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La Abadía de Lebanza (III)



Tiempo de reflexión. 
Tiempo de estudio.
Somos herederos de una tierra
con una historia sorprendente

Froilán de Lózar
La reconstrucción del monasterio
En el siglo XII, el obispo don Raimundo, primer conde episcopal de Pernía, levanta sobre los restos de la primera ermita otra de estilo románico de la cual sólo se conservan dos capiteles. En 1179, el obispo palentino concedió diez días de perdones a quienes trabajaran para reconstruir el monasterio, doblando la absolución a los vecinos que aportasen carro y pareja de bueyes. [127]. Precedente del que pueden derivarse las viejas ordenanzas de estos núcleos montañeses, como la llamada huebra de concejo, que tenía lugar en el mes de mayo y donde se pactaba la limpieza de las calles, excluyendo de la sanción de dos reales a aquellos vecinos que no tuviesen carro. Don Raimundo, en la citada bula, añade que este monasterio está sito “in locis desertis et mortuosis”, y algunos escritores que aportaron documentación sobre el lugar, justifican su enclave por la abundante leña de los montes que lo rodean, lo que les permitía hacer frente a los terribles inviernos, sirviendo asimismo de parapeto contra las incursiones de los moros.
Las rentas de la Abadía
En un documento fechado en 1197, el rey Alfonso VIII, vencedor en la batalla de las Navas de Tolosa, dispuso la obligación que tenían los vecinos de Lebanza de transportar el trigo necesario desde Villasarracino, según el privilegio que tenía esa Abadía.

Según la sentencia que consta en ese pergamino, el rey dice que ha ordenado a dos priores, al de Piasca y al de Santo Toribio, y a su merino, Rodrigo Pérez, residente en Boardo, que investigasen si los vecinos de Lebanza cumplieron lo ordenado de traer pan desde Villasarracino hasta el monasterio de Santa María de Lebanza.

Se constata así que Guardo era ya entonces una de las villas importantes de la zona, al tener allí su residencia el merino, nombrado por el rey para recaudar impuestos. La parroquia guardense de San Juan Bautista cobraba las rentas de esas tierras y las enviaba a la Abadía de Lebanza [128].

En otro Documentos se cita la fecha de 1173, cuando el legado pontificio D.Jacinto, el arzobispo de Toledo D.. Cerebruno, el obispo de León D. Juan y el obispo de Palencia D.Raimundo acuerdan conceder indulgencias a todos los que con sus limosnas, prestación personal o aportación de materiales concurran a la reconstrucción de la iglesia, claustro y demás dependencias de la colegiata. Documentos que citan las mencionadas prerrogativas y que pertencen al cartulario de la Abadía de Lebanza. (Archivo episcopal de la catedral de Palencia).

En la época del obispo don Raimundo se habla del prior Pedro Caro. Pedro Fernández del Pulgar cita en su historia al abad Colmenares (siglo XIII). En 1454 hay una sentencia del prior de Santa María de Piasca a favor de la colegiata de Santa María de Lebanza, en tanto que un estatuto del obispo y cabildo de Palencia de principios de siglo XVI establece que la Abadía de Lebanza ha de proveerse de los canónigos de Palencia [129]. Por otra parte, Candelas hace referencia a diversas jerarquías al frente de ese centro monacal: prior Bélez, abad Juan Alonso de Córdoba, abad perpetuo Gaspar de la Fuente, etc. [130].

     En 1597, cuando visita la Abadía de Lebanza Juan Alonso y Córdoba, canónigo de la Catedral de Palencia, manda que se cuiden las rentas que la citada Abadía posee en Guardo, haciendo notar el desgobierno económico que impera en el monasterio. El canónigo ordena que se arrienden en pública subasta el último día de Pascua, anunciándolo con nueve días de antelación. [131].

