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El templo

(I.1) Simbología arquitectónica



Se compara al cuerpo humano. Los textos bíblicos del Nuevo Testamento son muy ricos en este tipo de paralelismos y constituyen una fuente de interpretación inagotable. Cada una de las partes del templo equivale a las del edificio humano y el conjunto debe formar un organismo armónico, ordenado, fiel reflejo de la ordenación interior que debe poseer aquél. Elementos estructurales y decorativos han de huir de lo arbitrario para conservar su significado. Si su misión es instruir, provocar el recogimiento y suscitar la oración, su estructura y ornamentación deberán explicitarlas.

Es el espacio sagrado privilegiado en que la comunicación entre el hombre y Dios se hace más nítida, fluida e intensa. Por eso, las iglesias románicas se orientarán hacia Oriente, hacia el este, por ser ése el punto de donde proceden los amaneceres, la luz. La Resurrección de Cristo es como la aparición del sol cada mañana ( Ego sum lux Mundi). Por eso, los altares estarán situados en la parte oriental del templo y que los fieles, en la nave, se dirigirán hacia el este, hacia la luz.

Ante la falta de una tradición rotunda, a la manera hebrea o musulmana, bien pudo basarse en el Libro del Profeta Daniel que relataba desde su exilio babilónico cómo rezaba mirando a Jerusalén (Dan 6, 11), o en antiguos edictos medievales, alejándose de paso del culto vitruviano de adoración pagana al Sol. También el Talmud manda expresamente mirar a Jerusalén cuando se rece la “Amidah” (“ Los que se encuentren fuera de la tierra de Israel deberán volver su rostro hacia la tierra de Israel; los que estén en Israel volverán su rostro hacia Jerusalén, y en Jerusalén, hacia su Templo. En consecuencia, aquellos que no estén en el norte de Jerusalén, volverán su rostro al Sur; los que estén en el Sur, hacia el Norte; los del Oeste hacia el Este, de modo que todo Israel rece hacia el mismo lugar" (tosefta, Berakot, 3,15-16). En el mundo judío, la mayoría de las Sinagogas guardan esta orientación.

El profeta Amós (Am 9, 6a) explica que " El que edifica en los templos sus altas moradas, asienta su bóveda en la tierra", y el románico halla la unión de lo arriba y lo abajo, del complemento con lo complementario: cielo masculino, tierra femenina, círculo y cuadrado; forma de cruz simbolizando, juntos, cosmos, cielo y tierra.



Transcribo literalmente: ..."Es en esta época (372 d.C.) cuando se redactan en la región de Antioquía las "Constituciones Apostólicas", que dan normas para la construcción de los lugares de culto cristiano:"La iglesia deberá extenderse en longitud, como un templo, orientada al este, con salas en los dos lados de la fachada oriental...La sede del obispo se coloca en el centro, y a su derecha e izquierda estarán los ancianos".La iglesia como templo material tuvo su precedente en la sinagoga hebrea, cuya orientación era hacia Jerusalén, y el Arca se colocó en el ábside; en las primitivas basílicas sirias se oraba hacia el Oriente porque esta escrito: Alabad a Dios que asciende sobre el cielo hacia el Oriente; siendo el ábside la representación de la Jerusalén Celeste. Las basílicas constantinianas siguen mirando hacia el Oriente pues por el Oriente nace la luz símbolo de Cristo. En el año 1.938 Lothar Kitrschet, destacó el valor primordial de estos primeros templos en lo que se refiere a su orientación hacia el Este, porque según los textos evangélicos Cristo vendrá en la Parusía por el Oriente pues en este sentido había ascendido según la tradición, ello explica que en la iconografía de los ábsides colocados hacia el Este aparezca la representación de Cristo como Pantocrátor o Cosmócrator. En Santa María de Mixos iglesia mozárabe que se halla en Verín, en el ábside central hay un trozo de pintura mural donde en la bóveda se observa claramente al Padre Eterno, mostrando las palmas de las manos con un crucifijo en el regazo. Fué norma de las antiguas basílicas del Sinaí y norte de África que se orientaran hacia el este geográfico, Cristo, el Sol Salutis, del cual afirma Mateo (24-27) aparecerá en su Parusía por el Oriente, dando el salmo 67 una base a la tradición en el sentido que deducía que Jesús volvería por la misma dirección. Los testimonios más antiguos hablan de la costumbre de orar mirando hacia el Este. Orígenes dice en su tratado de la oración: "debemos rezar hacia el este como símbolo del alma mirando hacía el amanecer de la verdadera Luz", ya que la Majestad Divina se manifiesta en dirección Oriental, en las iglesias románicas, góticas, renacimiento y barroco la cabecera o ábside están hacia el este. Esto fue preceptivo hasta el Concilio de Trento, quedando después opcional.

Sin embargo, la inclinación de algunas iglesias, creo debe quedar desprovista de este simbolismo, pues mantenerlo sería asignar al signo un significado previamente concebido. Pienso que no hay que buscar analogías con la cabeza del crucificado, sino que debe ser atribuida a varios factores combinados como la naturaleza del terreno ( San Miguel de Almazán), la inadecuada cimentación y, sobre todo, al empuje de las bóvedas que no fueron inicialmente previstas. No obstante, se dice que en algunos casos (no románico) se buscó la inclinación intencionadamente. Es el caso del Monasterio de El Escorial, donde Felipe II mandó orientar el edificio 16 º al Sudoeste buscando literalmente a Tierra Santa,  y que también las tumbas siguiesen esa dirección, aunque esta idea no fue seguida ni entendida por su nieto Felipe IV.

Para el cristiano, el templo es símbolo de Cristo, por lo que lo convierte en símbolo del cuerpo de Dios-Hombre. De ahí que semeje el cuerpo de Dios extendido sobre la Tierra con cabecera, brazos y pies. La cabecera es la antesala del Cielo, lugar redondeado, lugar perfecto reservado para el Sacrificio en el altar. La nave, con sus cuatro direcciones, representa los cuatro elementos de la vida ( Tierra, Fuego, Aire y Agua), los cuatro puntos cardinales; el ciclo vital (nacer, crecer, reproducirse y morir).

El templo románico es desde su principio un monumento funerario. Se inicia su edificación mediante la advocación a una o varias personas declaradas Santos por la Iglesia, y de las que se suelen poseer reliquias.



La lipsanoteca en lugar preferente de su fábrica las conserva, a la vez que da importante noticia escrita de la consagración del mismo. Ya acabado el templo, los creyentes desean ser enterrados lo más próximos al mismo. A mayor dignidad o influencia, más próximos al lugar sagrado del mismo. Y hallamos sepulturas en la nave, en los muros, y por supuesto alrededor de la cabecera, algunas bellamente talladas en la roca y con orientación Oeste-Este/Cabeza-Pies, para estar dispuestos a levantarse –cuando les toque- ya, mirando a Oriente. El templo es considerado nave de salvación, y tras la vida, hay que estar dentro o lo más próximo posible al mismo.




Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".


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