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Recuerdos de Campoamor

Desagravio por un excesivo olvido.


Ramón de Campoamor, poeta que conoció estima y fama en su época, pero sobre el que ha caído un premeditado y despectivo olvido a lo largo del siglo XX, olvido en el que sin duda tuvieron que ver los nuevos rumbos que tomó la poesía española. (Primero el Modernismo con su culto de adoración hacia la belleza de la palabra poética, luego los autores del 98, tajantes en su preferencia por las ideas, y finalmente los poetas de la Generación del 27, partidarios de la poesía pura  y de la expresión culta y minoritaria)

Todos ellos rechazaron la “poesía impura” de Campoamor, cuyos materiales procedían de la vida ordinaria, apenas elaborados, y cuyo lenguaje se proponía precisamente no ser específico de la poesía. Él propugnaba un “realismo poético”, una “poesía prosaica”, que fuese ante todo un acercamiento del lenguaje del verso al de la prosa, sacando a la poesía del escenario y acercándola a la vida.

Y si ése es, sin duda, un mérito indudable por cuanto se anticipó a lo que ocurriría en la poesía española posteriormente, sin embargo fracasó porque no puso en práctica sus ideas a la hora de escribir versos, y en su afán de “vulgarizar” la poesía, se excedió; así, algunos críticos al analizar la obra campoamoriana dedican grandes elogios al teórico de la poesía que fue, pero no al lírico.
Hay en su poesía, sin embargo, y valga como defensa, algunos aciertos que acercan sus versos a la poesía actual, como su pretensión de hacer una “poesía de ideas”, que aportase algo provechoso al lector, así como su intención de superar el individualismo romántico pensando que el poeta debe ser capaz de reflejar las ideas de sus contemporáneos al escribir, o el pensar que no se debe despreciar tema alguno por considerarlo apoético.

Quizá su vida tranquila, carente de los lances y amoríos propios de la época, su matrimonio sosegado y su intensa actividad política de índole conservadora, nos hayan legado la imagen de un burgués frío y egoísta. Sin embargo, Campoamor poseía un talante bondadoso y cordial, nada inclinado a ostentaciones; fue en realidad un hombre feliz “bien avenido con la vida”, que nació en Navia (Asturias) en 1817 y estudió Medicina y Derecho, aunque fueron la Política y la Literatura las que ocuparon su vida. Murió en Madrid en 1901.

Su obra, de títulos originales y polémicos (“Ternezas y flores”, “Doloras”, “Humoradas”, “Pequeños Poemas”), dirigidas en su mayor parte a un público femenino al que alecciona, expresan su filosofía práctica y amable de la vida, en un tono excesivamente ligero que resta categoría a sus versos.

A lo largo del siglo XX hubo demasiados prejuicios y acaso bastante ignorancia acerca de su obra (según Dámaso Alonso “no estamos aún preparados para hacer justicia a Campoamor”). ¿Quizá el siglo XXI intentará, al menos, conocerlo?
Es con ese deseo con el que hoy evocamos su recuerdo.


Imagen: De Photo by Debas, Madrid - The Critic: An Illustrated Monthly Review of Literature, Art and Life (1901) G.P. Putnam's Sons, New York, Dominio público.





Sección para "Curiosón" de Beatriz Quintana Jato.


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