
Todos los que nos plantemos un blog, la gran mayoría, lo hacemos altruístamente, con el deseo de encontrar respuesta al otro lado, en otro país, en otro punto de la ciudad, en el mundo.
Cuando el blog ya está armado y se va llenando de contenido, salvo el mantenimiento periódico, y nuestro ingreso en los dinstintos buscadores y portales, quien más, quién menos, todos celebramos la llegada de los lectores.
Los comentarios
Todos nos sentimos halagados cuando se llena la sección de comentarios. Porque, por norma general, nuestros visitantes tapan esas lagunas que siempre campanean en los temas. Y si, además, son respetuosos, “miel sobre hojuelas”.
Pero el anonimato tiene sus riesgos y de ahí ese miedo escénico que nos sacude cuando confiados en el buen uso de la libertad de los demás, dejamos esta sección tan importante abandonada. Es primordial considerar esto y, no ha de molestarnos que, en previsión de riesgos, los autores se blinden con la revisión de los mismos antes de exponerlos a la mirada pública.
Yo por ejemplo, los expongo sin trabas y ya me he llevado más de un susto, porque el mal, desgraciadamente, la mala hierba, abunda en todas partes y en internet no iba a ser menos
Hay cantidad de detalles que debemos observar, pero hay algunos básicos para mí:
- No a los insultos
- No a las letras en mayúscula
- No a las faltas de ortografía
Si consideras muy importante que los demás dejen comentarios en tu blog, me gustaría añadirte en esta lista que hoy dejo en blanco, como una invitación para quienes van llegando desde otros puntos.