MODISMOS

Órganos sexuales

(III. 13.) SIMBOLOGÍA TERAMÓRFICA.

La vulva
Grotescamente distorsionada, es la representación de la maldición del sexo. El horror de estar en un mundo malo y de saber que por la vulva de la mujer se ha accedido a él y el hecho de que esta abertura fuera al mismo tiempo objeto de deseo masculino y que, por ello, dependiera de la autonomía femenina, condujo a un inevitable pánico a la vulva, como símbolo de lo demoníaco (IGLESIA DE SAN MARTIN, FRÓMISTA, Palencia y canecillos de la COLEGIATA DE SAN PEDRO, CERVATOS, Cantabria).

También, con independencia de evoluciones posteriores, en uno u otro sentido, en su origen y amplio desarrollo en otras latitudes, gaélicas por cierto. "Fea como el pecado" es una descripción historicista de la vulva del canecillo de Kilpeck en Irlanda, pero este canecillo es una evolución del concepto "sheela-na-gig", celta, cuya traducción literal es algo así como "Julia (traducción generosa del término sheela), con sus "tetas".

La representación de sheela en iglesias y en otros edificios civiles en aquellas latitudes es muy amplia, y no porque se esté constantemente previniendo contra el pecado de la fornicación, lujuria en románico ortodoxo, sino porque tiene otros contenidos positivos, y ahora sólo voy a citar el de Gran Diosa Madre (de la tierra); incluso en interpretaciones anagógicas el sheela-na-gig, la vulva tiene un contenido de regeneración equivalente a nuestro león fagócito, pues se  la identifica con "la vieja que enseña", ya que deriva del egipcio sherah ( revelar) y gig (santuario), y en las representaciones del Nilo el órgano genital femenino se forma jeroglíficamente por dos medias lunas enfrentadas, de tal forma que simulan la abertura vertical de la vulva, representando en el mundo egipcio la entrada al mundo espiritual, desde donde pasaría al contexto cristiano evolucionando como la “Vesica piscis”, es decir la aureola o almendra mística para indicar que lo que se encontraba dentro de ella corresponde a un plano espiritual. Sería la "puerta entre mundos", y por tanto, no necesariamente con la carga negativa de la boca del Infierno.

En definitiva, he aquí la puerta primordial, la puerta entre mundos, la división misteriosa entre la vida y la no vida ya afirmada por el mismo Salomón; " ... porque no hay rey que tenga otro modo de venir a ser. Una es la entrada de todos en la vida, e igual la salida" (Sap. 7,5-6).


El falo
Siempre que me he enfrentado al tema, considerado en su conjunto, se me ha abierto una cuádruple línea de investigación o cuatro niveles de lectura:
  1ª.- La Catequético-censora de la pura y simple maldición del sexo a través de la representación de los órganos sexuales desde plásticamente rudos hasta grotescamente distorsionados. 2ª.- La Satírico-regeneradora, crítica con los excesos de los hombres de la iglesia. 3ª.- La Sociológica, propagandística o de invitación a cubrir la necesidad demográfica para aportar brazos a los campos, en aquel momento histórico en que vencidas pestes (incluído Almanzor) y pandemias que asolaron el medievo y superado el miedo a la fatídica fecha 1000, el hombre recupera su protagonismo frente a la naturaleza y se produce la eclosión demográfica que inunda campos y el exceso de brazos, determinante del éxodo a las villas, con la consiguiente formación de burgos y aparición de una nueva clase social, liberada del vasallaje a la tierra, nuevos oficios (artístas, artesanos), una incipiente buguesía, y una nueva modalidad de ejercicio económico (el comercio) que a la postre daría al traste con el concepto feudal y sería germen de la nueva Edad naciente, y 4ª.

La Apotropaica,  precioso término que proviene del griego apotrepein (“alejarse”), e indica en general un gesto, una expresión o un objeto que se utiliza para alejar un influjo mágico maligno, un  gesto o comportamiento  que practican los individuos frente a determinados acontecimientos naturales que no son capaces de explicar racionalmente.
La interpretación simbólica que se ha hecho acerca de la iconografía del falo puede ser considerada  como símbolo apotropaico contra el mal de ojo pues resalta la antítesis de los efectos perniciosos del mal de ojo y su representación obliga al potencial aojador (persona que echa mal de ojo) a apartar la mirada ya que resulta algo grotesco y obsceno. No he conseguido encontrar templo románico alguno donde existan representaciones de órganos sexuales en su tejaroz si junto al templo existe un exconjuradero.





Sección para "Curiosón" del grupo "Salud y Románico".

@Froilán de Lózar, desde 1983.. Imágenes del tema: Bim. Con la tecnología de Blogger.
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