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El problema no es la ley d´Hondt, sino las circunscripciones

En el congreso de los diputados hay 350 escaños a repartir. Pero estos escaños no se reparten en función de los votos en toda España, sino que a cada provincia se le asignan una serie de escaños y éstos se reparten entre los votantes que ejercen su derecho en ella.


En España hay cincuenta provincias y dos Ciudades Autónomas (Ceuta y Melilla). A cada provincia le corresponden dos escaños fijos y uno a cada Ciudad Autónoma, con lo que fijos ya hay repartidos 102 escaños. Los 248 restantes se asignan según la población. A mayor población en una provincia, más escaños a repartir. Por ejemplo Salamanca 4 escaños, Jaén 6 , Ceuta 1 y Madrid 35.

Salamanca tiene cuatro escaños porque en ella hay censados con derecho a voto 311.098 personas. Madrid por el contrario cuenta con 35 escaños a repartir porque en ella tienen derecho a voto 4.490.040 personas.

A Ceuta, por ser Ciudad Autónoma y pocos habitantes, la Ley Electoral le otorga un simple escaño a repartir. Por ello todos los votos que reciben los partidos que no ganan en esa circunscripción se pierden por el desagüe. Allí el PP obtuvo 20.040 votos las pasadas Generales del 2008 lo que le sirvió para ganar en esa circunscripción y llevarse el escaño que había en liza. Los 14716 del PSOE, los 481 de UPyD y los 244 de IU no sirvieron para nada y fueron votos tirados a la basura electoral.

En Jaén se repartían seis escaños. Cuatro se los llevó el PSOE con sus 230.026 votos y los otros dos  el PP con 151.390. los casi veinte mil de IU, los cerca de cinco mil de CA o los casi dos mil de UPyD se fueron a la basura.

Para repartirse los escaños de las provincias lo primero que se hace es una discriminación en base a un mínimo de votos que se pone en el 3%. Todos los partidos que no llegan a ese fatídico tres por ciento son eliminados de la batalla electoral antes incluso de comenzar a repartir los escaños.

Por eso, cuando una circunscripción es pequeña, pongamos por ejemplo Jaén o una de las Ciudades Autónomas, la dificultad de los partidos pequeños para abrirse hueco entre los grandes de éste país se hace evidente. No importa el total de votos que un partido consigue en toda España, sino más bien que éstos se concentren en una provincia para que tengan el valor suficiente para que se les otorgue un escaño.

Un claro ejemplo de esto es IU. Este partido obtuvo en total en las pasadas elecciones 969.946 votos en toda España. De ellos sólo los que se produjeron en Madrid (164.595) y Barcelona (155.674) les sirvieron para agenciarse los dos escaños que tienen en el Congreso. El resto de los votos, 649.677 se fueron directamente a la basura. Solo contaron los votos recibidos de Barcelona o Madrid, los demás no sirvieron para nada.

Otro ejemplo claro es UPyD que obtuvo 306.079 votos en toda España de los cuales sólo los conseguidos en Madrid (132.095) le sirvieron para conseguir el escaño de Rosa. El resto de los votos, los 173.984 restantes, se perdieron en el vertedero circunscripcional.

El ejemplo contrario a estos dos que os acabo de enumerar son los partidos que tienen  sus votos concentrados en unas pocas provincias. Ejemplo claro de ello son los partidos nacionalistas.

Por ejemplo el PNV obtuvo en las pasadas elecciones 306.128 votos repartidos en las tres provincias Vascas, con los que consiguió un escaño por Álava, dos por Guipúzcoa y tres por Vizcaya. En total seis escaños que cantan por bulerías cuando los comparamos con los de los partidos antes mentados.

La diferencia entre éstos y los anteriores es que ellos tienen todos sus votos concentrados en tres provincias y por tanto acumulan más posibilidades de salir vencedores en ellas y los otros dos dividen sus votos en toda España, lo que provoca que se diluyan en minorías que muchas veces quedan apartados de la pugna por los escaños en liza por la sencilla razón de que ni siquiera llegan al 3% mínimo para comenzar a ser considerados en el reparto.

Lo que provoca este desequilibrio no es la Ley d’Hondt en si, sino la propia división del parlamento en circunscripciones. Si tanto PNV como IU y UPyD tuvieran que pugnar por los escaños en una circunscripción única, el valor de los votos sí que sería ecuánime y porcentual. Los poco más de trescientos mil votos del PNV no valdrían más que los casi mismos de UPyD.

Si aplicásemos la Ley d’Hondt en una circunscripción única y eliminásemos el porcentaje del 3% para entrar en el Congreso en un sistema totalmente proporcional, el porcentaje mínimo de votos para obtener representación lo debería marcar el número de escaños a repartir. Siendo nuestro caso el de 350 escaños para las generales, el porcentaje mínimo nos lo daría la siguiente operación; (1:350)x100=0’29%. O sea, que el problema de la representatividad de los votos se esfumaría ipsofacto con la circunscripción única.

Y lo que es mejor, conseguiríamos una representatividad acorde con lo que la mayoría de los ciudadanos votan. Tendríamos un Congreso que sí sería un fiel reflejo de lo que todos votamos.

Espero que esto os ayude a comprender mejor la Ley Electoral Española.

Pd:
Si queréis podéis pasar unos minutillos instructivos viendo cuatro excelentes videos que ha subido una tal Araxe y que han sido publicados en la mirada del mendigo. Cuatro vídeos que de forma exquisita nos explican perfectamente cómo funciona la ley electoral española.

En la imagen de Wikipedia, Mariano Rajoy, PP,  Desde el 21 de diciembre de 2011
Blog de Antonio E. Zafra: El Mosquitero

Presentación y artículos de que consta este ensayo

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