de la Madre Teresa, el renombrado ateo Christopher Hitchens y el polémico biógrafo Aroup Chatterjee argumentaron en contra de su ascenso a la santidad.





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