     En 1755, los sacerdotes de Guardo pusieron en conocimiento del Obispo de Palencia que la ermita necesitaba reparaciones. Cinco años más tarde, el visitador del obispo ordenó a los sacerdotes que retuvieran las rentas de la ermita y las dedicasen a estas obras urgentes. Pero ya era tarde. Lo que se cobraba de las rentas no alcanzaba para repararla y nadie supo poner remedio a los males de la ermita que acabó derrumbándose. Entonces, la reliquia de la Santa, con su urna de cristal, pasó a ser venerada en la iglesia de San Juan.


     En el siglo XVII pasó a depender de este lugar Cardaño de Abajo. Al hundirse la Casa Rectoral, el obispo de Palencia comisionó al abad de aquel monasterio para que dispusiese la reparación. Se vendió la casa arruinada y por 200 reales más de lo que se obtuvo se adquirió la actual. En 1580 figura este Cardaño como cabeza del Arciprestazgo. El 1585 el Arciprestazgo de Cardaño de Abajo comprendía los siguientes pueblos y lugares, algunos ya desaparecidos: Santos Justo (acaso “y Pastor”), desaparecido; Cardel o Cardaño, que debe ser el de Arriba; La Sora o Sorbia, del que no hay noticia, como no sea el actual La Lastra; San Felices; Polentinos; el procurador de los canónigos de San Salvador de Cantamuda; Casa de Vegas (Casavegas); Pueblas, despoblado; El Campo; Areños y el procurador del cabildo de Lebanza [132].
La devoción de Carlos III
Pero es en el siglo XVIII, durante un viaje de control al Canal de Castilla, cuando Carlos III encomienda la construcción del cenobio actual al arquitecto Francisco Sabatini y en cuya iglesia interviene el turinés Francisco Valzania. Carlos III sentía una gran devoción por la Virgen de este lugar, como bien se recuerda en una inscripción que figura en el presbiterio de su iglesia abacial. La obra se termina en agosto de 1787. Su estilo es neoclásico y algunos exponen que su mayor inconveniente estriba en que no se respetara la anterior edificación [133]. El monarca confirma todos los privilegios y donaciones de los condes y reyes anteriores a Lebanza. Se amplían sus dominios a Vado, Ligüérzana, monte de Carracedo y su término, Renedo de Zalima y su término... Es promotor fiscal don Francisco de Churruca, que actúa en nombre del prior de la Colegiata de Santa María de Lebanza.
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[126] Fernandez del Pulgar, Pedro: “Historia secular y Eclesiástica de la ciudad de Palencia, tomo 2, Madrid, 1680, pag 228, edición facsimil de la Caja de Ahorros de Palencia, 1981. García Reyero, Jaime: “Guardo, sus gentes y su historia”, pag. 69 - 2003
[127] Froilán de Lózar, artículo “El monasterio”, de la sección “Impresiones”, publicado en “Diario Palentino”, el 2 de marzo de 2000
[128] Fracia Lorenzo, Santiago: Notas de Archivo (Anecdotario para la pequeña historia de un pueblo), Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Palencia, Palencia, 1985, pag. 182.
Jaime García Reyero, “Guardo, sus gentes y su historia”, Los orígenes de Guardo, pág 31
[129] Ruesga Herreros, Laurentino; “”Breve Crónica de la hermandad de los doze lugares que se titulan El Condado de Pernía”, 1992
[130] Agustín Candelas, Antonio; “Apuntes para la historia de la abadía”, (inédito)
[131] Francia: “Por tierras palentinas”, Caja de Ahorros y M. De P. De Palencia, Palencia, 1991.Citado por Jaime García Reyero: “Guardo, sus gentes y su historia”,pag.69
[132] Navarro García, Rafael, "Catálogo monumental de la provincia de Palencia, pág.192, 1939

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"Cervera, Polentinos, Pernía y Castillería".  Editorial Aruz, 2ª Edic, Julio 2009

Un exhaustivo estudio de la historia, las tradiciones, los personajes, las leyendas y las anécdotas de los pueblos que se encuentran entre Cervera de Pisuerga y el Puerto de Piedrasluengas. El libro recoge el trabajo de investigación realizado en los últimos 30 años por el autor perniano Froilán de Lózar.
Gremio de Editores de Castilla y León, Octubre de 2011




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Montaña palentina: Belleza y Arte

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